EL ASCENSO INDIVIDUAL Y COLECTIVO POR EL ÁRBOL DE LA VIDA

La última sesión de mis clases en el Máster Universitario Oficial de Profesorado de Educación Secundaria, Formación Profesional, Bachillerato e Idiomas, impartido en la Facultad de Educación, Economía y Tecnología  de la Universidad de Granada en Ceuta, la dedicamos a explicar la máquina pensante de la espiral de la vida desde el cálculo social. Igual que en la sesión anterior aplicamos la formula ecológica de “medio ambiente, función y organismo”, en esta ocasión hemos utilizado la formula social y personal de “lugar, trabajo y gente”, que tiene su correlato en el cuadrante de la vida plena efectiva, en la ecuación “ideales, cultura y arte”.

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Lo primero que hicimos es recordar el contenido y funcionamiento de “la espiral de la vida”. Esa máquina pensante diseñada por Patrick Geddes que nos permite trabajar mejor, recordar mejor, pensar mejor, imaginar mejor y actuar de una manera más diestra y efectiva. Nuestro alumno han trabajado todos estos días con su diagrama de papel plegado entre sus manos para practicar su uso y tomar conciencia de su utilidad.

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Para hacerles llegar el mensaje que les he querido transmitir en esta clase, utilice como símbolo metafórico el árbol. El árbol, -tal y como estudió de manera magistral James George Frazer (también escocés, profesor y nacido el mismo año que Patrick Geddes) en su conocida obra “La Rama Dorada”-, simboliza a la perfección el desarrollo secuencial del ser humano tanto en sociedad, como en el plano individual o personal. En el primera caso, el de la evolución histórica de la humanidad, ésta fue representada por Patrick Geddes como el “arbor saeculorum” (“El árbol de los siglos”) y nosotros hemos completado esta idea, pero llevándola a la vertiente personal de nuestro desarrollo armónico y pleno, con la imagen del árbol que todos llevamos dentro, con sus nudos de energía cósmica o Ckakras.

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Comenzamos el desarrollo de nuestra idea explicando el significado del “árbol de la historia”. Para ello tomamos como ejemplo y referencia la historia de Ceuta. En nuestro “árbol de la historia” se puede distinguir siete etapa, las misma que Ckakras tenemos en nuestro cuerpo, como también son siete las colinas que le dan nombre a Ceuta. Para cada uno de estas fases históricas Geddes distinguía entre poderes espirituales, a la derecha; y poderes terrenales, a la izquierda. Cada uno de estos dos poderes se subdividían en  dos tipos ideales de personas. Estos cuatro tipos ideales de persona estaban relacionados con los cuatro cuadrantes de la espiral de la vida. Así el primer cuadrante, el de los actos o plano objetivo-pasivo, era el del pueblo, donde residía la “gente”.  Introduciéndonos en el mundo interior, nos encontramos en el plano subjetivo-pasivo, la escuela, correspondiente a la clase social de los “jefes”. Sin salirnos del mundo de adentro, llegamos al claustro en el que residen de manera habitual los “intelectuales”. Y así volvemos de nuevo al mundo de afuera, o la ciudad, en el que actúan los “emocionales”, que son los místicos, los sabios y los artistas. Desde el habitual modo de pensar análitico esta clasificación podría parecer rígida y estática. Pero no lo es.

Un enfoque analítico de los diagramas de Geddes, tal y como comentaba John Turner y W.P. Keating,  “sería tan pernicioso para su apreciación y comprensión como lo ha sido para la vida. Los diagramas deben ser considerados como un medio de expresión y no como fórmulas. Se los utiliza para ejemplificar el contraste entre dos modos de pensamiento: la comprensión de esta polaridad fundamental es la única función de los diagramas. Las mentes analíticas no hallarán sentido a las formas mismas ni las aplicaciones de ellas les prestarán ayuda”.

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El mundo, como también insiste en sus trabajo Fritjof Capra, es un mundo en movimiento. Nada es estático. Todo fluye. La danza de la vida no para. El tipo ideal de persona, tal y como insistía Patrick Geddes, es el que puede trabajar, pensar y actuar a lo largo de toda la sección del valles. Es la persona que sin dejar de ser “gente del pueblo”, -unido al lugar y a sus vecinos-, participa en la educación de la sentidos, las experiencias y las emociones; desarrolla un labor intelectual  y creativa; y participa de manera activa y comprometida en la vida espiritual, política, social, económica, cultura y artística del lugar donde vive o reside. El ser humano ideal de Geddes, como también lo era para Lewis Mumford, es la persona integral, plena, equilibrada. Este ideal ha tomado forma en personajes polifacéticos como Leonardo da Vinci, Goethe o Albert Schweitzer.

GOETHE

Volviendo al “árbol de la Historia”, vemos que para cada etapa de las historia crecen dos ramas a ambos lados que apunta a una serie de símbolos que representan a los poderes espirituales y terrenales. Nuestro recorrido por el “árbol de la historia” de Ceuta comienza por el comentario sobre sus raíces, es decir, de la época prehistórica. Para todos las fases históricas analizadas y comentadas partíamos del lugar, trabajo y gente y los relacionamos con el arte, la cultura y los ideales espirituales de cada momento. La prehistoria ceutí tiene como punto de referencia el abrigo y cueva de Benzú. Le hablamos a nuestros alumnos de cómo era el lugar y de cómo era el entorno en el que vivieron nuestros antepasados más remoto.  Le explicamos que su economía es básicamente de subsistencia y que, viviendo junto al mar, se alimentaban, en parte, de los moluscos que recolectaban  en los arrecifes costeros cercanos. Estas mismas conchas que les daban vida, también les acompañaron en la muerte, simbolizando su apego espiritual a la naturaleza. En cuanto a su cultura material conocemos las industria lítica recuperada que abren el interrogante sobre si sus fabricantes fueron sapiens o neandertales. No se ha encontrado en Ceuta representaciones artísticas, pero sí en la cueva coetánea de Gibraltar. Son simples trazados en las paredes de la cueva, pero fueron intencionados y son el reflejo de un pensamiento abstracto y una necesidad de expresarlo.

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El poder espiritual en la época clásica aparece simbolizado en el “árbol de la historia”  por la Lechuza de Minerva y el terrenal por la trirreme que permitió a los griegos emprender su política de colonización por el Mediterráneo. En Ceuta no contamos con presencia griega, pero sí de los fenicios con los que compitieron por el control del Mare Nostrum. Los fenicios tenían como principal deidad a Astarté, la Diosa de la Madre Tierra. La presencia fenicia en Ceuta fue acreditada tras el hallazgo del asentamiento protohistórico localizado junto a la Catedral ceutí.  Los fenicios eran gentes del mar y del comercio. Su cultura material fue especialmente rica y su arte fue igualmente destacable.

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la transformación del lugar en época romana ya fue importante. En el siglo I a.C, empieza la construcción de un importante complejo industrial dedicado a la producción de salazones y salsas de pescado. El mar es el eje de su economía y sus gentes eran gentes del mar, pero rinden culto a la diosa Isis, la heredera de la Astarté fenicia, y a su vez enlazada con la Madre de Dios (Teotokos) a la que se dedica la basílica mandada construir por Justiniano en época bizantina.

La cultura material romana, expuesta en el Museo de Ceuta, testimonian el aprecio por la filosofía y el gusto por la belleza que es fácil entender contemplando el magnífico sarcófago romana hallado en Ceuta.

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Seguimos ascendiendo por el “árbol de la historia” y llegamos a la época medieval. Ceuta durante este periodo histórico fue una ciudad musulmana. Como ciudad alcanzó una gran esplendor urbanístico, económico y cultural. Su economía era muy variada, pero destacaba por su carácter comercial y mercantil. Llego a ser uno de los puertos más importantes del Mediterráneo. Sus gentes eran su mayoría musulmanes, pero también tuvieron sus barrios independientes comerciantes venecianos, genoveses, marselleses y aragoneses, entre otros. Los ideales era los del islam, con momentos de mayor o menor rigorismo. La cultura alcanzó su cenit. En Ceuta se dieron cita importantes pensadores, poetas, astrónomos, matemáticos. etc…Aquí se fundó la primera universidad árabe o madrasa de Occidente, a la que siguió la  importante Madrasa al Yadida. El refinamiento estético logrado en estos siglos de presencia musulmana en Ceuta nos ha dejado un legado patrimonial de enorme valor y trascendencia.

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la entrada en la edad moderna fue bastante brusca. El 21 de agosto de 1415, hace seiscientos años, los portugueses, comandados por el rey Juan I de Portugal, conquistan la ciudad y expulsan a sus habitantes. La ciudad es expoliada, abandonada en la parte de la Almina, y refortificada en todo el perímetro del istmo. Sobre la antigua cerca califal construyen un complejo sistema poliercético de tipología renacentista. Ceuta a partir de este momento sufrió un acoso permanente por los sultanes alawitas que se extendió hasta finales del siglo XIX, lo que obligó a continuas obras de fortificación y propició que Ceuta adquiriera un carácter militar que ha marcado nuestros últimos seis siglos de historia.

De la Sebta Medina pasamos en un par de jornadas a la Cepta portuguesa. Los ideales, la cultura y el arte formaron un férreo conglomerado cuyo componente principal y aglutinador era la fe cristiana.

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En 1640 Ceuta pasa a ser definitvamente española. La ciudad mantiene una estructura urbana similar a la heredada del periodo lusitano. No es hasta finales del siglo XVIII cuando se vuelve a ocupar la zona de la Almina. Una vez finalizado el cerco del Muley Ismail (1694-1727), las almadrabas volvieron a calarse y el mar regresa de nuevo como el eje de la economía local. Arte, cultura e ideales siguen girando en torno a las ideas cristianas, aunque con  advocaciones marianas estrechamente relacionadas con el mar, como es el caso de la Virgen del Carmen.

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Ceuta durante el siglo XIX no experimentó grandes cambios en su conformación urbana. Durante este tiempo la ciudad se convirtió en un  importante penal . No fue hasta principios del s.XX, cuando la burguesía y los intelectuales locales, como Antonio Espinosa de los Monteros, emprenden una fuerte campaña para conseguir la abolición del presidio. Este objetivo lo consiguen en 1910, fecha que coincide con la construcción del puerto. Comienza así un periodo de prosperidad económica y renovación urbana que modifica la imagen de la ciudad, en todos los sentidos. Desde entonces el crecimiento urbano y humano no ha dejado de crecer lo que ha provocado  una profunda alteración e del territorio y ha causado graves problemas ambientales, económicos y sociales.

La economía, como ha pasado en la mayoría de los países occidentales, se ha desubicado. En Ceuta no se produce nada de lo que se consume.  El mar, que durante todo su historia,  ha sido el motor de su economía y la principal ocupación de sus gentes, ha quedado como una actividad en serio peligro de extinción. En estos momentos asistimos a la desaparición de oficios como el de pescador o el de artesano de las salazones de pescado. Ceuta depende a día de hoy de manera casi exclusiva de las arcas públicas, en torno a la que gira la actividad empresarial, profesional y comercial.

El plano antropológico, Ceuta es una gran puzzle de distintas culturas cuyas piezas no se molestan, pero no terminan de encajar. Encerrados cada uno en su “comunidad” seguimos anclados en niveles de conciencia etnocéntricos. Nuestro gran reto colectivo es avanzar en el proceso evolutivo de la conciencia que nos lleve desde el actual etnocentrismo al mundicentrismo y, finalmente, al cosmocentrismo.

El proceso de mutación de la conciencia se inicio hace ya tiempo, aunque ha pasado desapercibido por la mayoría de las personas. Desde el triunfo de la Ilustración, -una revolución del pensamiento que llegó tarde a nuestro país y a nuestra ciudad-, la gran tríada de la ética, la razón  y la estética se ha vuelto a separar después de mucho tiempo unida por las creencias religiosas.  Aún así perduran las manifestaciones religiosas que sirven de mecanismo de reforzamiento identitario que tienden a la endogamía y al retribalismo. No obstante, la democracia y la cultura emergen como una alternativa a la religión, en opinión de Watson.  A través de ellas podemos desarrollar nuestra capacidad innata, aunque subdesarrollada, de ser coparticipes y elementos productores de la vida y contribuyentes al aumento del dominio del espíritu.

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Los historiadores suelen quedarse en este punto. Como decía Geddes a sus hijos “muchos quedan rezagados  en la mansión de la memoria. Pueden adquirir más y más erudición, pero nunca harán mucho”. Comentaba el mismo Geddes “que nuestro registro de la historia y realizaciones locales no es tan sólo una mirada retrospectiva de manifestaciones esporádicas de genio, sino una perpetua renovación de ciertos elementos reconocibles. Aunque a los historiadores y sus lectores del pasado pueda parecerles muerto demasiado a menudo, una lista de antecedentes para atesorar en las bibliotecas o los archivos con destino a los eruditos, está en la esencia misma de nuestra creciente reinterpretación sociológica del pasado ver su vida esencial como una continuación en el presente, e incluso más allá, manteniendo así la perennidad de la cultura, la inmortalidad del alma social.”

La definición cultura, según la entendía Geddes, como “lo mejor que ha sido conocido y realizado en el mundo sólo es verdad a medias, la parte de verdad que lamenta o medita entre las tumbas; el significado más elevado de la cultura está también más cerca de un sentido primitivo, que descubre en el pasado no sólo el fruto sino también la semilla y prepara así una primavera próxima, la cosecha futura”. Durante el último he reflexionado y escrito mucho sobre el pasado, el presente y el futuro de Ceuta. En este tiempo de iluminación he tenido la sensación de haber escrito no por mí, sino que han escrito a través de mi. He vislumbrado un futuro posible para Ceuta, y en general para todos los lugares del mundo. Un futuro, en el que los seres humanos desempeñaremos un nuevo papel en el drama eterno del cosmos.

Quizá, como adelantó Mumford, se entienda mejor la existencia del ser humano en todas sus dimensiones según los términos del teatro, como un drama que se desarrolla en la acción. Este drama se representa en distintos escenarios en los que se actúa de manera sincrónica. El cosmodrama, el biodrama, el tecnodrama, el politodrama, el autodrama y el eudrama proporcionan el guión y el marco para la existencia humana. Todos nosotros somos, de manera alternativa, arquitecto y escenógrafo, director y tramoyista, dramaturgo y espectador; y sobre todo, “es un actor cuya vida constituye el material con que se forjan los sueños”.

En cada uno de estos escenarios adquiriremos o mejoraremos algunas de nuestras capacidad. En la naturaleza la capacidad de ver; en el trabajo la de ajustar nuestras necesidades a las de la conservación y renovación de la vida; en el escenario de historia mejoraremos nuestra capacidad de recordar; en la vida política perfeccionaremos nuestra capacidad de anticipar los hechos futuros; en nuestro escenario interior, conseguiremos, mediante la meditación, pensar de manera libre y lúcida; y en el de la vida a crear, sentir y gozar de una existencia digna, plena y rica.

Debemos cambiar la dirección de la espiral de la vida. A partir de este instante, a partir de la mutación definitiva de la conciencia de la que estamos siendo testigos, serán el mundo de los hechos y del pensamiento quienes rijan nuestra vida. Si queremos lograr una vida plena y efectiva, debemos trastocar la escala de necesidades del ser humano. En el futuro que vislumbraba Lewis Mumford, la evolución personal se convertirá en la principal necesidad del hombre y de la mujer. Desde el punto de vista de la realización de la vida, las necesidades más importantes son aquellas que estimulan la actividad espiritual y promueven el crecimiento espiritual: la necesidad de orden, continuidad, significación, valor, objetivos y designio; necesidades de las que han surgido el lenguaje, la poesía, la música, la ciencia, el arte y la religión. Este ascenso desde las necesidades de supervivencia a las de satisfacción requiere un continuo esfuerzo personal. Si no queremos ser víctimas de nuestras propias pulsiones instintivas, tenemos que aumentar de manera constante la proporción del tiempo que dedicamos a satisfacer las necesidades superiores sobre las necesidades inferiores. Buena parte de nuestro tiempo lo dedicaremos a la reconstrucción y recultivo de nuestros paisajes naturales y urbanos.

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En nuestra evolución como seres sociales pensantes hemos ido avanzando por este “el árbol de la historia”, dibujado por Patrick Geddes.  A Geddes le gustaba decir que era como un “cuco”. Ponía sus huevos en los nidos de otros para que estos los terminaron de empollar y al final no distinguieran si las criatura resultante era propia o extraña.  También dejo muchos pistas para que los demás, en el futuro, que es el nuestro, consiguiéramos activar nuestro tercer ojo o glándula pineal, imagen que corona su “árbol de la historia”, acompañada, a la derecha, por  la mariposa que representa la Psique del pensamiento, y su contraparte, a la izquerda, que es el Fénix de la acción. Ambos portan un extremo de la cuerda o lazo energético que va a activando los distintos momentos históricos del ser humano en sociedad. Esta energía cósmica nos envuelve a nivel macrocósmico, mundicósmico y microcósmicos. La condición humana evoluciona, o involuciona, según el grado de equilibrio alcanzado entre los poderes terrenales y espirituales.

Árbol de la Historia

Árbol de la Historia

Al igual que la historia de todo pueblo, ciudad, nación, y en verdad de toda la humanidad, puede representarse como un ascenso por este “árbol de la historia” dibujado por Patrick Geddes, nuestro autodesarrollo personal encuentra en el árbol una metáfora simbólica perfecta. Todo contenemos un árbol en nuestro interior que es nuestro sistema nervioso y un tronco que es nuestra columna vertebral por el que corre la sabia de la vida y en el que encontramos los nudos energéticos que en el hinduismo son llamados ckakras. Nuestro desarrollo espiritual, intelectual y creativa consiste en la progresiva activación de estos centros de energía hasta llegar a activar nuestra glándula pineal o tercer ojo.

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Patrick Geddes era un gran conocedor de la cultura y el pensamiento oriental, pero también de la mitología clásica. El mundo griego estas siete fases de la vida espiritual elevada estaban representadas por las Siete Edades del Hombre e idealizada y personificada en los dioses y diosas del Olimpo. Tal y como ha sabido ver Javier Gomá,  en la antigüedad clásica el aprendizaje ético y moral se ejercía desde la ejemplaridad. Los dioses y diosas del Olimpo representaban el ideal supremo del ser humano para cada una de las siete fases de la existencia.  Ellos desde el cielo observan el discurrir de los hombres y las mujeres en su proceso de crecimiento personal y colectivo a través de los árboles de la historia y de la vida, respectivamente.

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En su continuo entretejer entre pensamiento y acción, Patrick Geddes ideó un Templo de la Vida en el que representar los dioses y diosas del Olimpo para que los ideales que simbolizan fueran una continua fuente de inspiración y ejemplaridad para nosotros. Este templo también servía para explicar que en cada etapa de nuestra vida pugnan dos fuerzas opuestas representadas cada una de ellas por uno de los dioses del Olimpo. Si conseguimos el equilibrio entre ambas fuerzas conseguiremos alcanzar un ideal tanto en el plano interno como externo. Así, por ejemplo, si somos capaces de alcanzar el equilibrio entre Eros y Zeus llegaremos a ser un hombre práctico en nuestro vida práctica y formaremos parte de los inmortales en el reino del espíritu, pero si nos dejamos ver por Eros nos convertiremos en un degenerado o si lo hacemos por Zeus terminaremos siendo un viejo chocho.

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Este templo de la vida se complementaba con una Jardín para las  Nueve Musas dedicado a la Vida en acción. La vida plena efectiva correspondía con el cuadrante superior del diagrama de la espiral de la vida. Para Geddes, las Musas son más que un adecuado símbolo para las actividades culturales. Ellas encarnan el ideal de una vida digna, plena y rica. Una vida activa dedicada al amor, la sabiduría y el arte.

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De una manera completamente intuitiva he conseguido relacionar el plano del jardín de las Musas con el cuadrante de la vida plena efectiva correspondiente al diagrama de la Espiral de la Vida.  Si se fijan en la imagen, el lugar de la Musa Clío es ocupado por el árbol de la Vida.  El de Polimnia, la Musa de la sabiduría, por el círculo holístico ideado por Geddes. Y el de Terpsicore, la Musa del ritmo,  por la espiral de la vida que gira en sentido contrario.

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Nuestra vida cobra sentido cuando se dirige hacia un fin y significado cuando entendemos el dónde y para qué vivimos.  El sentido de la vida es el mismo que el de la espiral. La vida danza, El mundo danza, la humanidad danza y nosotros danzamos al ritmo de las Nueve Musas del Parnaso. El movimiento forma parte de la vida. No vivimos en un mundo estático, como quiere imponer el pensamiento analítico y mecanicista.

Como historiador y arqueólogo he dedicado mucho tiempo a intentar descifrar el mensaje oculto que encierra las Nueve Musas del Parnaso, siguiendo los trabajos de Patrick Geddes.  Las  voces de las Musas  y su danza pueden y deben ser una inspiración para lograr una política sinergética en todos los países y una vida digna, plena y rica para todos los habitantes de la tierra. Su reinterpretación es una alegoría de la vida. Un llamamiento a enriquecer nuestro mundo de adentro y sembrar en él la semilla que con la próxima primavera emergerá para anunciar la renovación de la vida y una nueva mutación de la conciencia. Cerremos los ojos, abramos nuestros corazones y escuchemos el canto de las Musas. Bajo el influjo de su melodía dancemos todos los pueblos y culturas del mundo en perfecta armonía, ritmo y equilibrio.

La danza de las Nueve Musas

La danza de las Nueve Musas

Nosotros estamos en el vértice de la espiral de la vida. Cuando la vida social y la vida individual danzan de manera armoniosa nos permita gozar de una existencia digna, plena y rica. Una vida que merece ser vivida. La interpretación de la música de la vida social plena corre a cargo de Erato, Polimnia y Euterpe. Ellas encarnan el amor, la sabiduría y el arte.  Erato nos anima a ser solidarios con los demás; Polimnia a aplicar el pensamiento holísitico para entender y comprender la realidad.  Y Euterpe agita nuestro interior para que expresemos lo que nuestra voz interior tiene que cantar.

Ethopolitica social

Ethopolitica social

En el centro de la vida social plena se encuentra Clio, la Musa de la historia, la cual va marcando la evolución de nuestro pensamiento y acción colectiva. Le acompañan Caliope, la Musa de la elocuencia, necesaria para la comunicación efectiva de la política sinergética. Y Talia, la Musa del éxito y la comedia, que inspira y alienta nuestros logros colectivos.

Política sinergética

Política sinergética

Nuestro lugar es a menudo dañado por nuestra ignorancia, desidia o falta de amor a la naturaleza. Melpomene se entristece con estos hechos, pero Terpsícore nos marca el ritmo sinergético para restaurar nuestro medioambiente. Una labor que es observada y aplaudida por Urania,

Política lograda

Política lograda

La espiral de nuestra vida individual gira también siguiendo el canto de las Nueve Musas. El árbol de los siglos es sustituido por el árbol de la vida. A lo largo de nuestra existencia, y bajo la inspiración de las Musas, vamos completando las Siete Edades del Hombre y la Mujer tomando con referencia los ideales que encarnan los Dioses y Diosas del Olimpo.

Vida personal plena

Vida personal plena

Nuestra vida cobra significado cuando el camino de la vida tiene como meta la bondad, la verdad y la belleza. Erato alienta actos de amor dirigido a nuestros semejantes y a todas las formas de vida. Polimnia nos anima para proseguir en nuestro desarrollo intelectual y en la búsqueda de la verdad, Y Euterpe nos inspira para dar forma a nuestro ser interior a través de la creación artística  Un amor dirigido hacia todas las formas de vida y  acción etho-política para cuidar y favorecer la vida. Sabiduría para compartir nuestro pensamiento con los demás, pues como afirmó Lewis Mumford: “sólo aquellos que día a día tratan de renovarse y perfeccionarse serán capaces de transformar nuestra sociedad, mientras que aquellos que estén ansiosos por compartir sus altos dones con la comunidad entera, -en verdad, con toda la humanidad., serán capaces de transformarse a sí mismos”. Y arte para expresar la Verdad que reside en el interior de cada uno de nosotros, ya sea mediante la pintura, la escultura, la fotografía o cualquier otros tipo de expresión artística.

Etho-política personal

Etho-política personal

Según vamos completando las fases de nuestra vida se incrementa nuestra grado de participación activa en la vida cívica del lugar en que el vivimos. Caliope nos ayuda en este empresa facilitándonos la suficiente elocuencia y Talia celebra los éxitos colectivos que hemos conseguido impulsar y alentar.

Vida sinergética

Vida sinergética

Llegamos así al plano superior de nuestra espiral de la vida. Melpomene nos recuerda el sentido trágico de nuestra existencia: la finitud de la vida. Ello nos anima a vivir de manera equilibrada y activa, siguiendo el ritmo que nos marca Terpsícore, y con el objetivo de lograr una vida digna y rica en la plenitud que encarna la Musa Urania. Nuestros logros y hazañas son nuestra aportación creativa a la constante renovación de la vida.

Vida lograda

Vida lograda

Llegado a este punto uno mira para atrás para descubrir que mi vida cobra un sentido, el de la espiral de la vida, a la que he dedicado tampoco descifrarla, y un significado. Nací en Ceuta para impulsar un cambio en la conciencia colectiva e imprimir ritmo a la política cívica del lugar que me vio nacer y en el que trabajo y vivo. He dedicado mi vida a la defensa de la vida y del patrimonio heredado, al estudio de la historia local y a la expresión de mis pensamientos todos aquellos medios que he considerado efectivos.

Vista general de Ceuta

Vista general de Ceuta

He querido que mi voz se escuchara, para lo que he contado con la inspiración de Calíope. He contado lo que tenía que decir y creo haber contribuido, aunque fuera de manera modesta, a la difusión del pensamiento de Patrick Geddes  y Lewis Mumford. Sus ideas me ha servido para movilizar a un grupo de ceutíes en la acción cívica dirigida a la defensa, estudio y difusión del patrimonio cultural y natural de Ceuta. Sólo la Musa Talia sabe si he conseguido el éxito en esta empresa o si lo conseguiré en el futuro. Queda mucho por hacer y sólo la política sinergética será capaz de superar los retos ambientales, sociales  y económicos a los que se enfrenta la humanidad.

Me siento mucho veces como Melpomene: pensativo, meditabumdo, triste, desencantado…Pero cuento con la ayuda de Terpsícore que en estos momentos de abatimiento personal es capaz de imprimir el ritmo que necesito para lograr mis objetivos personales y profesionales.

No me considerado una persona especial. La vida que yo vivo está al alcance de cualquiera. Todos y cada uno de nosotros hemos nacido con un propósito. Si somos capaces de cerrar los ojos y calmar nuestra mente las Musas nos comunicarán para qué estamos aquí y cuál es nuestra misión vital.  Yo, como muchos otros, hemos “ido a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido”.

Donde vivía y para qué

Donde vivía y para qué

 Llevo un mes raptado por las  Musas, como diría mi admirado Javier Gomá. Ellas me han inspirado para  ayudarme a entender y desvelar muchos claves sobre la cuestión de “dónde y para qué” vivo.  El “dónde” es Ceuta y mis hallazgos han quedado plasmados por escritos en los artículos que a lo largo del último mes he ido publicando en este mismo blog. Este “dónde” está estrechamente ligado al “para qué” estoy en este mundo.  Sin duda, no  lo hubiera logrado sin la ayuda de las ideas de Patrick Geddes y su discípulo Lewis Mumford. Ellos me han aportado buena parte de los materiales con los que he construido mi pensamiento y han impulsado mi acción cívica, intelectual y creativa.

Somos lo que pensamos, lo que se refleja nuestro manera de ver,  sentir, comprender, pensar, imaginar y actuar, hasta el punto que puede cambiar hasta nuestro propia biología, como ha demostrado el biólogo molecular Bruce Lipton en sus trabajos. Y yo soy lo que soy gracias a las aportaciones de Geddes, Mumford y otros muchos autores que me han acompañado en este proceso de crecimiento y madurez personal.

Soy lo que soy gracias al lugar en el que nací y vivo.

Soy lo que soy gracias al contacto con mis familiares y amigos.

Soy lo que soy gracias al despertar que he conseguido de mis sentidos, en lo que me ha ayudado mucho los muchos libros que me han abierto una puerta a niveles superiores de entendimiento y conciencia.

Soy lo que soy gracias a las experiencias vitales acumuladas y los conocimientos adquiridos  a lo largo de mi vida, en la escuela, el instituto y la Universidad.

Soy lo que soy gracias a mi acción cívica en pro de la defensa del patrimonio natural y cultural, ejercida mediante la palabra y mi capacidad sinergética para trabajar con otras personas  en el diseño de proyectos educativos, científicos, creativos y profesionales, siempre tendentes a la conservación, protección y restauración de la naturaleza y el patrimonio cultural de Ceuta.

Soy lo que soy gracias al tiempo que me ha tocado vivir. Como historiador soy conocedor y consciente de los distintos procesos de transformación de la conciencia por la que ha pasado el ser humano. En esta empresa me han ayudado autores como Jean Gebser, Joseph Campbell, Ken Wilber o Leonardo da Jandra, y por supuesto, mis maestros Patrick Geddes y Lewis Mumford. A ellos les dedico este trabajo y les agradezco su inspiración.

Soy lo que soy gracias a ellos.  Muchas gracias.

EDUCACIÓN, PENSAMIENTO Y ACCIÓN INTEGRAL PARA LA RENOVACIÓN DE LA VIDA

Nuestra segunda sesión en el Máster  Universitario Oficial de Educación  Secundaria, Formación Profesional, Bachillerato e Idiomas de la Universidad de Granada, en la Facultad de Educación, Economía y Tecnología de Ceuta, la dedicamos a explicar cómo aplicar el método de educación integral de Patrick Geddes a un lugar concreto: Ceuta.  El diagrama de la notación de la vida puede servirnos tanto para el cálculo vital de un determinado territorio, como para el cálculo social de las personas que lo habitan. El fin principal de esta ponencia es introducir a alumnos en los principios básicos del análisis, la educación, el pensamiento y la acción integral para la renovación de la vida.

Esta primera aproximación la hicimos desde la formula ecológica de Medio Ambiente, Organismo y Función. Los objetivos de nuestra exposición eran:

  • Desarrollar la capacidad de análisis del marco geográfico, económico y social de la ciudad en la que se aplica la actividad docente.
  • Conocer las condiciones naturales, las principales actividades económicas y la idiosincrasia de las gentes que habitan en el territorio de aplicación educativa.
  • Conocer y valorar la incidencia de la acción humana en el medio natural, cultural y social.
  • Desarrollar una nueva actitud frente al ser humano, la naturaleza y el cosmos.
  • Implicar a los futuros docentes en la educación ética y en su realización a través de la implicación política y la acción cívica.

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El medio natural de Ceuta es rico y diverso. Tanto en tierra, como en el mar o en el aire, multitud de seres vivos desarrollan sus funciones orgánicas y transforman el medio, a la vez que ellos son modificados. Las distintas interrelaciones que se establecen entre los conceptos de medio ambiente, función y organismo pueden ser mejor explicadas a partir del siguiente cuadrante:

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El medio ambiente es un instrumento imprescindible para la educación de nuestros niños, y también de nuestros mayores. Todo tenemos que conocer el lugar dónde vivimos. La cuestión esencial para nosotros, como decía Geddes, es volvernos cada vez más analistas; es vivificar y racionalizar nuestra propia experiencia. Es necesario despertar la observación y entenderla, para conocer nuestras regiones y ciudades con más detalle; para hacernos a nosotros mismos más competentes en la practica; y para compartir el despertar y el desarrollo de nuestra propia ciudad, en lugar de delegar meramente nuestra responsabilidad en otros a través del aparato electoral político. Este estudio comienza con ubicarnos en el marco geográfico en el que nos encontramos y que marcan las condiciones naturales de nuestro territorio.

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Debemos ir descendiendo en nuestra escala de observación para captar y entender la situación geográfico del lugar analizado y que vamos a utilizar como instrumento educativo. Las fotografías aéreas son de gran de utilidad para este trabajo. Hoy en día contamos con herramientas muy útiles y precisas como Google Maps que nos pueden ayudar en esta fase de encuadre geográfico.

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El análisis del territorio comienza con la geología. Es importante conocer la geodiversidad del lugar en el que vivimos y los distintos componentes geológicos que hay en determinado lugar. Este conocimiento es básico para adentrarnos en otros aspectos del lugar como el clima, la hidrología, los suelos, la vegetación, etc…

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El clima es también un aspecto fundamental en el análisis y comprensión del lugar. La temperatura y el régimen pluviométricos son dos dimensiones imprescindibles para conocer el territorio y las posibilidades que ofrece para la vida.

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Nuestro clima, en combinación con la geología del lugar, dan lugar a lo que conocemos como hidrogeología.

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Conocer nuestros ríos y arroyos, así como su estado de conservación, es un apartado importante en el análisis del territorio.

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Las características del suelo y sus distintos usos son determinantes para comprender la  flora y fauna de un lugar. Según se deterioran nuestros suelos, debido a problemas como la deforestación, la vida animal y vegetal también se ve afectada.

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El análisis del suelo nos abre la puerta a la explicación de la flora local.

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Seguimos de manera ascendente explicando y mostrando las distintas especies que podemos encontrar en el territorio, agrupándolas por las distintas familias en las que se divide el reino animal.

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Hay que prestar también atención a nuestros cielos, sobre todo en lugares como Ceuta, donde los movimientos migratorios de la avifauna es muy importante.

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En las ciudades costeras como Ceuta hay que hacer un esfuerzo para acercar la importante del medio marino local.

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Todos estos aspectos que conforman la vida de nuestro territorio son unos recursos fundamentales y básicos para la educación integral. Una educación que comprende la educación de los sentidos, la educación ambiental y la educación emocional o del corazón.

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Patrick Geddes fue amigo personal y unos de los principales defensores de María Montessori y su educación de los sentidos. Geddes criticaba de manera vehemente la actual ausencia de la naturaleza en escuelas y colegios, con su verbalismo y su papelerío. Algunas de sus frases nos sirven como a nuestra propuesta de educación vitalista integral u holista. Es necesario incrementar las experiencias sensoriales de nuestros niños para favorecer su educación emocional.

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El contacto con animales y plantas aportan experiencias emotivas que son básicas para la educación emocional.

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Patrick Geddes también conoció y trabajó codo con codo con John Dewey en el desarrollo de la conocida como educación experiencial. Ambos coincidieron en la necesidad de que los niños trabajaran en huertos y jardines escolares, así como en talleres donde desarrollar las habilidades manuales.

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Promover un contacto directo de los niños con la naturaleza es básico para su desarrollo integral.

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la educación de los sentidos se nutre de experiencias sensoriales intensas y gratificantes, que pueden ser puestas en relación con disciplinas como las ciencias naturales.

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El propio Geddes escribió “Madame Montessori ha mostrado cómo es posible enseñar a leer y contar con mucha más rapidez que en la actualidad, y todavía más todos los temas de interés vital y, de consiguiente, de la educación propiamente dicha…La gente se ríe de la educación de los sentidos propugnada por Madame Montessori; pero hay que ir más lejos aún”. Y Geddes lo fue para demostrar que la educación de los sentidos tienen mucho que ver la educación en valores y con el respeto a la vida.

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Si salirnos del mundo de adentro, como el gustaba decir a Geddes, entramos en el cuadrante del pensamiento, en el que reside la posibilidad de una vida interior plena. La educación vital, integral y holista tiene que ser la base para el desarrollo del pensamiento sistémico u holístico. En el siguiente gráfico mostramos sus principales componentes y cómo se articulan.

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La educación de las emociones es la que permitirá la transmutación de nuestros sentimientos en emociones profundas que estarán en la base de una re-religión, cuyos principios son los propios de la ecología espiritual o profunda (ver vídeo)
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Como los todos los pensamientos elevados y trascendentes, estos llevan aparejados una doctrina u ética. La re-educación sistémica se apoya en la ética ambiental (ver vídeo).

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Igual que la ecología espiritual o profundo nos unirá al restos de los seres vivos y al cosmos, necesitamos de una nueva ciencia que sirve de sustento a la búsqueda de la verdad. El pensamiento integral es diametralmente opuesto al pensamiento análitico, mecanicista y especializado imperante. Nosotros reinvidicamos, siguiendo la terminología geddesiana, los Studia Synthetica. Los trabajos de Lewis Mumford son un ejemplo del pensamiento generalista (ver vídeo).

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El pleno desarrollo de los studia Synthetica es el que permitirá la eclosión del pensamiento sistémico, tal y como ha sido concebido por Fritjot Capra (ver vídeo) en sus obras, en especial en su libro “La trama de la vida”.

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Las experiencias sensoriales y emotivas adquiridas en la escuela integral vitalista son las que alimentadas por la ecología profunda, la ética ambiental y el pensamiento sistémico permitirán una re-creación: un pleno desarrollo y expresión de nuestra imaginación. Una imaginación que se nutrirá de los símbolos naturales y cósmicos.

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Las ideas del pensamiento sistémico cuenta con sus propias notaciones gráficas como el diagrama de la espiral de la vida  (ver vídeo) que sirve para integral y favorecer el desarrollo integral de nuestros niños, jóvenes y mayores.

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Nuestra imaginación creativa encontrará, de nuevo, sus inspiración en la naturaleza y sus formas. Un nuevo mito vital eclosionará de la mano de la re-religión ecológica.

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Nuestros mitos recreadores y re-imaginados nos animarán a diseñar y poner en marcha nuestros proyectos educativos, sociales, políticos y económicos, como mi empresa Ceuta Dreams (ver vídeo)

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la educación integral vitalista fomentará la imaginación emotiva que tendrá su expresión en la poesía profunda que cante de nuevo a la naturaleza (ver este emotivo vídeo)

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El pensamiento sistémico no puede quedar encerrado entre las paredes de nuestros claustros universitarios y centros de investigación tiene que volver al mundo de afuera para alimentarlo y revitalizarlo. El pensamiento sistémico tiene que favorecer el despertar cívico y el esfuerzo constructivo.

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Necesitamos una re-política cuyo cimientos tienen que ser construido desde la biophilia: el amor apasionado y entusiasta por todas las formas de vida (ver vídeo sobre E.O. Wilson)

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Las ideas filosofías tienen que tener un marcado carácter emotivo. Bajo todas los mitos, religiones y filosofías del pasado discurre una Sophia Perennis que es necesaria reivindicar y difundir.  Autores como Ken Wilber  (ver vídeo)  ha abierto una puerta a la filosofía perenne.

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La reconstrucción creativa de nuestro entorno es una parte importante de la acción sistémica. El arte inspirado por la naturaleza  (ver vídeo) ocupará un lugar clave en la expresión artística del futuro.

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La re-política, además de biofílica, tiene que ser también cívica. La voz de los ciudadanos, inspirados por la Musa Caliope, tiene que escucharse. La crítica vigilante es una parte fundamental de una ciudadanía despierta y constructiva.

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La ideas expuestas y defendidas tienen que poner en acción de una manera sinergética, “solo o con el apoyo de todos”, como reza en el juramento efébico.

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Es necesario lograr despertar el sentido cívico en la ciudadanía con el objetivo de defender la vida, la naturaleza y la dignidad de las personas.

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Los ciudadanía está llamada a iniciar un proceso de reconstrucción de nuestros paisajes, de nuestros pueblos, ciudades, mares y montes.

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Los ciudadanos en el futuro dedicaremos mucho de nuestro tiempo y esfuerzo  a la restauración sinergética. Como profetizó Lewis Mumford en su obra “Las Transformaciones del Hombre”, “si al buscar un equilibrio humano queremos empezar por proporcionar un contorno humano equilibrado, en la mayoría de los centros de población más activos tendremos que emprender demoliciones por todos lados al fin de restituir, en un siglo más o menos, algunos de los ingredientes naturales fundamentales para una vida humana plena y rica”.

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DEL PENSAMIENTO ANALÍTICO AL INTEGRAL: LA ESPIRAL DE LA VIDA DE PATRICK GEDDES

Mi participación como Profesor colaborador en el Master Universitario Oficial de Educación Secundaria, Formación Profesional, Bachillerato e Idiomas de la Universidad de Granada, en la Facultad de Educación, Economía y Tecnología de Ceuta, me ha permitido exponer a los alumnos los principios fundamentales de la educación integral según la definió, de manera completamente visionaria, Patrick Geddes.

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Los objetivos  de nuestro programa formativo fueron los siguientes:

Diapositiva2El contenido de nuestro programa formativo es el que se expone a continuación:

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Nuestra primera sesión fue de carácter metodológico. Se trataba de introducir a los alumnos en los principios en los que se basaba el pensamiento analítico y cómo éste fue superado por el pensamiento sintético de mano de autores como Le Play o Patrick Geddes. Buena parte de la clase la dedicamos a explicar la génesis y el funcionamiento de la máquina pensante o diagrama de papel plegado que el propio Geddes bautizo como “Notación de la Vida”, aunque nosotros la hemos preferido llamar la espiral de la vida, como también la denominó Geddes en algunos de sus escritos.

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Entrando en detalle estos fueron los contenidos de nuestra sesión metodológica

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En el método analítico, como explicamos a nuestros alumnos, la acción tiene un carácter exclusivamente bidireccional. Como representamos en la siguiente diapositiva, el sujeto activo, en este caso un agricultor (A) actúa sobre una parte pasiva, el campo de cultivo (B).

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O puede suceder justo lo contrario. Cuando llueve, por ejemplo, la parte pasiva es el propio ser humano y la activa es la naturaleza que a través de la lluvia aporta el agua necesario para que puedan vivir nuestros árboles y nuestros campos nos suministren el sustento necesario para nuestra subsistencia.

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El método analítico no es sólo una manera de actuar, sino también de observación. Ya no hablamos de parte activa o parte, sino de sujeto objetivo o subjetivo. En la primera de las posibilidades que contempla el pensamiento analítico, un sujeto objetivo, -en el caso que nos sirve como ejemplo, un pintor-, observa una realidad y a través de su mente refleja su visión subjetiva en un cuadro.

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Pero sucede que quién consideramos objetivo, el ser humano, no lo es, pues como demuestra algunos juegos mentales no todo es lo que parece y nuestra visión nos juega alguna que otra mala pasada y nos lleva a engaño. Para ejemplarizar lo que estábamos intentando explicar nos apoyamos en el conocido caso de la silla de Beuchet, a partir de un interesante vídeo producido por National Geographic

A esta altura era ya evidente que el método analítico se basa en principios reducionistas y limitados que merecen una profunda crítica, cuyos principales puntos son los que exponemos a continuación:

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El cuestionamiento del pensamiento analítico dio lugar a la emergencia del pensamiento sintético, basado en los siguientes principios:

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Gracias al siguiente ejemplo explicamos a nuestros alumnos cómo se piensa y actúa cuando operamos desde la concepción sistémica.

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Cuando no seguimos las pautas del pensamiento y la acción sistémica puede que nos ocurra algunas de las cosas que mostramos en la siguiente diapositiva. En el primer caso, al cruzar el río no hemos realizado un adecuado análisis de las condiciones del río, ni hemos sintetizado de manera adecuada toda la información disponible. O puede que carezcamos de los conocimientos necesarios para evaluar adecuadamente la situación y al final actuamos de una manera irreflexiva e imprudente que puede acabar con nuestra vida. También es posible que debido a nuestra falta de observación detallada, análisis y síntesis optemos por soluciones innecesarias y costosas,  cuando usando nuestra capacidad de análisis y síntesis podemos cruzar el río de forma fácil, sencilla y económica. La sociedad actual es muy dada a utilizar medios excesivos que tienen un alto coste ambiental y energético, cuando las cosas podrían hacerse de una manera mucho más sencilla  y barata.

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Ya a finales de siglo XIX comienza las primeras críticas al pensamiento analítico. En el campo de la geografía una de las voces más cualificadas que empiezan a escucharse es la Frederic Le Play. Durante muchos años, Le Play estudia las condiciones de trabajo de los mineros ingleses y reflexiona sobre la interacción entre los mineros y las minas. Nace así su formula de “lugar, trabajo y gente”. Para Le Play, entre la mina y el minero se establece una relación sinérgica en la que al mismo tiempo que el minero modifica el lugar mediante su trabajo, las condiciones que el mismo crea influyen en su estado físico y mental. De esta idea surgen los primeros movimientos tendentes a dignificación de las condiciones  de trabajo y la necesidad de establecer unos vínculos respetuosos como el medio ambiente.

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En 1879, el joven estudiante Patrick Geddes, después de estudiar zoología con el profesor Thomas Huxley en la Real Escuela de Minas de Londres,  se desplaza a la Universidad de la Sorbonne, en Paris, donde establece el primer contacto con las teorías de Comte y Le Play. Conoce a este último y se muestra muy interesado en su formula de “Lugar, Trabajo y Gente”. Como botánico, no tarda en establecer una relación entre esta formula geográfica con la medioambiental de “Medio Ambiente, función y Organismo”. En ambos casos se establece una relación interactiva en la que, como explicita el siguiente ejemplo, “Holanda hace al holandés” y el “holandés a Holanda”.

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Geddes percibió, sin embargo, lo inadecuado de la formula de Le Play al forzársela a expresar el aspecto activo de la ecuación en los mismos términos que el pasivo, por ejemplo, la “Gente” sobre la que se actúa es lo mismo que la “Gente” en acción; en tanto que, por supuesto, la Gente Pasiva (sobre la que se actúa) reflejará propiedades diferentes a la Gente Activa, por más que se trate del mismo “organismo” en ambos casos. Por consiguiente Geddes amplio la formula añadiendo a la parte pasiva de la izquierda, un lado activo representado por la política, la sinergia y la política.

Geddes descubría también otro lado en esto, especialmente el aspecto subjetivo, interno, o lo que el llamaría el mundo de adentro. Como biólogo tenía conciencia de que faltaban los factores psicológicos y culturales. Por consiguiente amplió más el diagrama dando lugar al primero bosquejo de su notación o espiral de la vida.

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Cuando Geddes estaba reflexionando sobre estas cuestiones, recibe un subsidio de la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia a fin de efectuar investigaciones geológicas y biológicas durante un año en México.  Durante esta expedición enferma de la vista y queda ciego durante tres meses, periodo en el cual Geddes inventa las “máquinas pensantes” o diagramas de papel plegado.

 No sabemos qué le pasó a Geddes en aquellos meses de ceguera. Una mente tan prodigiosa e inquieta como la suya, y  curioso observador de la naturaleza con era él, se volcó en escrutar su mundo interior. Cuando recuperó la visión ya no era el mismo. Un cambio profundo afectó a su percepción de la vida y encontró la manera de expresarlo a través de sus enigmáticos diagramas. El primero de ellos es una simple espiral en movimiento con cuatro cuadrantes sobre los que escribió las palabras Town, School, Cloister y City (Pueblo, Escuela, Claustro y Ciudad). Fue su primera aproximación a la hora de relacionar e integrar las esferas de ciencias hasta entonces separadas como la biología, representada por la espiral; la psicología y la sociología.

 primera espiral geddes

            Patrick Geddes no sólo una gran defensor y potenciador de la vida, sino que también se preocupó por la conservación y revalorización del patrimonio cultural. Como buen conocedor de la cultura celta, con tanta influencia en su Escocia natal, relacionó la forma de la espiral con la famosa espiral celta que fue ultrajada y mancillada por los nazis en su criminal aventura fascista. A partir de la cruz celta explicó que representaban las cuatros cuadrantes en los que había dividido la espiral.

 geddes 1

            El primer cuadrante es el de “la vida práctica sencilla” (1). Corresponde al espacio donde discurre nuestra existencia habitual, donde trabajamos y compartimos la vida con los demás. Con el segundo cuadrante (2) pasamos al mundo de adentro, el de los recuerdos y obras mentales simples. Sin salirnos del mundo de adentro, nos dirigimos al cuadrante de “la vida interior plena”, el del pensamiento y los sueños (3). Por último, una vez recorrido el mundo de adentro enriquecido por la actividad mental elevada, volvemos al mundo de afuera para disfrutar de una vida plena efectiva (4).

            Sobre este esquema básico siguió trabajando y añadiendo nuevos elementos que lo enriquecían y ampliaban. El siguiente paso fue añadir los ejes que marcaban la actividad en cada uno de estos cuadrantes. Que es el diagrama del que venimos hablando.

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El cuadrante de la vida práctica sencilla (1), como vemos en este esquema, hay que encuadrarlo en el mundo pasivo-objetivo. La cuerda que marca su actividad está representada por el lugar, trabajo y gente. No es casual que utilizará estos conceptos, ya que el mismo año en el que quedó ciego, y tuvo la primera intuición de su máquina de pensar, había estado, como dijimos antes,  varios meses en la Universidad de la Sorbonne, en París, lo que le permitió entrar en contacto con las teorías de Comte y Le Play. Este último le aportó la idea de la profunda interrelación entre el lugar, el trabajo y la gente; y su incidencia  en la conformación de la idiosincrasia de los pueblos y la elección de las actividades laborales que allí tienen mayor difusión e importancia.

            El segundo cuadrante (2) corresponde, como vimos, a la vida mental simple. El eje que marca nuestro elemental mundo de adentro pasivo-subjetivo aparece representado por la razón, la experiencia y los sentimientos, en un orden ascendente que ya veremos no es tan sencillo ni unidireccional. En este mismo mundo de adentro, pero ahora activo subjetivo, pasamos al cuadrante de la vida interior plena (3), que viene marcado por los ideales, las ideas y la imagen. Desde aquí nos elevamos a la vida plena efectiva (4), regresamos al mundo de afuera, donde nos esperan la política que,  mediante la sinergía, nos conduce a la realización de los ideales e ideas que mueven nuestra vida.

            Llegamos, de este modo, a la “máquina de pensar” propiamente dicha, que Patrick Geddes denominó “la espiral de la vida”, “la notación de la vida” o “el sentido de la vida”, según la ocasión o el momento.  Nosotros preferimos quedarnos con la denominación de “la espiral de la vida”. Veámosla e intentemos explicar cómo funciona esta original “máquina de pensar”.

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Como se puede observar el diagrama se ha complicado bastante. Al combinar la espiral, con los cuadrantes y éstos con los ejes o cuerdas que marcan cada uno de los espacios, tanto del mundo exterior como interior, nos ha quedado un esquema con treinta y seis subcuadrantes. El mundo objetivo-pasivo o de la vida práctica sencilla pasa ahora a denominarse el de los ACTOS o hechos (PUEBLO). Es el mundo del lugar, el trabajo o la gente, en términos humanistas; o el del Medio Ambiente, función y organismos, si lo abordamos desde el prisma de la ecología. Del primero, es decir del lugar, se ocupa la geografía. El trabajo es el tema de estudio de la economía. Y la antropología es la encargada del análisis de las gentes o pueblos.

        Partimos del lugar, del espacio en el que se desenvuelve nuestra vida cotidiana. Desde el punto de visto del trabajo, el lugar se nos muestra en su dimensión de suministrador de los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades económicas. Estas condiciones naturales son las que marcan el carácter e idiosincrasia de las gentes del lugar, pues, como dijo Le Play, “si el holandés hace a Holanda; Holanda hace al holandés”. Geddes hizo también suya esa expresión que queda reflejada en las casillas “trabajo-gente” y “lugar de trabajo”.

Al otro lado de la cuerda de la “vida práctica simple”, y en dirección al mundo de las OBRAS, y de fuera hacia adentro de la espiral, el lugar se cruza de nuevo con el trabajo, pero en su dimensión espacial simple, es decir, los lugares concretos en los que se trabajaba, ya sea el mina, el bosque, los cultivos, el mar, los comercios o las fábricas. Todo ello determina el “lugar del pueblo”, entendiendo bajo esta acepción a la localización de un determinado núcleo urbano en el contexto regional, nacional y mundial que va a depender, como vemos, de los vínculos entre lugar, trabajo y gente que coinciden en la misma línea del diagrama. Pero sigamos en la línea del lugar. Ahora ya hemos traspasado la línea imaginaria de la realidad objetiva y entramos en el mundo interno. Los lugares pasan a la vida interna del ser humano a través de los sentidos y enriquecen nuestra vida a partir de los sentimientos que nos suscitan (sensación sensorial) y las experiencias que acumulamos primero en la escuela y luego en contacto directo con la naturaleza (sentido experimentado).

Por su parte, el trabajo en su camino hacia el mundo interno determina nuestras ocupaciones y las habilidades que vamos desarrollando a través de nuestra (experiencia sensorial). Como observamos en el diagrama, las habilidades, según Geddes, van aumentando con el incremento de las experiencias, por eso los relaciona con una flecha bidireccional.

En el núcleo central de la espiral de la vida, las personas están íntimamente unidas a los sentimientos. Esto nos da pie a comentar que el lema de Patrick era simpatía, sinergia y síntesis, representados por tres palomas en referencia a la paz. La simpatía era entendida por Geddes como el amor por todas las formas de vida, comenzando, claro está, por las personas. Partiendo del centro de la espiral, los sentimientos que nos despierta el contacto con las personas y  la naturaleza son transmutados, en el cuadrante de la vida interior plena, en emociones profundas que son el origen de los ideales, ya sean sociales, económicos o políticos. Como podemos apreciar en el esquema de Geddes que reproducimos a continuación, los ideales, las ideas y la imaginación, -que constituyen la cuerda de la vida interior plena-, se relacionan con los principios básicos de la civilización occidental: la bondad, la verdad y la belleza. La bondad es el campo de la ética, y en relación con ella, surgen los ideales que se dirigen hacia la realización y la formulación a través de la política. Estos ideales deben ser llevados a la práctica por medio de una “Iglesia Militante” o, dicho en términos laicos, por la labor de una “ciudadanía comprometida y activa” que nos conduzca a la ethopolítica o eupolítica.

Las “sensaciones experimentadas” en la vida mental simple, que establecen nuestra conducta, se combinan con los ideales dando lugar a la “emociones ideadas” y éstas se convierten en las doctrinas que nos lleva, por un lado, a las ideas; y por otro, al desarrollo de símbolos y notaciones gráficas que utilizamos para representar tanto las ideas como los frutos de nuestra imaginación. El camino de las ideas es el de la verdad, relacionada con la síntesis, la filosofía y la historia. Es una senda a los que nos dirigimos a través de la acción y la educación para llegar a la cultura. El otro camino paralelo, relacionado con los ideales y las ideas, es el de la imaginación o los sueños. Es una larga senda que parte de la belleza, conforma la estética y dirigimos hacia el diseño de planes y proyectos, la poesía, el arte, el teatro y la arquitectura.

diagrama verdad belleza

A través de los caminos de la bondad, la verdad y la belleza llegamos al cuadrante superior de la Espiral de la Vida. En este plano superior, los ideales son adoptados por la musa Erato y llevados a la acción por la ethopolítica. Sus hijos e hijas, las ideas, son a su vez amparados por Polimnia, y convertidas en sabiduría. Tanto los ideales, como las ideas, son bastante inquietas y avanzan con el paso del tiempo. La encargada de observar como evolucionan ambas es el la labor de Clío, la musa de la historia. En el camino, como hemos comentado, se encuentran con su madre la imaginación y sus hermanos, que son los sueños. Estos han dejado en su senda un amplio rastro de planes, poesía y arte, en compañía de Euterpe y Talia. Cuando al final de camino se junta de nuevo la familia, -los ideales, las ideas y los sueños, son recibidos por Urania, la diosa de la Totalidad, que, en recompensa, les permite cambiar el mundo y a los hombres les hace gozar de una vida plena, rica y significativa.

El ascenso a la vida plena efectiva, al  Monte del Parnaso, donde residen las Musas,  no se puede abordar en línea recta, sino mediante esta Espiral de la Vida. Una espiral, que como hemos descrito, está constituida por cuatro tramos: hechos, recuerdos, proyectos y actos. Y cuatro escenarios: el pueblo, la escuela, el claustro y la ciudad.

 Para quienes viven en el valle la vida se reduce un círculo concéntrico de hechos y recuerdos. Toman la senda de la Monte del Parnaso aquellos que transforman sus conocimientos, experiencias y sentimientos en ideales, ideas e imágenes, y de ahí a realizaciones efectivas. El ascenso desde los círculos infernales al Purgatorio y el Cielo que emprendieron Dante y Ovidio fue en espiral. Así también la forma que adoptan las plantas en su crecimiento es en espiral. Decía Patrick Geddes que “la vida es una espiral, que trabaja durante la semana y descansa los domingos, gozando, soñando, planeando de nuevo. Aquellos cuyas mentes tienen grandes vueltas o bien muchas en sus espirales son las vidas más grandes”.

divina comedia

Patrick Geddes no fue el único que relacionó la vida con un espiral ascendente y dinámica. Ralph Waldo Emerson, referente indiscutible de Lewis Mumford, describió la vida como una escalera en espiral: “…despertamos y nos encontramos en una escalera, hay escaleras por debajo de nosotros por los que parece que hemos ascendido. Hay escaleras por encima que se pierden de vista”. A partir de esta idea y por su propia reflexión, otros autores han continuado, -sin establecer ningún de conexión con los trabajos de Patrick Geddes-, con la descripción de la espiral de la vida. El psicólogo Clare W. Graves, llego a afirmar que “la psicología del ser humano maduro es un proceso espiral, emergente y oscilante en continuo despliegue marcado por una progresiva subordinación de comportamientos más antiguos y de orden inferior a otros más nuevos y de orden superior, conforme van cambiando los problemas existenciales del hombre”.

Las tesis de Graves fueron enriquecidas por Richard Dawkins y su teoría de los memes. Posteriormente, Don Beck y Chris Cowan desarrollaron el concepto de la Espiral Dinámica. En opinión de ambos pensadores, “un vórtice espiral es la figura que mejora refleja la emergencia de los sistemas humanos evolucionando a través de niveles de complejidad creciente. Cada giro ascendente de la Espiral marca el despertar de una versión más elaborada sobre lo que existe en un momento dado. La espiral humana consiste, por tanto, en una cadena enrollada de sistemas de valores, visiones del mundo, y actitudes que son cada una de su tiempo y condiciones”.

La tarea de conocer y explicar la Espiral de la Vida ha sido continuada por autores como Ken Wilber que en su libro “Un teoría de todo. Una visión integral de la ciencia, la política, la empresa y la espiritualidad”, centra su reflexión en lo que él llama la “Espiral Sorprendente”.

Todos estos autores que venimos citando han caído, -desde mi punto de vista-, en cierto intelectualismo, de gran nivel eso sí, pero no han sido capaces, como lo hizo de Patrick Geddes, de describir un método,  de diseñar una “máquina de pensar”, que nos ayude a dar vueltas en nuestra propia espiral vital para lograr una vida plena, rica y significativa. Nosotros hemos aplicado su método a la expansión de la vida en cada una de las etapas de la existencia y diseñado unos programas formativos que permitan desplegar la espiral de la vida. Ahora se trata de aplicarlos, pues como decía Geddes, “vivendo discimus, creando pensamus” (aprendemos viviendo, pensamos creando), a lo que añadió su discípulos Lewis Mumford,  “agendo parlamos, dubitando agrimus” (actuando hablamos, dudando conveníamos).

 

 

 

 

SENTIDO Y SIGNIFICADO DE LA VIDA

Nuestra vida cobra sentido cuando se dirige hacia un fin y significado cuando entendemos el dónde y para qué vivimos.  El sentido de la vida es el mismo que el de la espiral. La vida danza, El mundo danza, la humanidad danza y nosotros danzamos al ritmo de las Nueve Musas del Parnaso. El movimiento forma parte de la vida. No vivimos en un mundo estático, como quiere imponer el pensamiento analítico y mecanicista.

Como historiador y arqueólogo he dedicado mucho tiempo a intentar descifrar el mensaje oculto que encierra las Nueve Musas del Parnaso, siguiendo los trabajos de Patrick Geddes.  Las  voces de las Musas  y su danza pueden y deben ser una inspiración para lograr una política sinergética en todos los países y una vida digna, plena y rica para todos los habitantes de la tierra. Su reinterpretación es una alegoría de la vida. Un llamamiento a enriquecer nuestro mundo de adentro y sembrar en él la semilla que con la próxima primavera emergerá para anunciar la renovación de la vida y una nueva mutación de la conciencia. Cerremos los ojos, abramos nuestros corazones y escuchemos el canto de las Musas. Bajo el influjo de su melodía dancemos todos los pueblos y culturas del mundo en perfecta armonía, ritmo y equilibrio.

La danza de las Nueve Musas

La danza de las Nueve Musas

Nosotros estamos en el vértice de la espiral de la vida. Cuando la vida social y la vida individual danzan de manera armoniosa nos permita gozar de una existencia digna, plena y rica. Una vida que merece ser vivida. La interpretación de la música de la vida social plena corre a cargo de Erato, Polimnia y Euterpe. Ellas encarnan el amor, la sabiduría y el arte.  Erato nos anima a ser solidarios con los demás; Polimnia a aplicar el pensamiento holísitico para entender y comprender la realidad.  Y Euterpe agita nuestro interior para que expresemos lo que nuestra voz interior tiene que cantar.

Ethopolitica social

Ethopolitica social

 

En el centro de la vida social plena se encuentra Clio, la Musa de la historia, la cual va marcando la evolución de nuestro pensamiento y acción colectiva. Le acompañan Caliope, la Musa de la elocuencia, necesaria para la comunicación efectiva de la política sinergética. Y Talia, la Musa del éxito y la comedia, que inspira y alienta nuestros logros colectivos.

 

Política sinergética

Política sinergética

 

Nuestro lugar es a menudo dañado por nuestra ignorancia, desidia o falta de amor a la naturaleza. Melpomene se entristece con estos hechos, pero Terpsícore nos marca el ritmo sinergético para restaurar nuestro medioambiente. Una labor que es observada y aplaudida por Urania,

 

Política lograda

Política lograda

 

La espiral de nuestra vida individual gira también siguiendo el canto de las Nueve Musas. El árbol de los siglos es sustituido por el árbol de la vida. A lo largo de nuestra existencia, y bajo la inspiración de las Musas, vamos completando las Siete Edades del Hombre y la Mujer tomando con referencia los ideales que encarnan los Dioses y Diosas del Olimpo.

 

Vida personal plena

Vida personal plena

 

Nuestra vida cobra significado cuando el camino de la vida tiene como meta la bondad, la verdad y la belleza. Erato alienta actos de amor dirigido a nuestros semejantes y a todas las formas de vida. Polimnia nos anima para proseguir en nuestro desarrollo intelectual y en la búsqueda de la verdad, Y Euterpe nos inspira para dar forma a nuestro ser interior a través de la creación artística  Un amor dirigido hacia todas las formas de vida y  acción etho-política para cuidar y favorecer la vida. Sabiduría para compartir nuestro pensamiento con los demás, pues como afirmó Lewis Mumford: “sólo aquellos que día a día tratan de renovarse y perfeccionarse serán capaces de transformar nuestra sociedad, mientras que aquellos que estén ansiosos por compartir sus altos dones con la comunidad entera, -en verdad, con toda la humanidad., serán capaces de transformarse a sí mismos”. Y arte para expresar la Verdad que reside en el interior de cada uno de nosotros, ya sea mediante la pintura, la escultura, la fotografía o cualquier otros tipo de expresión artística.

 

Etho-política personal

Etho-política personal

 

Según vamos completando las fases de nuestra vida se incrementa nuestra grado de participación activa en la vida cívica del lugar en que el vivimos. Caliope nos ayuda en este empresa facilitándonos la suficiente elocuencia y Talia celebra los éxitos colectivos que hemos conseguido impulsar y alentar.

Vida sinergética

Vida sinergética

 

Llegamos así al plano superior de nuestra espiral de la vida. Melpomene nos recuerda el sentido trágico de nuestra existencia: la finitud de la vida. Ello nos anima a vivir de manera equilibrada y activa, siguiendo el ritmo que nos marca Terpsícore, y con el objetivo de lograr una vida digna y rica en la plenitud que encarna la Musa Urania. Nuestros logros y hazañas son nuestra aportación creativa a la constante renovación de la vida.

Vida lograda

Vida lograda

 

Llegado a este punto uno mira para atrás para descubrir que mi vida cobra un sentido, el de la espiral de la vida, a la que he dedicado tampoco descifrarla, y un significado. Nací en Ceuta para impulsar un cambio en la conciencia colectiva e imprimir ritmo a la política cívica del lugar que me vio nacer y en el que trabajo y vivo. He dedicado mi vida a la defensa de la vida y del patrimonio heredado, al estudio de la historia local y a la expresión de mis pensamientos todos aquellos medios que he considerado efectivos.

Vista general de Ceuta

Vista general de Ceuta

He querido que mi voz se escuchara, para lo que he contado con la inspiración de Calíope. He contado lo que tenía que decir y creo haber contribuido, aunque fuera de manera modesta, a la difusión del pensamiento de Patrick Geddes  y Lewis Mumford. Sus ideas me ha servido para movilizar a un grupo de ceutíes en la acción cívica dirigida a la defensa, estudio y difusión del patrimonio cultural y natural de Ceuta. Sólo la Musa Talia sabe si he conseguido el éxito en esta empresa o si lo conseguiré en el futuro. Queda mucho por hacer y sólo la política sinergética será capaz de superar los retos ambientales, sociales  y económicos a los que se enfrenta la humanidad.

Me siento mucho veces como Melpomene: pensativo, meditabumdo, triste, desencantado…Pero cuento con la ayuda de Terpsícore que en estos momentos de abatimiento personal es capaz de imprimir el ritmo que necesito para lograr mis objetivos personales y profesionales.

No me considerado una persona especial. La vida que yo vivo está al alcance de cualquiera. Todos y cada uno de nosotros hemos nacido con un propósito. Si somos capaces de cerrar los ojos y calmar nuestra mente las Musas nos comunicarán para qué estamos aquí y cuál es nuestra misión vital.  Yo, como muchos otros, hemos “ido a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido”.

Donde vivía y para qué

Donde vivía y para qué

 

 

 

 

 

 

CEUTA, ABRAZADA POR EL MAR

Ceuta está abrazada por el mar. Este mar es un santuario para la flora y la fauna marina al ser una zona de de contacto entre el agua fría del Atlántico y la más cálida del Mediterráneo. Es un umbral, una puerta a la eternidad que se abren en ambos sentidos. Proporciona una amplia variedad de hábitats sobre los que se asienta una enorme biodiversidad  que abarca desde microfauna hasta aves marinas, tortugas y  cetáceos.

Grupo de cetáceos en las costas de Ceuta

Grupo de cetáceos en las costas de Ceuta

Ceuta es historia líquida. Es tiempo en estado líquido. Un tiempo que, como dejo dicho Jorge Luis Borges, “es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río”.

vista general de Ceuta

CEUTA, PUERTA DE LA ETERNIDAD

Ceuta guarda un secreto. Es un lugar sagrado, mágico y mítico. Es el símbolo de la unión del alma y el cuerpo, del espíritu y de la materia. Es una puerta de la eternidad. En su localización geográfica es reconocible el tetraktys pitagórico o “triángulo perfecto de la cuadralidad”, formado por nueve puntos, cuatro por lado, encerrados ambos un décimo punto que representa el centro generativo (“el punto inmóvil alrededor del cual gira el mundo” y del cual los otros derivan su fuerza).

Tetraktys pitagórico

Tetraktys pitagórico

Esta representación, según Joseph Campbell, estaba presente en el imaginario de la antigua Grecia. Para los griegos, los nueve puntos circunferenciales del tetraktys pitagórico fueron identificados con las Musas, y el punto central con Apolo, alrededor de cuya forma radiante bailaban aquéllas.

La Danza de las Nueve Musas

La Danza de las Nueve Musas

La materia en el paisaje de Ceuta está representada por los cuatros puntos cardinales que son tan claros y apreciables en Ceuta: norte, sur, este y oeste. Aquí tenemos la base del tetraktys.

El Estrecho de Gibraltar visto desde Ceuta

El Estrecho de Gibraltar visto desde Ceuta

En el siguiente peldaño encontramos el número tres, que es un número perfecto, considero como el primer número verdadero y origen de la pluralidad, puesto que posee principio, medio y fin. Representa el principio de armonización de contrarios. De ahí que Ceuta sea un lugar de encuentro y convivencia entre distintas culturas con diferentes visiones y concepciones del mundo y de la condición humana.

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Si sumamos las dos primeras hileras del tetraktys obtenemos el siete, el número que le da el nombre a Ceuta. El siete representa el crecimiento, las etapas en las que se completan los fenómenos y el propio crecimiento espiritual de las personas a través de la espiral de la vida. Es el número del progreso, de la armonía, del movimiento perpetuo, que da la misma secuencia repetitiva cuando se divide la unidad. Ceuta, por tanto, es una ciudad para la elevación espiritual a partir de la contemplación trascendente de la naturaleza y la meditación.

Vista general de Ceuta

Vista general de Ceuta

En el siguiente peldaño, rozando la eternidad, nos encontramos con el número dos. Este número simboliza la dualidad. Ceuta se sitúa en “la confluencia de dos mares”, en el lugar donde los dos planos de la existencia, el terrenal y el espiritual, se unen para propiciar la continua renovación de la vida.

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Siete, el nombre de Ceuta, y el dos, los dos mares que confluyen ante nosotros, suman para dar el número nueve. En el tetraktys pitagórico, los nueve puntos que aparecen en su circunferencia corresponden a nueve Musas, y el punto central a Apolo, alrededor de cuya forma radiante danzan alegremente las Musas. Gracias a su canto inspirador podemos encontrar la puerta por la que salimos y retornamos a la Eternidad. Una puerta que se abre con “la llave, el signo que abre cada uno de de los cuatro mundos –el de afuera y el de afuera, el activo y el pasivo en cada uno-“. Una llave que nos abre la puerta a la vida con sus múltiples aspectos o posibilidades. Esta llave es la espiral de la vida y sirve para abrir las siete puertas correspondientes a cada uno de las fases de la vida plena, rica y significativa.

Diagrama "La Espiral de la Vida"

Diagrama “La Espiral de la Vida”

Ceuta representa, como supo ver de manera intuitiva Amar Agarwala, una puerta a la Eternidad.

Amanecer desde mi ventana

Amanecer desde mi ventana

CEUTA, SANTUARIO DE LA VIDA

Un nuevo amanecer ha llegado para Ceuta. Al acercarnos al sol, después de muchos siglos de un profundo sueño, abrimos los ojos para contemplar una epifanía: la epifanía ceutí. En 1415 se inició la era euroamericana, según la definió Rudolf Steiner, y próxima está la  mutación hacia la conciencia integral que vislumbró Jean Gebser. En estos momentos de cambio de paradigma, nuestra tarea es el desarrollo de lo que Steiner llamó “el alma de la conciencia”: “combinar la conciencia clara de la mente científica con la percepción vital del mundo espiritual presente en nuestras encarnaciones más tempranas”. En estas encarnaciones iniciales quedaron fijadas lo que Adolf Bastian llamó “ideas elementales”  o Carl Jung denominó “arquetipos del inconsciente colectivo”. Las ideas elementales o arquetipos son compartidos por todos los seres humanos, aunque expresados de formas diferentes por cada cultura o civilización en sus respectivos mitos y leyendas. La labor de investigadores como Joseph Campbell fue la de descubrir estas verdades que se ocultan tras la máscara del mito. Unas máscaras que no fueron puestas por las civilizaciones del pasado, sino por nosotros mismos debido a nuestra pérdida del sentido espiritual y nuestra ignorancia.

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Los mitos son símbolos o metáforas de una realidad puramente interior, cuya primera función es la de “abrir la mente y el corazón a la maravilla suprema del ser”. La segunda de las funciones de los mitos, como dejó dicho Joseph Campbell, es  de tipo cosmológica y consiste en “representar el universo y todo el espectáculo de la naturaleza del mismo modo en que ambos son conocidos por la mente y contemplados por el ojo, como una epifanía de tal grandiosidad  que cuando se produce el rayo o el sol poniente tiene los cielos de rojo, surge de nuestra garganta un “¡Oh!…”, en reconocimiento de la divinidad“. Si conseguimos esta apertura de la mente y el corazón a la maravilla suprema del ser que se manifiesta en todo espectáculo de la naturaleza, como una revelación del cosmos, cambiamos nosotros y de este modo también lo hace la realidad. A propósito de esta última afirmación, Steiner, en un trabajo sobre Goethe, escribió: “si el poseedor de una rica vida mental percibe mil cosas carente de significado para aquellos cuya vida mental es pobre, esto demuestra, como la misma claridad del sol, que el contenido de la realidad no es sino el reflejo del contenido de nuestras mentes. El mismo Goethe, dijo sobre la Verdad “que es una revelación que emerge en el punto donde el mundo interior del hombre se encuentra con la realidad externa…Es una síntesis de mundo y mente, y genera la más dichosa certeza de la armonía eterna de la existencia”.

Cuando nos acercamos  o  alcanzamos esta síntesis de mundo y mente, del mundo de adentro y el mundo de afuera, como decía Patrick Geddes, todo lo que nos rodea adquiere una dimensión trascendente y una significación simbólica desconocida hasta entonces. En este estado, según Joseph Campbell, “todo el mundo conocido es experimentado  como un prodigio estético. Animales, rocas, árboles son los rasgos de una Tierra Santa, radiante de eternidad. Aquí y allá se crean santuarios, lugares de especial fuerza o significado histórico; se otorga destacada importancia simbólica  a ciertas aves y animales; y todo el orden social es llevado, en la mayor medida posible, hacia ese orden natural intuido, pleno de armonía y bienestar”.

El intenso haz de luz del sol ha abierto una brecha en el mar para que sus rayos iluminen las profundidades del mar.

El intenso haz de luz del sol ha abierto una brecha en el mar para que sus rayos iluminen las profundidades del mar.

La rica vida mental que algunos hemos tenido la fortuna de alcanzar nos hace contemplar la realidad de Ceuta de una manera totalmente diferente. Cada día nos asombra más la belleza de este lugar.  Quedamos ensimismados ante los bellos amaneceres de Ceuta, la intensa luz que vemos y sentimos en nuestro cuerpo, la amplia paleta de colores que ofrece los paisajes ceutíes, el sonido de las aves, el olor  y sabor de los productos del mar, y el tacto suave de esta tierra. Cada roca, cada ave que vemos surcando nuestro cielo, cada árbol con el que nos encontramos, cada fondo marino que contemplamos, cada persona con la que nos encontramos son para nosotros radiantes símbolos de la eternidad que nos elevan hacia planos desconocidos de pensamiento, sentimiento y voluntad. La combinación de estas tres dimensiones de nuestro ser nos hace vislumbrar la posibilidad de presentar a Ceuta como un lugar sagrado, de especial fuerza y significado histórico; como un santuario en el que honrar a la eterna renovación de la vida. Si conseguimos acercar a todos los ceutíes hacia este “orden natural intuido, pleno de armonía y bienestar” el futuro de Ceuta a buen seguro será diferente.

Ni el que escribe estas líneas, ni las personas que pueden estar de acuerdo con lo que en ellas expreso, somos unos iluminados. Como Steiner creía y sentía, -y yo también creo y siento-, esta percepción suprasensible “no era una anomalía sino una capacidad potencial de la conciencia  normal en la que era posible educarse. Puesto que los únicos límites impuestos al conocimiento eran la pereza y la ignorancia, quienquiera que estuviese dispuesto a dedicar a dedicar el necesario tiempo y esfuerzo podría ser capaz de desarrollarla”. No obstante, completando la idea de Steiner, considero que no es sólo cuestión de tiempo y esfuerzo, sino también de la profunda transformación de un sistema educativo en el que, como ya denunciaba Patrick Geddes, “hemos sido más o menos hambreados o mutilados en las escuelas  hasta que se nos convirtió artificialmente en retardados por falta de  las imprescindibles observaciones de la naturaleza y no se despertó nuestra inteligencia con la labor y los juegos de la naturaleza”. Cada niño, en palabras de Geddes, “necesita su parcela en el jardín de la escuela y su banco en el taller; pero asimismo habrá que llevarlo a excursiones cada vez más extensas que,  asimismo, fueran cada vez más de su propia elección”.

Amanecer entre flores (Ceuta, 30 de enero de 2015)

Amanecer entre flores (Ceuta, 30 de enero de 2015)

Patrick Geddes y Rudolf Steiner coincidían en señalar a la imaginación creativa como parte esencial del crecimiento espiritual. Así decía Geddes: “tenemos que darles a todos las perspectiva del arte, que comienza con el arte de ver; y luego seguiremos con lo de ver el arte, e incluso con lo de crearlo”. ¿Qué ver? Pues, -como dijo Geddes, rebosante de la alegría-, “la maravilla de las estrellas, la maravilla de la piedra y la chispa, la maravilla de la vida y de la gente, las puestas de sol y los amaneceres, la luna y las estrellas, las maravillas de los vientos, las nubes y la lluvia, la belleza de los bosques, la luna, los campos y el mar”.

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

¡Pongamos a nuestros niños, “a observar la naturaleza, no con lecciones rotuladas y codificadas sino con sus propios tesoros y fiestas de belleza, como son sus piedras, minerales, cristales, peces y mariposas vivas, flores silvestres, frutas y semillas!”. Y, por encima de todo, pongámoslos a observar, “las plantas cultivadas y los animales bondadosamente domésticos, que domesticaron y civilizaron al hombre en el pasado y que ahora nuevamente hay que volver para que lo civilizan y le den paz”.

Mi amigo, el biólogo marino Óscar Ocaña acompañado de uno de sus perros

Mi amigo, el biólogo marino Óscar Ocaña acompañado de sus queridos perros

La idea fundamental, como nos dice Gary Lachman, uno de los biógrafos de Steiner,  “es crear un entorno de aprendizaje que pueda motivar el pensamiento vivo y la imaginación activa en el lugar de recompensar la mera repetición mecánica de la lección correspondiente con el propósito último de hacerse un hueco en la jerarquía económica y social”. Esta educación convencional, según Steiner, “reprime el crecimiento espiritual y aboca a un pensamiento muerto y abstracto y a las vidas atrofiadas que caracteriza a una sociedad basada en el materialismo”. Este planteamiento ha sido y sigue siendo defendido por otros filósofos y pensadores que han detectado las limitaciones del punto de vista materialista: Blake, Ruskin, Arnold, Emerson, Whitman, Thoreau, Melville, Dickens, Hugo, Zola, Goethe, Schiller, Mazzini, Tolstoi, Dostoieski, Ibsen, Eucken, Nietzsche, Bergson, Geddes, Mumford, Whitehead, Waldo Frank, Jean Gebser, Steiner, Joseph Campbell, por citar a algunos de ellos. Todos ellos denunciaron los resultados que para el ser humano ha tenido el proceso de mecanización, uniformización y automatismo que ha impuesto el pensamiento materialista. Todos ellos, como una sola voz, protestaron contra los sacrificios y brutalidades inhumanas, el grosero materialismo y el craso olvido de la personalidad humana, en la que la parte subjetiva resulta fundamental para lograr una vida significativa, plena y digna.

Patrick Geddes (1886)

Patrick Geddes (1886)

Los materialistas, los del pasado y todavía con mayor poder los del presente, les preocupa en exclusiva la satisfacción de las necesidades de subsistencia, cuando, como afirmó Lewis Mumford, “solo aquellos que se dan cuenta de las importancia de las necesidades superiores del ser humano serán capaces de proveer de manera inteligente aun de alimentos y abrigo”. La mayoría de nuestros gobernantes y políticos no se han dado cuenta de que la pobreza material es muchas veces consecuencia de una pobreza espiritual. No cabe duda de que nuestro principal objetivo tiene que ser, por tanto, el crecimiento continuado de la personalidad humana y el cultivo de la mejor posible. Si es así debemos crear un tipo de persona diferente del que constituye la norma en la actual civilización capitalista y mecánica: nuestro modo de educación y nuestro plan de vida, en palabras de Mumford, deben ser dirigido hacia fines más humano que los que hasta ahora nos han gobernado. Del convencimiento de esta necesidad es del que surge nuestro proyecto  Escuela de la vida “vivendo discimus”.

Lewis Mumford (1895-1990)

Lewis Mumford (1895-1990)

El objetivo de nuestra Escuela de la Vida es precisamente formar a este tipo de persona diferente que mantiene la capacidad innata de asombro ante la naturaleza y la curiosidad que caracteriza a nuestros niños y niñas. Una capacidad que sólo es posible desarrollar en un entorno adecuado, capaz de motivar la percepción suprasensible, el pensamiento vivo y pleno y la imaginación activa y creativa.  Este tipo de persona son las que harán posible la creación en Ceuta de un santuario, con su templo dedicado a las Nueve Musas, en el que celebrar la continua renovación de la vida que es posible apreciar en Ceuta. Como ha afirmado recientemente el profesor Mario Sabán, “dentro de cada ser humano existe un templo interior, por lo que cualquier sitio en el mundo puede ser un lugar de santidad; no es el lugar lo que hace santo al hombre, es el hombre quien santifica a este”. No obstante, -aún reconociendo que los mitos hay que entenderlos como imágenes metafóricas de estados mentales, y que, por tanto, no corresponde a lugares concretos-, hay lugares, como Ceuta, que tienen una fuerza especial. Su localización, su rica naturaleza, las formas de sus montañas, sus paisajes y su significado histórico han sugerido la localización de mitos que tienen que ver con la renovación de la vida, como son los del árbol de la vida o la fuente de la eterna juventud. Nosotros, -al igual que decían Joseph Campbell y Lewis Mumford-, creemos que en la próxima mitología, la de la vida, -que sustituirá al mito de la máquina-, la naturaleza volverá a ser considerada sagrada.

Solsticio de verano del año 2014

Solsticio de verano del año 2014

En el nombre de Ceuta, Cepta, Sebta, Septem Fratres, el número siete es omnipresente. Siete son las colinas que le dieron nombre en la ciudad y aún eran reconocibles en planos de finales del siglo XVIII. Siete son las esferas visibles  (el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturnos) a lo largo de la ruta del Zodíaco a través del cielo. Siete son también las etapas de transformación que se representan como controladas por determinados centros de la espina dorsal llamados chakras (palabra que significa “círculos” “ruedas” o “espiral”). La espina dorsal es sustituida en el campo metafórico por el tronco del árbol de la vida, rodeado por dos serpientes que representan dos corrientes de signo opuesto: una fría y otra caliente. Sumando las siete espirales de la vida o chakras a las dos corrientes de energía que las alimentan obtenemos el número 9.

El 9 es un número, -como nos recuerda Campbell-, tradicionalmente asociado a la Diosa Madre del mundo y sus dioses. El mismo Campbell llama la atención sobre el hecho de que “en la antigua Grecia, 9 eran las Musas, diosas patronas de las artes, hijas de Mnemósine (memoria), la fuente de la imaginación, que es quien lleva las ideas elementales, arquetípicas, a su materialización artística en el ámbito espacio temporal. En otras palabras, el número 9 remite tradicionalmente a la Gran Diosa de los muchos nombres (Devi, Inanna, Ishtar, Astarté, Artemisa, Venus, etc…), como matriz del proceso del universo, en sus manifestaciones tanto macrocósmicas como microcósmicas”. Artemisa, la Diosa Madre del Mundo para los griegos, era la hermana gemela de Apolo, el jefe de las Nueve Musas.

Las Nueve Musas

Las Nueve Musas

Patrick Geddes, guiado por las mismas fuerzas ocultas que acompañaron a Rudolf Steiner, Goethe, Schiller, Eucken y muchos otros, descubrió que cada una de las sietes fases de la vida o Edades del Hombre adopta la forma de una espiral con cuatro divisiones, -que a su vez se subdividen en nueve subcuadrantes-, que representan a  los hechos, los recuerdos, el pensamiento y los logros. La conclusión a la que llegó Geddes al dibujar su diagrama de la espiral de la vida es que “del muy sencillo acorde los actos de la vida cotidiana y de los Logros de su experiencia común, no sólo puede desarrollarse el acorde profundo de la vida interior y el pensamiento, sino también el de la vida en acción. Y no resulta una extraña coincidencia –en realidad, no buscada, pero a esta altura evidente- que en esta presentación continuamente razonada de la vida en términos cotidianos, modernos y científicos, primero como fenómeno geográfico, económico y antropológico, luego como fenómeno psicológico elemental y desarrollado, sugiera esta inesperada conclusión, que los griegos ya conocían y habían elaborado hasta estas mismas conclusiones, si bien a su modo, más noble e intuitivo. Pues nuestro diagrama resulta ahora ser el del Parnaso, la residencia de las nueve Musas; y sus mismos nombres y símbolos corresponden a los nueve recuadros de arriba y los conectan con los de abajo, con precisión cada vez mayor a medida que se estudia el esquema”.

Diagrama "La Espiral de la Vida"

Diagrama “La Espiral de la Vida”

Las Siete Edades del Hombre o fases de la vida, -las cuales podemos agrupar en las cuatro etapas o estaciones de la vida, la primavera, el verano, el otoño y el invierno-, fueron expresadas artísticamente  o culturalmente como un hecho histórico por los antiguos griegos. Patrick  Geddes, tal y como explica Volker M. Welter en su libro “Biopolis. Patrick Geddes and the city of life”, visualizó estos periodos en un medio círculo acompañado por la siguiente cuestión: ¿Cuál es el tiempo ideal de vida? La respuesta es que no hay un ideal simple de la duración de la vida, sino aquel que permite “el óptimo desarrollo de la óptima calidad de vida en cada etapa de la historia de la vida”. Los griegos expresaron los ideales de la humanidad como dioses. “Cada diosa, cada dios, es la expresión esencial y característica,  lógica y necesaria, de la correspondiente fase vital de la Mujer y la del Hombre”. Geddes insistió en el retorno a los Olímpicos en la ciudad contemporánea. Para ello diseño un Templo de la Vida al cual Geddes llamó una “gruta sagrada”. En este templo las curvas masculina y femenina que dibujan los dioses y las diosas griegas se dibujan una enfrente de la otra. Las curvas de la vida se elevan hacia Apolo en una, y hacia Pallas en el otro lado; y ambas declinan hacia los lados. Las esculturas representan el ideal de la vida humana en sus fases individuales,  las curvas elevándose y declinando simbolizan el curso ideal de esa vida.

Templo de la Vida: los dioses y diosas griegas representando las  fases de la vida humana, publicado por Patrick Geddes en 1926 y reproducido por Volker M. Welter en "Biopolis. Patrick Geddes and the City of Liife", pag. 195, figura 7.11

Templo de la Vida: los dioses y diosas griegas representando las fases de la vida humana, publicado por Patrick Geddes en 1926 y reproducido por Volker M. Welter en “Biopolis. Patrick Geddes and the City of Liife”, pag. 195, figura 7.11

Pero la representación de la vida en el templo intenta incluir también la realidad menos ideal de la vida humana que son representados en esl el plano del Templo de la Vida, donde se ilustran estas desviaciones.

plano Templo de la Vida diseñado por Patrick Gedde

plano Templo de la Vida diseñado por Patrick Gedde

Al igual que el Templo de la Vida, con sus diosas y dioses olímpicos,  pretenden mostrar en la ciudad un recuerdo permanente del  desarrollo ideal de cada ser humano a lo largo de su vida, Geddes desarrolló un proyecto de Jardín para las Nueve Musas. Su diseño más elaborado y complejo era el Parnassolympus, que incluía, para cada Dios, nueve jardines: uno para cada Musa. De este modo, en cada fase de la vida, simbolizada por un dios del Olimpo, se contaba con un espacio en el que desarrollar la ethopolítica, la cultura y el arte, tal y como figura en el cuadrante superior del diagrama de la espiral de la vida. En cada una de estas fases de la vida humana las Nueve Musas simbolizan las actividades artísticas y culturales que Geddes consideraba los medios apropiados para realizar la buena vida (hipervínculo), cuyos ideales, por otro lado, son representados por los dioses y diosas en el Templo de la Vida.

Jardín para las nueve Musas,perspectiva,c,1913-1914 por Adrian Berrington a partir de las ideas de  Patrick Geddes

Jardín para las nueve Musas,perspectiva,c,1913-1914
por Adrian Berrington a partir de las ideas de Patrick Geddes

Para Geddes, las Musas son más que un adecuado símbolo para las actividades culturales. Ellas, -como hijas de Mnemósine, la diosa de la memoria-,  hablan, como figura en la Teogonía de Hesiodo, “de las cosas que son, de las que serán y de las que fueron”. Representan, por tanto, una visión del tiempo en el que pasado, presente y futuro están estrechamente unidos. Un concepción del tiempo en la que, -como expuso el conocido matemático A.N.Whitehead-, “todo pasado se incorpora a lo actual, ya sea en forma positiva o negativa, por más indirecta que pueda ser la relación, y todo futuro es necesariamente referible a lo actual”. Un futuro que es incipiente porque está incorporado en el pasado y en el presente. Descubrir el futuro requiere recapitular la historia estudiando  los bienes culturales presentes en la estructura urbana y conservados en los museos.  Al igual que las Musas cantan sobre el pasado, el presente y el futuro,  nuestros bienes culturales hablan sobre lo mismo. De este modo, la ciudad, considerada como un museo de vestigios históricos es un lugar de las Musas. Como nos recuerda V. Welter en su mencionada obra, la palabra “museum” deriva etimológicamente de Museion, una colina en Atenas, situada enfrente de la Acropolis  y consagrada a la Musas.

Colina de Museion (Atenas)

Colina de Museion (Atenas)

Lo importante de los Dioses y Diosas del Olimpo y las Musas del Parnaso es que simbolizan los pilares de un nuevo orden, de una nueva cosmovisión, de un nuevo paradigma, de una nueva mutación de la conciencia, de una reeducación de nuestra mente  y un sincero culto a de la Diosa Madre, Gea, matriz del proceso del universo y dadora de vida.  Una vida que fluye de manera constante y cuyo proceso de renovación es especialmente observable en Ceuta, un lugar de especial fuerza, significado histórico y mitológico, donde los dos mares confluyen, como lo hacen los dos planos de la existencia, el terrenal y el espiritual. Este lugar sagrado y  mágico está llamado a ser “una gruta sagrada”, un santuario dedicado a rendir culto a la vida, en el que se inicie la sustitución del mito de la máquina por el de la vida.

Vista general de Ceuta

Vista general de Ceuta

Queremos convocar desde Ceuta a todos los buscadores de la espiritualidad, pensadores y artistas para que, inspirados por las Musas, nos ayuden a expresar las ideas fundamentales del mito de la vida.