PRIMAVERA EN LA VEGA DE GRANADA

Después de unos cuantos meses sin venir por aquí vuelvo a sentarme junto a la acequia de la Tarramonta, en  plena Vega de Granada. Llegué ayer a Armilla para pasar unos días en la casa de mis suegros  y pensé: mañana saldré temprano para pasear por los campos granadinos.

20150329_090758

En Ceuta solemos decir que es bueno un cambio de aire. Y es verdad.  En Ceuta siempre está cambiando el aire. Unas veces de levante y otras de poniente, pero las calles y las gentes siempre son las mismas. Así que, de vez en cuando, conviene cambiar de escenario. A mí el de Armilla me gusta. Noto algunas diferencias importantes. La primera de ella es el silencio. A diferencia de Ceuta en este pueblo de Granada aún soy capaz de apreciar el “rumor” del silencio. Esta calma sonora permite escuchar el canto de los numerosos pájaros que saltan de tejado en tejado, ya sea volando o, como trapecistas, sirviéndose de los cables de la luz y el teléfono.

El cielo de Granada es también muy limpio. Esto permite disfrutar de las estrellas, la luna y los planetas de nuestro sistema solar. Por la noche, cuando todos duermen, salgo al patio y me tumbo sobre un poyete desde el que observo el cielo estrellado. Son momentos de éxtasis emocional. Es cuando mejor percibo la totalidad y el milagro de la vida. Yo, un diminuto ser pensante que miro el firmamento y me emociono con su belleza. Mi espíritu se expande como también lo hace el cosmos. Y entonces me siento parte del poderoso drama del cosmos  y de la humanidad. Yo, humilde pensador e improvisado poeta, que camina por la vida en la búsqueda de la bondad, la verdad y la belleza, me siento feliz de poder sentir lo que siento.

Hoy me he levantado temprano, como es costumbre en mí, y he salido a la calle. He limpiado mi ojos con el rocío de la mañana en las hierbas de la Vega.

20150329_092557

Al final de la calle  he visto un hermoso naranjo. Sus frutos cuelgan de sus ramas sin que nadie se haya preocupado de recogerlos. ¿Cuántos frutos damos que pasan desapercibidos y que ni siquiera nosotros recogemos? ¿Cuántos sentimientos, emociones, ideas  y sueños se pudren en el árbol de nuestra vida sin que los disfrutemos nosotros y quienes nos rodean?

20150329_105341

¡Oh, qué bello es emocionarse mientras que  sacamos de nuestro interior sentimientos que ni uno mismo sabe  que reposan en el fondo de nuestra alma! ¡Cuán poco escuchamos el chapoteo del río de la vida que atraviesa nuestro corazón como lo hace esta acequia junto a  la que escribo estas improvisadas letras! ¿Qué sería de la vida sin estos instantes de profunda emoción en los que los lagrimas brotan de nuestros ojos al ser conscientes de estar viviendo un momento de epifanía? ¿Quién soy? ¿Quién coge mi mano para escribir estas palabras? ¿Alguien escribe a través mía? ¿Cuáles son esas fuerzas profundas que impulsan la nave de mi vida? Si. Sé quiénes son. Ellos cada día me lo dicen más claro. Nada permanece oculto. Todo se hace transparente.

20150329_093412

Tengo mi propia personalidad e identidad. Me he autoconstruido con los materiales que he tomado de autores a los que admiro: Emerson, Thoreau, Whitman, Goethe, Eucken, Geddes, Mumford… Pero el diseño es propiamente mío.

20150329_100950

Levanto la cabeza. Miro a mi alrededor y veo Sierra Nevada a mi derecha. Justo enfrente me deleito con el movimiento del agua y el sonido de su rápido discurrir por la acequia. Un sonido que se complementan con el canto de los abundantes pájaros que cantan entre los árboles que me dan sombra. Es hora de volver. Pronto volveré.

LAS BASES PARA UNA NUEVA VIDA Y UNA NUEVA EDUCACIÓN

“Vivir en el campo y gozar de su soledad; estar libre de obligaciones menores y de la observancia de la cortesía; estar en armonía con el campesino y con el artista, ser capaz de sentarse a su mesa y gustar de su primitivo alimento; emplear las horas vacías en paseos solitarios por el campo; juntar plantas para un herbario y gozar observando los procesos de crecimiento: éstos eran los elementos nuevos de la vida según Rousseau la concibió y la vivió..Ahí están la base para una nueva manera de vivir y una nueva educación” (Lewis Mumford, La condición del hombre, 1948, p. 372). Este fue el camino que siguieron Chateaubriand, Victor Hugo, Henry D, Thoreau, Walt Whitman, Herman Melville, Goethe, Kant, Tosltoi y Ralph Waldo Emerson. Y este es el camino que queremos seguir en la Escuela de la Vida “Aprendemos Viviendo”.

DSCN7833

Los principios de la Escuela de la Vida son:

– El reencuentro con la naturaleza

– La búsqueda de la simplicidad, la integridad, el equilibrio y la plenitud

 – Y La simpatía con los demás de seres vivos y nuestros congéneres.

PROPÓSITO Y FIN PARA LA VIDA

La Escuela de la Vida “Aprendemos Viviendo” tiene como objetivo el desarrollo pleno, integral y equilibrado de la persona a lo largo de toda su vida. Queremos que todas las personas tengan la oportunidad de gozar de una vida digna, plena y rica. De una vida que merezca ser vivida. Y esto se consigue defendiendo, potenciando y favoreciendo la vida al mismo tiempo que fortalecemos nuestra vida interior.

DSCN7784

No hemos venido a este mundo para ser simples espectadores de la vida, sino para ser co-creadores y protagonistas del poderoso drama cósmico y humano. A pesar de todos los pesares, tenemos que aprovechar la oportunidad que nos da la vida para conformar una identidad propia y un carácter que enriquezca este drama con el desempeño de un papel único y perdurable. A la conformación de esta identidad contribuyen la organización del ambiente; la organización social en la que nos crecemos y maduramos;  y nuestra capacidad de conocimiento y asimilación de la herencia ambiental, cultural y social del lugar en el que nacimos y vivimos.  Este proceso de individualización no termina nunca. Como bien comentaba Mumford (1948: 13), “la naturaleza del hombre se sobrepasa y transciende más allá de él mismo; su realización última es siempre un principio y su más completo desarrollo lo debe dejar siempre insatisfecho”.

DSCN7767

Nuestra capacidad de trascendencia tiene que venir acompañada por la definición de un fin y un propósito para nuestra vida. “Una vida sin intención y sin fines pertenece a lo infrahumano”, sentenciaba Mumford (1948:13). Nos vivimos, por tanto, tan sólo para sobrevivir, recreándonos como lo hacemos hoy en día en los placeres sensitivos, el culto al confort y la placidez sentimental, sino para alcanzar ciertos fines que a gracias a nuestro esfuerzo de meditación y reflexión somos capaces de hacer conscientes y de definir con lucidez. “Fuera de estos fines y objetivos, las amargas palabras del profeta se mantienen: todo es vanidad” (Mumford, 1948: 13).  Estos fines, nos dice Mumford, no le son impuestos al ser humano por naturaleza, “sino superpuestos a su naturaleza por la herencia social”. La trama de la vida puede y debe ser completada, como defendía Patrick Geddes, con las creaciones especiales del ser humano: la ethopolítica, la cultura y el arte.

DSCN7825

Individualización no es el mismo que individualismo. Tener personalidad propia y carácter autónomo no es sinónimo de egotista y egocéntrico. “Dentro de la comunidad y por ella, la persona individual se siente engrandecida, fortalecida y completada. En la sociedad, el hombre se enfrenta y se hace” (Mumford, 1948: 14). Para que este proceso de autoconstrucción pueda realizarse es imprescindible que  la sociedad en la que nos ha tocado vivir  sea libre, dinámica y democrática. Solo en este contexto el ciudadano tiene la oportunidad de sondear todas sus potencialidades y aspirar a convertirse en un ser humano pleno, equilibrado e integro.

Mumford, L (1948). La condición del hombre. Buenos Aires: Ocesa.

LLEGA LA PRIMAVERA

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad las estaciones han significado mucho: no sólo indicando los ciclos del trabajo en el campo y en el mar, sino también aportando color y fantasía al pensamiento, la cultura y el arte.  En estos momentos, la voz de la primavera se hace eco a través de todos nosotros y se siente como olas golpeando en las orillas de nuestro ser.

mar

El pasado día 20 de marzo el sol  se extendió a través de Aries y marcó el equinoccio de primavera. El mundo es de nuevo joven y visionario. La Belleza Durmiente ha despertado en fragancias; Proserpina, escapada del Hades, va alegremente sobre los campos, escuchando el surgimiento de las flores, el incremento de la savia, el pequeño clamor de los nuevos brotes irrumpiendo en la vida. Algunas de las aves que se fueron el último otoño han regresado con los rayos del sol, y las pequeñas colinas gritan de alegría. Es un tiempo de Renacimiento.  Y no sólo nos alegra lo que vuelve de nuevo, sino sentimos que cada Primavera es la época del amanecer de una nueva era. Este tiempo de nacimiento y también el tiempo de las variaciones, cuando nuevas formas y nuevos hábitos fluyen desde el manantial de los cambios. Es el tiempo de la renovación de la vida. Y ese tiempo ha llegado para nosotros.

DSCF2811

En este tiempo, aunque la tónica general es todavía de evolución, la perspectiva ha cambiado. Ya no será principalmente cósmica y externa; sino humana e  interna. Ya no será principalmente de observación material, sino de interpretación moral  y de acción. El “Evergreen” del que nos hablaba Patrick Geddes ha estado durmiendo para una nueva estación, para una nueva mutación en la conciencia humana. Y ha llegado el momento de despertar.

CEUTA Y SU FUTURO

Publicaba ayer Carmen Echarri en su columna de opinión  un artículo titulado “Ceuta y su futuro”. En él expresaba la reflexión que le merecía la práctica finalización de la nueva cárcel de Ceuta. Como bien comenta la directora de “El Faro”, pocas fueron las voces que  se levantaron para oponerse a la construcción de esta megaprisión cuando ésta fue anunciada. Algunos, desde Madrid, decidieron que Ceuta debía retrotraerse al pasado para volver a ser un penal, como ya lo fue durante varios siglos. Aquí, en nuestra ciudad, el gobierno local asintió sin rechistar. Decían que esta obra iba a traer muchos beneficios para Ceuta en forma de trabajo y dinero público invertido que, vía impuesto, alimentaría las arcas municipales. Beneficios sí, pero efímeros. Lo que nos va a quedar es un paisaje destruido y una imagen de ciudad presidio que despierta viejos fantasma del pasado.

fortines neomedievales 070

Yo, como muchos ceutíes, recordamos la belleza del paraje que ha quedado destruido por la instalación del vertedero de inertes y luego por la construcción del nuevo penal. Era una estampa preciosa. Un bello valle siempre verde coronado por los fuertes de Piniers y Mendizabal. Ahora lo que se ve es una montaña de escombros y los edificios que forman el conjunto penitenciario. El paisaje ha sido completamente destruido por la irracional mano del ser humano.

¿Qué le vamos a dejar a nuestros hijos? Preguntaba Carmen Echarri en su artículo. Poco me temo. Nuestro lugar ha sido drásticamente alterado lo que, sin lugar a dudas, condicionará el futuro de Ceuta. Las alternativas para una Ceuta distinta y renovada desaparecen al ritmo que marcan las excavadoras. Los ceutíes deberíamos mostrar más amor a esta tierra alzando la voz de manera unánime para evitar la destrucción de nuestro patrimonio natural y cultural. Tenemos la responsabilidad ética y el deber cívico de proteger y legar en las mejores condiciones posibles el patrimonio heredado. No somos nadie para dilapidarlo en aras a obtener beneficios a corto plazo. Pensemos en ello y actuemos en consecuencia.

¿CUÁL FUE LA CONTRIBUCIÓN DE PATRICK GEDDES AL PENSAMIENTO SINTÉTICO?

En el método analítico la acción tiene un carácter exclusivamente bidireccional. Como representamos en la siguiente diapositiva, el sujeto activo, en este caso un agricultor (A) actúa sobre una parte pasiva, el campo de cultivo (B).

Diapositiva5

O puede suceder justo lo contrario. Cuando llueve, por ejemplo, la parte pasiva es el propio ser humano y la activa es la naturaleza que a través de la lluvia aporta el agua necesario para que puedan vivir nuestros árboles y nuestros campos nos suministren el sustento necesario para nuestra subsistencia.

Diapositiva6

El método analítico no es sólo una manera de actuar, sino también de observación. Ya no hablamos de parte activa o parte, sino de sujeto objetivo o subjetivo. En la primera de las posibilidades que contempla el pensamiento analítico, un sujeto objetivo, -en el caso que nos sirve como ejemplo, un pintor-, observa una realidad y a través de su mente refleja su visión subjetiva en un cuadro.

Diapositiva7

Pero sucede que quién consideramos objetivo, el ser humano, no lo es, pues como demuestra algunos juegos mentales no todo es lo que parece y nuestra visión nos juega alguna que otra mala pasada y nos lleva a engaño. Para ejemplarizar lo que estábamos intentando explicar nos apoyamos en el conocido caso de la silla de Beuchet, a partir de un interesante vídeo producido por National Geographic

A esta altura era ya evidente que el método analítico se basa en principios reducionistas y limitados que merecen una profunda crítica, cuyos principales puntos son los que exponemos a continuación:

Diapositiva9

El cuestionamiento del pensamiento analítico dio lugar a la emergencia del pensamiento sintético, basado en los siguientes principios:

Diapositiva10

Gracias al siguiente ejemplo explicamos a nuestros alumnos cómo se piensa y actúa cuando operamos desde la concepción sistémica.

Diapositiva11

Cuando no seguimos las pautas del pensamiento y la acción sistémica puede que nos ocurra algunas de las cosas que mostramos en la siguiente diapositiva. En el primer caso, al cruzar el río no hemos realizado un adecuado análisis de las condiciones del río, ni hemos sintetizado de manera adecuada toda la información disponible. O puede que carezcamos de los conocimientos necesarios para evaluar adecuadamente la situación y al final actuamos de una manera irreflexiva e imprudente que puede acabar con nuestra vida. También es posible que debido a nuestra falta de observación detallada, análisis y síntesis optemos por soluciones innecesarias y costosas,  cuando usando nuestra capacidad de análisis y síntesis podemos cruzar el río de forma fácil, sencilla y económica. La sociedad actual es muy dada a utilizar medios excesivos que tienen un alto coste ambiental y energético, cuando las cosas podrían hacerse de una manera mucho más sencilla  y barata.

Diapositiva12

Ya a finales de siglo XIX comienza las primeras críticas al pensamiento analítico. En el campo de la geografía una de las voces más cualificadas que empiezan a escucharse es la Frederic Le Play. Durante muchos años, Le Play estudia las condiciones de trabajo de los mineros ingleses y reflexiona sobre la interacción entre los mineros y las minas. Nace así su formula de “lugar, trabajo y gente”. Para Le Play, entre la mina y el minero se establece una relación sinérgica en la que al mismo tiempo que el minero modifica el lugar mediante su trabajo, las condiciones que el mismo crea influyen en su estado físico y mental. De esta idea surgen los primeros movimientos tendentes a dignificación de las condiciones  de trabajo y la necesidad de establecer unos vínculos respetuosos como el medio ambiente.

Diapositiva13

En 1879, el joven estudiante Patrick Geddes, después de estudiar zoología con el profesor Thomas Huxley en la Real Escuela de Minas de Londres,  se desplaza a la Universidad de la Sorbonne, en Paris, donde establece el primer contacto con las teorías de Comte y Le Play. Conoce a este último y se muestra muy interesado en su formula de “Lugar, Trabajo y Gente”. Como botánico, no tarda en establecer una relación entre esta formula geográfica con la medioambiental de “Medio Ambiente, función y Organismo”. En ambos casos se establece una relación interactiva en la que, como explicita el siguiente ejemplo, “Holanda hace al holandés” y el “holandés a Holanda”.

Diapositiva14

Geddes percibió, sin embargo, lo inadecuado de la formula de Le Play al forzársela a expresar el aspecto activo de la ecuación en los mismos términos que el pasivo, por ejemplo, la “Gente” sobre la que se actúa es lo mismo que la “Gente” en acción; en tanto que, por supuesto, la Gente Pasiva (sobre la que se actúa) reflejará propiedades diferentes a la Gente Activa, por más que se trate del mismo “organismo” en ambos casos. Por consiguiente Geddes amplio la formula añadiendo a la parte pasiva de la izquierda, un lado activo representado por la política, la sinergia y la política.

Geddes descubría también otro lado en esto, especialmente el aspecto subjetivo, interno, o lo que el llamaría el mundo de adentro. Como biólogo tenía conciencia de que faltaban los factores psicológicos y culturales. Por consiguiente amplió más el diagrama dando lugar al primero bosquejo de su notación o espiral de la vida.

EL MYSTERIUM TREMENDUN

El filósofo francés Egar Morin ha manifestado en multitud de ocasiones que la nave espacial Tierra es propulsada por cuatro motores vinculados entre sí y al mismo tiempo autonomizados: ciencia, técnica, industria y capitalismo (lucro). La cuestión a la que se enfrenta la sociedad actual es cómo determinar un control efectivo sobre estos motores. Se suele buscar, no sin razón, en la ética el medio para hacerse con el control de las grandes fuerzas desbocadas que nos conducen al abismo. Pero antes de retomar el control de la nave deberíamos reflexionar sobre las causas que nos han llevado a la  actual situación. Entre ellas habría que destacar la errónea idea de tamizar todos los fenómenos de la vida y el cosmos por el tupido cedazo de la ciencia. En su búsqueda de la certeza, la ciencia se atiene a los caminos abiertos, visibles y claramente definidos y evita los oscuros matorrales del subjetivismo: esto supone dejar de lado, ya sea por considerarlo insignificantes o indescifrables, una parte considerable de la experiencia humana. Con el predomino de esta actitud se ha tendido a rechazar lo único y lo irrepetible, aunque estos fenómenos pueden afectar poderosamente al curso del desarrollo humano.

            Hasta ahora las ciencias han buscado respuestas parciales a problemas limitados y aislados: no se han preocupado por el patrón de la totalidad. Y cuando lo han hecho, caen en planteamientos que exhalan excesiva suficiencia. Sin ir muy lejos en el tiempo, hace pocas semanas, el conocido científico británico Stephen Hawking ha afirmado que “El Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física, que Dios no creó el Universo y que las teorías científicas más actuales convierten en redundante la figura de un creador”. Su pensamiento, excesivamente racionalista,  le ha llevado a declarar que “si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios”. Pensamos que sin ser completamente consciente, Hawking ha hecho de la ciencia su religión, tal y como hacemos todos los humanos con nuestros pensamientos más trascendentales. Hasta el ateo más convencido convierte sus ideas en su particular expresión religiosa.

            Siguiendo la definición que hace Lewis Mumford de la religión, ésta es un conjunto de intuiciones y creencias que se extienden fuera de la parte natural del hombre y de la experiencia que la ciencia rechaza al buscar de manera deliberada un fragmentario conocimiento de una naturaleza verificable. De este modo, las cuestiones que la religión pregunta no son concernientes a particularidades, sino al conjunto; no atiende a cuestiones específicas como ¿Para qué y cómo?, sino a asuntos de más amplia generalidad y los más esquivos temas: ¿Por qué? ¿Con qué propósito? ¿Hacia que fin?. La religión tiene por objeto, en otras palabras, no una detallada explicación causal de este o aquel aspecto de la vida, sino una razonable contabilidad de la suma total de las cosas.

            En términos de la ciencia positiva, la mayoría de las preguntas religiosas plantean preguntas sin respuesta; y para el científico convencional, todavía prisionero en una ideología parcial y mecanicista, representan problemas ilusorios. El mismo vocabulario de la religión es considerado por muchos científicos como una tontería, porque no se puede convertir en su jerga corporativista. Tanto peor, pues, para las limitaciones del método científico: las tribus primitivas y los niños pequeños, que se atreven a hacer las mismas preguntas sin respuesta, en la práctica son más sabios, porque no están inhibidos en su preocupación con el todo, y no están avergonzados en la libre expresión de sus desconciertos, sus presentimientos, sus esperanzas.            Siguiendo los planteamientos de Mumford, en su obra “La conducta de la vida”, los fenómenos transitorios de la vida, la civilización y la religión de la personalidad humana juegan contra las perspectivas cósmicas de tiempo y espacio. Los conceptos de infinito y la eternidad, que no son verificables por observaciones parciales, han sido el núcleo mismo de la superior conciencia religiosa: así cuando en un período de la cultura  la mente científica todavía estaba atascada en el materialismo de los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua; un Pitágoras o un Platón trataron de deducir, de las armónicas matemáticas relaciones, una pista de un patrón más profundo de orden. En su más amplio alcance, la religión concierne a si misma con el sustrato impenetrable de la realidad, con lo que, desde el punto de vista de la ciencia, es imposible de conocer: el mysterium tremendum.

            Una vez que el hombre alcanza la conciencia, no hay manera de despojarse de estas cuestiones o de eludir una respuesta provisional, sin reprimir una cualidad esencial en la vida misma. Incluso cuando los hombres tratan de evadir cualquier preocupación por las cuestiones finales, perdiéndose en el trabajo diario, llenan su vacío espiritual con excesos de comida o bebida, o con un exceso de sensibilidad estética y conocimiento abstracto. Viven perseguidos por los fantasmas de sí mismos y por su prepotente relación con el universo, en su disparatada búsqueda de dar respuesta al Mysterium Tremendun.  Pero que nadie me entienda mal, yo también soy científico, pero como manifestó el gran escritor Samuel Butler, “los hombres de ciencia, si son dignos de este nombre, se puede decir que son verdaderamente los hombres más cercanos a Dios, los que están alrededor de su lecho y espían todas sus vías”.

ARTE Y CULTURA EN CEUTA

Sobre la cuestión de la cultura en Ceuta habría muchas cosas que decir y comentar. Supongo que cada uno tendrá su propia visión y contará las cosas según le vaya. En ese sentido no creo que lo que ocurre Ceuta en el campo de la cultura sea muy distinto de lo que acontece en otros lugares de España y de Europa.

En general, percibimos una cierta involución en la percepción, en el pensamiento y la acción cívica y cultural. Cada día se dedica menos tiempo a la contemplación, el estudio y la percepción, el pensamiento y la imaginación creativa. Estamos desligados del lugar, de la esencia y el espíritu de la ciudad en la que vivimos. Es curioso que Ceuta, desde el punto de vista artístico, haya dedicado tan poca atención al mar y a las gentes del mar. Nuestros sentidos están embotados, mutilados, aletargados. Las experiencias vitales son cada día menos enriquecedoras, atrapados como estamos en la rutina y el conformismo. Nuestros sentimientos hacia los demás están dominados por la desconfianza, el egocentrismo y el antropocentrismo. Estos sentimientos no consiguen transmutarse en emociones profundas y en una elevación espiritual hacia los planos superiores de la condición humana.

Los ideales de la bondad, la verdad y la belleza no llegan a cuajar en ideas renovadoras y sintéticas debido al aferramiento a visiones etnocéntricas y egocéntricas. Las ideas doctrinarias y fanatizadas impide el libre despliegue de la búsqueda individual de la verdad que nos elevan, a través de la acción y la educación, a la cultura. De igual modo, el desconocimiento de los símbolos comunes y el desmembramiento de los valores supremos, no permite el desarrollo de nuestra capacidad creativa  que, a través de la expresión de nuestro mundo interior, nos conduce al arte.

La administración educativa y cultural, en Ceuta y en todas partes, como comenta Marc Fumaroli en su libro “El Estado cultural”, no anima a las personas a educar sus sentidos, enriquecer sus experiencias vitales y despertar sentimientos de amor y simpatía por las demás personas y  por las criaturas de la tierra, ni motiva a pensar, idear y crear de manera autónoma. Estos nos lleva a invertir millones y millones en infraestructuras  infrautilizadas: bibliotecas sin lectores, teatros sin espectadores y universidades sin apenas alumnos. Es todo un espejismo,  un fachadismo cultural, que nos sirve para nada. Lo importante es la foto y el artículo en la prensa. Mientras se gastan muchos millones en esta cultura del espectáculo, nuestros bienes culturales y naturales se encuentran en muchos casos abandonadas o en serio peligro de conservación. El excesivo peso de la administración en la cultura se ha traducido en la hipertrofia de una burocracia tentacular en torno a la cultura que no facilita el surgimiento de iniciativas cívicas en el campo de la cultura, el patrimonio y el arte.

Desde nuestro punto de vista, la vida plena y efectiva es aquella en la que se combinan el activismo cívico, que se eleva hacia la formulación y la realización a través de la política y la acción cívica; la cultura, propiamente dicha, a través de la educación y la acción; y el arte, a partir de la expresión de la imaginación creativa. El tipo ideal de persona, como supieron ver los antiguos griegos, en especial Platón, es el buscador de la bondad, la Verdad y la Belleza.  Bondad para defender el bien común, nuestro patrimonio cultural  y natural;  Verdad para pensar con claridad y lucidez, y Belleza, para expresar las ideas elementales o arquetipos que están presentes en el cosmos y en la vida.  Santos, sabios y artistas, o una combinación de ambos, son los que están llamados a diseñar un nuevo camino de la vida y una renovada ciudad ideal o eutopía. Son tiempos en los que sólo los soñadores son hombres y mujeres prácticos. Su misión es cambiar el sentido de la espiral de la vida. Debemos contribuir a la renovación de los corazones, la reeducación de las mentes y la reconstrucción creativa de nuestros pueblos, ciudades  y paisajes. Si somos capaces de unirnos los pensadores, los artistas y los maestros espirituales, como sucedió en el pasado y puede volver a suceder en el futuro, seremos capaces de darle un nuevo significado a la vida que permita a todos gozar de una vida.

Como dijo Emerson, la aparición de la belleza es la manifestación de una vida humanizada; y su misma existencia y desarrollo constituyen un buen indicador de la vitalidad de una comunidad.  El divorcio entre el artista y la comunidad ha tenido como resultado, según supo ver Lewis Mumford, “que el trabajo que debería haber sido realizado por artistas de gran mérito ha sido hecho por personas de poco o ningún talento. Constructores especuladores y chapuceros levantaron la mayor parte de nuestras casas, ingenieros insensatos planificaron nuestras ciudades sin otra cosa en mente que el sistema de alcantarillado o la contratas para la pavimentación; hombres codiciosos y analfabetos, que han alcanzado el éxito en los negocios, discursean a la multitud sobre lo que constituye la vida buena, y así sucesivamente. La lista de cosas que hacemos mal en la comunidad moderna, a falta de artista que se encarguen de ellas, no tienen fin”.

Dicho lo dicho por Mumford, resulta evidente que la inspiración para una vida buena tan sólo puede venir de los grandes artistas. Uno de ellos, el ceutí Diego Canca, estuvo la semana pasada en Ceuta para trabajar en un proyecto artístico cuyo objetivo es plasmar en una serie de obras nuestra ciudad vista de las azoteas. La respuesta de los ciudadanos a su petición pública de ayuda para acceder a las azoteas privadas para tomar sus notas y apuntes ha sido extraordinaria, como el mismo ha reconocido de manera pública. Sin embargo, no ha tenido la misma suerte con la administración. Le han hecho sentir lo mismo que el célebre personaje de Dickens, Arthur Clennam, yendo de negociado en negociado del Circulonquio sin que nadie le facilite algo tan simple como un camión pluma para estudiar algunos planos que luego llevar a sus lienzos.

No está Diego Canca precisamente contento con la actitud de los gobernantes y la clase política ceutí. La nota que les dio durante la presentación de su magnífico libro “Mi desnuda realidad” es la de un rotundo suspenso. Es cierto, como el mismo recordó, que estamos en tiempo de crisis, pero el arte, la cultura y la belleza no pueden ser siempre las sacrificadas cuando las cosas vienen mal. No vivimos sólo para comer, beber y dormir. Vivimos para emocionarnos ante la contemplación de bellas obras de arte, para pensar, para soñar, para imaginar e idear nuevos proyectos artísticos, para alentar el amor, la sabiduría y el arte. Esto es lo que nos hace humanos y otorga dignidad a nuestras vidas. Estamos aquí para amar, para conocer la verdad y expresar nuestro yo interior a través del arte, de la manera en la que a cada uno le resulte más fácil o atractiva (pintura, escultura, poesía, música, danza,…). Renunciar a todo esto por motivos presupuestarios es devolvernos a la caverna platónica e involucionar como especie. Si algo necesitamos para salir de la crisis son personas idealistas, emotivas, cultas, sensibles, creativas, imaginativas, sabias y dispuestas, como lo hizo el otro día Diego Canca, a alzar la voz para reivindicar la cultura y el arte y criticar su desatención por parte de nuestros gobernantes.

Hay quienes tienen una concepción estabulada de la condición humana. Imaginan el mundo como un gran establo en el que mansos seres humanos viven felices con una porción diaria de comida y bebida, aunque sea hacinados en ciudades deshumanizadas e inhabitables. Para los que defienden esta idea, mientras que haya un solo individuo pobre cualquier gasto en cultura y arte es un despilfarro intolerable. Pero no les preocupa cualquier clase de pobre. Solo les interesan los pobres ignorantes e incultos a los que ellos pueden guiar hacia su imaginada arcadia feliz. ¿Y es que los artistas, los pensadores y los intelectuales no comen? ¿Cómo podemos mantener nuestros museos, archivos y bibliotecas abiertos si, como algunos proponen, reducimos o eliminamos las partidas económicas de los presupuestos públicos destinadas a su sostenimiento? ¿Cómo conseguiremos usuarios de estos equipamientos culturales si en los planes educativos desaparecen todas las asignaturas vinculadas a la filosofía y la creación artística? ¿A qué se dedicaran nuestros licenciados/as en Filosofía y Bellas Artes si sus disciplinas desaparecen de los currículos educativos? ¿Cómo será posible la creación de grandes obras artísticas de carácter perdurable si las administraciones y la clase política dan la espalda a nuestros artistas y creadores? Preguntas sin respuesta, hechas para suscitar la reflexión de nuestros lectores. Piensen en qué mundo quieren vivir: en el plácido valle paciendo entre dóciles borregos o en el Monte del Parnaso compartiendo obra y destino con las Musas inspiradores del arte y la cultura.

EL VERSO QUE QUIERO ESCRIBIR

Vivo en un permanente estado de intuición. En esta fase de mi vida me dejo llevar por lo que dicta mi corazón y me comunica mi voz interior. No quiero dejar nada sin ver, nada sin oír, nada sin oler ni tocar y, sobre todo, nada sin decir.

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Todo cobra un sentido. Todo tiene algo que aportarme. Todos están aquí para enriquecer mi vida y yo la de ellos.

Nada es casual . Todo tiene un sentido y significado para mí.

A veces deposito en los demás esperanzas que quedan frustradas, pero no importa. ¡Qué sé yo del destino! ¡Qué sé yo de cuándo brotara la semilla!

De todo aprendo. De todo saco una lección.

Nada me separa de mi camino. Mi destino se aclara como la bruma de la mañana. Y yo me preparo para conocer dónde y para qué vivo.

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Amanecer en Ceuta (30 de enero de 2015)

Quiero vivir la vida intensamente. Quiero que la vida pase por mí y yo por ella.

Quiero escribir mi verso en el drama de la vida.