VUELO CELESTIAL

Ceuta, 27 de mayo de 2016

Hoy lo primero que he escuchado al levantarme ha sido el agudo chillido de los vencejos. Este sonido es el silbido que nos dirige la naturaleza para que estemos atentos a sus mensajes. Lo que esta mañana me ha sugerido la Gran Diosa es que relea algunos de mis cuadernos. Y es lo que he hecho. Me he sentado en mi sillón y he leído con atención mis anotaciones de los tres últimos meses, los mismos que llevo preparando las oposiciones. Al hacerlo he tomado conciencia del alto valor de mis experiencias, pensamientos y emociones. Quien está representado en estas libretas soy yo mismo, como mis días buenos y mis días malos, con mis momentos de euforia y de abatimiento, con mis certezas y dudas existenciales, con mis descubrimientos arqueológicos y mis extravíos personales. Si no hubiera tomado estos apuntes, todos estos momentos se hubieran disipado como la niebla al salir el sol.

Estoy me emocionado, tanto que las lágrimas resbalan por mi rostro. No es alegría ni tristeza lo que siento, sino gozo. Es mi alma lo que toma el control de mis sentimientos y me hace llorar de emoción. Esta alma mía se ha reconocido en el espejo de mis cuadernos y se ha visto bella y fulgurante. Por ella no pasan los días ni los años, porque es eterna y cósmica. Asumo y entiendo las palabras de Walt Whitman: “me celebro a mí mismo, y cuanto asumo tú lo asumirás, porque cada átomo que me pertenece, te pertenece a ti también”. Mi alma no es mía, ni tuya, pertenece a la infinitud del cosmos. No está atrapada en nuestros cuerpos, sino entretejida en cada una de nuestras células. Cuerpo y alma son uno sólo. Una entidad tangible, pero al mismo tiempo etérea. Como dijo Goethe, “la naturaleza no tiene hueso ni cáscara, sino que lo es todo a la vez”.

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Cuando la energía del alma se activa gracias a la contemplación de la belleza interior o exterior, ésta toma el control de nuestros sentidos. A través de  los ojos del alma aprecio en este instante la transparencia de la atmósfera que me rodea. En este cielo transparente vuelan en espiral los vencejos, mientras hacen su llamamiento a las almas dormidas y atrapadas en el tiempo. Yo miro a estos vencejos con mis ojos despiertos y los veo a ellos y al resto de las aves que se han convertido en mis más fieles acompañantes en estos meses de estudio. No puedo ver el mar, ni las montañas, ni a las criaturas que nos acompañan sentando aquí en mi hogar, pero cuando cierro los ojos pueden verlas con toda nitidez. Abarco toda la inmensidad y siguiendo las palabras que me inspira el mismo Goethe, que me dirige en estos momentos desde la eternidad, cumplo mi anhelo de vagar hacia lo lejos y me preparo a un raudo vuelo. Al ser fiel a mí mismo y a los demás, “la estrechez se ensancha lo bastante” (Goethe) para aprehender la totalidad.

Vuelo con mi imaginación más allá de las estrechas paredes de mi habitación. Me uno a los vencejos y sigo su espiral que me eleva por encima del edificio en el que vivo. Voy tomando altura sin miedo ni vértigo disfrutando del mágico paisaje de Ceuta, del Estrecho de Gibraltar, de Europa y África unidas por el mar y de las nubes que se mueven sin parar. Me detengo a cierta altura para contemplar la tierra en toda su amplitud y diversidad de paisajes y colores. ¡Es tan bella! Mis ojos vuelven a humedecerse, señal de que  mi vuelo está siendo real. Me situó a igual distancia entre el sol y la luna y siento que el influyo de los principios masculinos y femeninos, que respectivamente encarnan, están en equilibrio y en armonía. Dudo entre seguir adelante o disfrutar de este instante, pero decido continuar. Salgo del sistema solar y contemplo la galaxia en toda su inmensidad. La tierra es un diminuto punto que se pierden entre incontables estrellas y planetas. Vuelo entre las constelaciones que cada noche contemplaba desde la ventana de mi casa y, de manera inesperada y sorprendente, me veo a mis mismos sentado en la playa del Desnarigado mirando el firmamento. Entonces entiendo que el espacio y el tiempo no existen para el alma y que los universos son diversos y paralelos. Vuelvo a mí, y a mi relativo tiempo y espacio vital.  El viaje ha terminado. Debo seguir viviendo mi vida terrenal.

EL FUTURO DE NUESTRA TIERRA

Ceuta, 21 de mayo de 2016.

El pasado día 12 nos acercamos a la oficina del PGOU sita en la tercera planta del Ayuntamiento. El motivo de mi visita era conocer la contestación a las alegaciones que desde Septem Nostra presentamos al documento de avance del PGOU. Sobre esta cuestión  se nos dijo que los jurídicos habían informado que no era necesario dar traslado a las personas o entidades que habían  cursado alegaciones de la aceptación o denegación de sus propuestas, ni los motivos que justificaban la decisión adoptada por la administración. Primera sorpresa que nos llevamos, sobre todo después de leer en los medios de comunicación el contenido de la respuesta a algunas alegaciones. No deja de ser llamativo que en todo este largo proceso de revisión del PGOU que comenzó hace ocho años hayamos presentado hasta tres extensos documentos de alegaciones y nunca nos han contestado por escrito ni se hayan reunido con nosotros para discutir el contenido de nuestras propuestas. Esta actitud de la administración local no es nada nueva. Si por algo se caracteriza el gobierno presidido por el Sr.Vivas es por la falta de transparencia y su nula política de participación ciudadana. Ya lo empiezan a conocer en instituciones supranacionales, como el Defensor del Pueblo, por su hermetismo e indisposición  a la hora de facilitar el derecho al acceso de la información que reconoce la legislación nacional y europea. También lo saben los partidos de la oposición que, como denuncian con frecuencia, tampoco pueden realizar con facilidad su labor de control de la acción del gobierno.

La segunda sorpresa nos la llevamos cuando nos dejaron medio leer la contestación del equipo de Prointec a nuestras alegaciones. Todo se resume a un par de folios a una sola cara. Todo un insulto para un trabajo que nos llevó varios meses y que quedó plasmado en un documento de 160 páginas. Nosotros, a diferencia de estos señores, no hemos cobrado un duro por esta labor, por lo que merecíamos un trato más justo y respetuoso. ¿Dónde queda el mandato legal que exige a las administraciones dar una respuesta justificada a las alegaciones presentadas durante los procesos de exposición pública? No estamos hablando de asuntos baladíes. Se trata de la conservación de todo aquello que no podemos reemplazar con dinero y materiales perecederos. Hablamos de nuestro mar y nuestras montañas, de nuestros arroyos y nuestros árboles, de la huella de nuestros antepasados y la herencia de nuestros predecesores. Hablamos del espíritu durmiente de un lugar agraciado por la Madre Tierra que espera pacientemente, como el mismo Atlante, ser despertado por hijos amantes dignos de su bondad y belleza. En el Monte Hacho, en los arroyos de Ceuta que se quieren cementar, en las zonas boscosas que se quieren arrasar, en los edificios que se quieren demoler, en el patrimonio arqueológico que corre peligro de desaparecer y en las aguas marinas que se pretenden contaminar está contenido lo mejor de lo que hemos sido como pueblo y de lo que podría llegar a ser en el futuro. Pasado y futuro se encuentran igualmente amenazados por un presente dominado por una clase política profundamente desleal con este mágico lugar, ignorante de todo lo que ha representado y representa Ceuta, insensibles a  su belleza y a las posibilidades de emocionar e inspirar a artistas e intelectuales. ¿Y qué decir de la ciudadanía? No cargaremos las tintas contra ella. En el fondo todos somos víctimas de un sistema que mutila desde pequeño la parte más valiosa de lo que somos: nuestra alma. Nos han convertido en seres insensibles, individualistas y egoístas. ¿Qué buscan todos aquellos que pretenden enriquecerse a costa de nuestros bienes comunes? Algo tan sencillo como alimentar su ego y mostrar a los demás el rostro de un ser degradado que busca en el reconocimiento de los demás, mediante la ostentación de sus riquezas materiales, una manera de cubrir su pobreza interior.

Tercera sorpresa: nuestras alegaciones y las respuestas de los organismos oficiales consultados tampoco han servido para nada. Había que sacar el plan sea como sea. La ciudad, según ellos, está parada, es decir, la maquinaría devoradora de territorio y de patrimonio está hambrienta y necesita nuevos sacrificios que calmen su insaciable apetito de poder, dinero y prestigio. Aunque han reducido algo el bocado que van a darle al Monte Hacho, sus dientes dejarán un marca indeleble en lo más valioso de nuestro paisaje cultural. Habrá que seguir luchando para evitarlo siguiendo el principio de Solón de Atenas de “solos o con el apoyo de todos”. Sí, porque aunque resulte duro decirlo, en la batalla contra la destrucción  del patrimonio natural y cultural pocos nos acompañan, a excepción de nuestros amigos de SEO-Ceuta y de algunos ciudadanos que valiéndose del anonimato que ofrecen las redes sociales denuncian el mal estado de nuestros montes y nuestro litoral. Hay muchos que pudiendo hablar no hablan ni actúan. Prefieren seguir acomodados en sus torres de marfil a salvo de los mazazos que dan a diestro y siniestro los ostentadores del poder a todos aquellos que osan cuestionar un poder que algunos, en sus ínfulas patológicas, creen de derecho divino. ¿Serán capaces algún día de bajar del Monte Olimpo y pasear entre los simples mortales?

El entorno de los embalses y las zonas de protección  de los arroyos siguen contando como terrenos urbanizables, a pesar de que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ya les ha indicado que en las zonas de servidumbre y policía no se pueden construir por ser áreas inundables. ¿Acaso les importa a nuestras excelsas autoridades la seguridad de las personas que quieren ubicar junto a las presas de los embalses? Si algo ocurriera vendrían las lamentaciones y el escurrir el bulto de las responsabilidades. Miren lo que ha pasado con el depósito ilegal de neumáticos en Seseña. Y sin ir más lejos, ¿No tuvimos en Ceuta hasta hace poco una montaña de basura a punto de derrumbarse sobre el mar?

Y en cuanto al patrimonio cultural, no ha habido cambios sustanciales. Han creado una figura de “desprotección” en la que han metido a la mayoría de los edificios del centro histórico que se pueden derribar sin graves problemas, contando eso sí con el visto bueno de la Comisión del Patrimonio Cultural en la que la sociedad civil no tiene voz ni voto. El listado de los edificios a medio proteger se ha elaborado sin un criterio claro y coherente. La decisión es tomada por unos pocos semidioses a los que los propios dioses rinden culto por el poder que tienen de redactar unos informes en un sentido positivo o negativo. De ellos depende en gran medida la viabilidad de algunas de las más llamativas operaciones urbanísticas. Estos semidioses no suelen poner demasiados problemas, ya que saben los que les esperan si osan desobedecer las órdenes del dios supremo. Su vengativo rayo les derribaría de sus cómodos tronos para descender hasta el oscuro reino de Hades.

Conclusión: Lo que se aprobó hace unos días en el Pleno  es un documento cuyo único objetivo es cumplir los formalismos tecnoburocráticos que permitirán seguir depredando  nuestro frágil y escaso territorio. Nadie tiene en cuenta el valor simbólico de esta tierra mágica, mítica y sagrada. La ciudadanía ha sido ignorada y despreciada por esta megamáquina burocrática que se mueve por intereses alejados del bien común. No hay respeto por los ciudadanos, por sus necesidades y aspiraciones vitales. No hay ni una chispa de verdad en todo lo que dicen y hacen. No hay ni un ápice de imaginación ni sensibilidad estética. No hay amor por esta tierra, ni ética política. No hay sabiduría ni altura intelectual entre nuestros gobernantes. No hay capacidad de motivar ni implicar a la ciudadanía en la construcción de una ciudad de todos y para todos. No hay un sentido elevado de la vida ni de su significado. No hay conciencia de la necesidad de reparar todo el daño que hemos provocado a la naturaleza. No hay visión trascendente y profunda de lo que ha sido y lo que es Ceuta. Pero seguiremos luchando, porque esta lucha nos hace dignos hijos de este lugar y responsables de su futuro.  Nosotros aspiramos a que nuestros hijos puedan disfrutar de la bondad y belleza de Ceuta. Nosotros deseamos que nuestros hijos sigan luchando por esta tierra y que a ellos se sumen otros niños y jóvenes. Nosotros queremos que se sientan orgullosos de  ser ceutíes. Nosotros queremos que defiendan su derecho a una ciudad capaz de ofrecer la oportunidad de gozar de una vida plena, rica y significativa.

NUEVA NOCHE DE LUNA LLENA

 

Ceuta, 21 de mayo de 2016.

Llevo varios días pensando en este momento. Deseaba repetir la experiencia de contemplar el alba de la luna llena. He pasado toda la mañana mirando por la ventana para ver si el día abría, ya que amaneció nublado y triste. Por fortuna, el cielo se ha ido despejando según pasaban las horas vespertinas. No obstante, una espesa neblina cubre todo el horizonte.

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Me encuentro sentado en un murete del fortín de Punta Almina. Hasta aquí me llega el rumor del mar y el de los barcos que salen a faenar. Cientos de gaviotas siguen la dirección que toma el barco pesquero que, de forma lenta, toma la dirección meridional.

He cambiado de posición. En estos momentos me he sentado sobre una de las losas que cubren el suelo de este privilegiado mirador de Punta Almina. La piedra aún está caliente por el efecto de los rayos del sol. Me siento realmente bien y confortable. De vez en cuando giro la cabeza hacia occidente para ver morir el sol, mientras espero con impaciencia el nacimiento de la luna llena. Creo que no la veré hasta que consiga alzarse sobre el horizonte y supera la tupida cortina de nubes que cuelga sobre el horizonte.

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A las 21:26 h empiezo a ver la tenue silueta de la luna que va resaltando según la noche logra vencer al decadente día. Su rostro va iluminándose con el paso de los minutos. No es blanco, sino algo anaranjado. Su luz es cada vez más intensa. El sol le ha transferido su poder y su cetro real para reine en la noche con toda solemnidad.

Me quedo absorto mirando con suma tranquilidad cómo la luz de la luna comienza a reflejarse sobre el ondulante mar. Me cuesta describir su color, aunque su tonalidad recuerda al cobrizo de aquellos viejos objetos metálicos que lucen con elegancia su antigüedad.

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Después de estar un tiempo en el mirador de Punta Almina me he venido a la playa del Desnarigado. Aquí me he encontrado con un grupo de jóvenes marroquíes que estaban pescando. Hemos conversado un rato y acto seguido he tomado algunas fotos antes de poner a escribir. Para ello me he colocado la linterna sobre un saliente rocoso y así he dispuesto de la suficiente luz para escribir.

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Todo el cielo nocturno está cubierto por una ligera nebulosa que difumina la luz de la luna. A pesar de su fuerza no puede apagar el brillo de su amante, el planeta marte. Algo hacia el oeste observo a la constelación de Virgo. Porta en una de las manos a la estrella Espiga que ofrece a la luna al igual que los niños han llevado esta semana a la virgen sus flores del mismo color que la misma luna. Pocos consiguen relacionar ambos hechos que tienen lugar a la par en el cielo y en la tierra. Por mucho que algunos se empeñen en hacernos olvidar, los seres humanos seguimos adorando a la luna, símbolo de la Gran Diosa.

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Sobre mi cabeza, y mirando al norte, contemplo la Osa Mayor y la Menor, cuyas siluetas por momentos son apagadas por la incesante luz del faro de Ceuta. Bajo mi mirada hacia el mar que luce brillante por el reflejo de la luna. En la oscuridad de la noche destacan las “luciérnagas” verdes que portan en sus puntas las cañas de mis amigos pescadores.

El sonido de las olas del mar se complementa de manera armónica con el chirrido de los grillos. Todo lo demás es puro y delicioso silencio.

La brisa del mar trae frescor y un intenso olor a algas marinas. Es un olor que a mí me resulta dulce. La temperatura es ideal. Porto una rebeca que protege mi cuerpo de la intensa humedad en esta noche de levante.

Sentando aquí, a la luz de la luna, pienso que la noche es el mejor momento para reflexionar sobre el extraordinario regalo que es la vida. Nuestro diminuto planeta alberga una biodiversidad rica y variada que no tiene parangón en todo lo que el ser humano conoce del cosmos… Y entre toda la infinidad de especies de seres vivos que pueblan la tierra, los seres humanos tenemos la increíble capacidad de emocionarnos con su belleza y tomar conciencia de nuestra propia existencia, aunque esto nos cause al mismo tiempo la desazón por la finitud de la vida. Poseer un corazón sensible y una mente pensante e imaginativa son unos dones que no podemos desaprovechar. Si conseguimos despertar nuestra conciencia se nos revela una dimensión de la vida gozosa y plena. Descorrer el velo de Maya, -uno de los nombres con la que conocemos a la Gran Diosa-, y observar lo que oculta es de uno de los grandes privilegios que están al alcance de todos los seres humanos. Al hacerlo sentimos de lleno el poder de la naturaleza y las fuerzas que la rigen. Este poder, esta fuerza, se hace especialmente presente y apreciable en determinados lugares que llamamos sagrados. Puede adoptar la forma de un árbol o de una fuente, de una piedra o de un talismán, pero su poder es el mismo. Estos lugares y estos objetos tienen la capacidad de sanarnos por su capacidad de activar nuestra propia fuerza interior y sincronizarnos con el cosmos. Creo que este baño de luz lunar ha logrado hidratar mi alma y rejuvenecerla como si estuviera en la misma fuente de la eterna juventud.

PRIMER LUSTRO DEL 15M CEUTÍ

Precisamente estos días pensaba en lo que supuso el 15M para este país, y en particular para Ceuta. Yo, y muchos como yo, vivimos estos días con gran emoción y esperanza. No deja de seguir las noticias que llegan desde el campamento de Sol y desde otros lugares de España en el que el movimiento 15M surgió de manera espontánea. La primera reunión a la que yo asistí tuvo lugar un sábado por la tarde en la Plaza de los Reyes. Allí nos reunimos un pequeño grupo de personas de muy dispares edades, cada uno con su propia concepción  de lo que era y debía ser el 15M. En este encuentro decidimos que las siguientes reuniones las celebraríamos en el que llamamos el “Ágora”, situado en la entrada del Paseo de las Palmeras. En una de estas primeras reuniones organizamos varios grupos de trabajo (comunicación, acción local, organización, etc…). Decidimos entonces crear una página web y darnos de alta en Facebook y twitter (http://15mceutiaccionlocal.blogspot.com.es/). Poco a poco la web se fue animando, como también lo hizo la página de Facebook y twitter. De las actividades que realizamos recuerdo la visita a la exposición de arte postal organizada por Diego Segura, que participó de manera activa en las concentraciones del 15M, una acampada enfrente del ayuntamiento y un golpe maestro: solicitar que el acceso a la toma de posesión de la nueva corporación tenía que ser abierta para todos los ciudadanos. Lo que conseguimos y allí estuvimos unos pocos del 15M haciendo cola para coger sitio junto a los familiares de los nuevos concejales. Algunos entramos en el salón de la asamblea y, en un momento determinado, desplegamos una pancarta en la que se decía: “no nos representan”. Una vez realizado este acto de protesta abandonamos el hemiciclo y en la puerta nos esperaban los policías locales para tomar nuestros datos con la intención de sancionarnos. Ese mismo día registraron la mochila a Javier Sakona y a algunos miembros más del 15M.

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También organizamos una manifestación, un reparto de pasquines en un acto que se celebró en la plaza Nelson Mandela y una conferencia que di yo sobre la democracia directa. Desde el principio fuimos vigilados muy de cerca por los servicios de información  de la Policía Nacional. De hecho era la primera vez, que yo sepa, en la que daba una conferencia teniendo como oyentes a policías secretas.

Las primeras reuniones en el ágora fueron muy animadas y numerosas. Cada uno tomaba la palabra para expresar su opinión sobre la situación política en España y cuál debía ser el camino que debía tomar el 15M. Según algunos fueron comprobando que sus ideas no encajaban con la filosofía del 15M dejaron de asistir a las reuniones. Poco a poco, y ante la falta de un  programa definido de actuación y sin un compromiso firme en mantener vivo el 15M el movimiento fue languideciendo. Al declive del 15M también contribuyó de una manera importante el cambio de  actitud del gobierno sobre el 15M. A mí personalmente, siendo uno de los cabecillas del 15M, me llamó un día un alto cargo de la policía nacional que me conocía para invitarme a tomar una cerveza. Me aconsejó de una manera amigable que dejara de alentar este movimiento. Las cosas, según me dijo, habían cambiado respecto al anterior gobierno que se mostró mucho más tolerante con el 15M. La consigna era no tolerar nada fuera del estricto marco legal. Daba igual que nos reuniremos en un lugar público o privado. Si superábamos un máximo de treinta personas se consideraría una concentración no autorizada e irían contra mí por ser una de los cabezas visibles del 15M.  A pesar de esta advertencia, nos reunimos de manera clandestina detrás del Poblado Marinero y decidimos seguir adelante. Para no tener problemas, acordamos solicitar permiso por escrito para concentrarnos. Yo lo hice en mi nombre y solicite permiso para reunirnos en el ágora. A esa convocatoria sólo acudí yo y …la policía. Cuando me vi sólo allí rodeado de policías tuve claro que el 15M estaba muerto.

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El pensador Cornelius Castoriadis llamó la atención sobre el hecho no causal de que “cada vez que se produjeron grandes movimientos revolucionarios o reformadores de la sociedad, en el auténtico sentido del término, comenzaron casi sin excepción con un impulso de restauración o instauración de la democracia directa”. Así ocurrió en América del norte, entre 1770 y 1780, durante la Revolución Francesa, la Comuna de París, en la Hungría de 1956 o el mismo 15M. Todo parece indicar que la tendencia hacia la democracia directa y el asambleísmo  es innata en el hombre y surge cada vez que las distintas representaciones del poder ahogan la libertad del hombre. El éxito o fracaso de estos movimientos depende, en última instancia, de la constancia, la voluntad y el esfuerzo de sus integrantes. Por desgracia, todas estas cosas faltaron al 15M en Ceuta y en el resto de España.  No obstante, no creo que este movimiento fue en vano. Desde mi punto de vista, el 15M, tal y como me dijo en cierta ocasión Diego Segura, constituye el fermento de un Mundo Nuevo. La levadura sigue actuando y los cambios, aunque tardarán en llegar, están ya en marcha. La evolución de la conciencia humana es un hecho innegable y su materialización social y política no tardará en hacerse efectiva.

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Una de las mejores cosas, por no decir lo mejor que me llevé del 15M, es la cantidad de personas valiosas que conocí y con las que sigo manteniendo una cordial y sincera amistad. Todos seguimos pensando en el 15M y, quien sabe, si algún día no volveremos a tomar las plazas y calles de Ceuta….Fueron días de ilusión, de amistad, de apoyo mutuo, de esperanza, de diálogo,…y esa experiencia no nos la pueden robar. Me siento orgulloso de haber participado en el 15M y de todas las personas que nos implicamos de manera activa y valiente en este movimiento.

PASO TRIUNFAL DE LAS NUBES BAJO EL ARCO IRIS

Ceuta, 11 de mayo de 2016

El cielo ruge sobre Ceuta como presagio de una lluvia fuerte que pronto caerá. El nerviosismo se ha apoderado de las aves que sobrevuelan la ciudad. Las gaviotas y vencejos vuelan de manera frenética antes de desaparecer.

Los pocos huecos que permanecían abiertos entre las nubes y dejaban ver el azul de cielo se han cerrado en un minuto.

Comienza a llover de forma copiosa. El peso de las nubes, cargadas de agua, comprime el aire y carga la atmósfera. Tres golondrinas vuelan junto a mi ventana. Buscan afanosamente un hueco en el que refugiarse de la lluvia. Lo encuentran en las celosías de mi edificio, pero cuando me asoma a verlas ya no están.

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La lluvia apenas ha durado dos minutos. Una repentina luminosidad invade la tarde. Las flores recuperan sus colores. La calma regresa al cielo de Ceuta mientras las nubes siguen su camino hacia oriente. Este desfile nuboso suena a despedida. Las lluvias primaverales se despiden y antes de hacerlo se han vestido con sus mejores galas. La gama  de colores de las nubes han variado desde el blanco espumoso al negro azabache. Para celebrar este día tan especial han pasado las tropas celestiales bajo un arco singular: un arco iris. Este arco se ha encendido al menos dos veces esta tarde. Algunos de sus colores se han quedado para decorar el ocaso de una jornada extraordinaria. Una vez retirado el sol han aparecido los astros y las estrellas. Me ha sorprendido observar que las dos constelaciones que son visibles desde mi ventana son la Libra, que corresponde a mi signo zodiacal, y la de Virgo. La primera comprende a mi nacimiento físico, y la segunda a mi renacimiento espiritual. Ambas constelaciones están juntas esta noche que se aproxima a mi primer cumpleaños espiritual que celebraré mañana, día 14 de mayo.

EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS

Ceuta, 5 de mayo de 2016.

Miro hacia el cielo y observo el lento avance de las nubes sobre el horizonte. Con gran dificultad el viento consigue moverlas debido a su gran peso. Las gaviotas comienzan su actividad y veo los primeros vencejos volando cerca de mi ventana. Estas aves no saben nada del Día de la Tierra que se celebró hace pocas semanas. Tan sólo atisban desde las alturas un paisaje ocupado por edificios, calles de asfalto y ruidosos vehículos de dos y cuatro ruedas. En su interior o sobre estos grandes artefactos se sientan unos seres humanos aislados de todo lo que les rodea. No les ven a ellas ni al resto de las aves que en estos días de inicio primaveral vuelan entre ellos. No reparan en las nubes que dan carácter al día ni contemplan el fascinante espectáculo de la salida del sol.  No escuchan el graznido de las gaviotas ni el agudo trinar de los vencejos y las golondrinas. No huelen las fragancias que desprenden los árboles y plantas que ya muestran sus renovadas hojas y sus coloridas flores. No prestan atención a las sombras de los pájaros que se proyectan sobre las frías aceras de nuestras calles. No aprecian la brisa marina que acaricia las pocas partes de su cuerpo que no llevan cubiertas ni huelen el olor a sal que desprende el aire después de su paso por el mar. Un mar que es posible ver entre algunas calles de Ceuta y que nos recuerda que ésta es una ciudad abrazada por dos mares que unen con sus aguas a dos continentes.

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Veo desde mi ventana pasar a algunas personas camino de su trabajo con auriculares encajados sus orejas. A ellos les interesan los asuntos terrenales, a mí los celestiales. Ellos organizan su tiempo con un estricto horario: una hora para entrar a trabajar, otra para descansar; un hora para salir y otra para comer y descansar; un hora para cenar y otra para ver la tele y holgazanear…Así discurren las horas hasta que un día la vida se acaba. El cosmos y la vida seguirán su curso cumpliendo un plan cuyos objetivos y contenidos superan la capacidad de comprensión de los seres humanos. Unos seres dotados del extraordinario don de la conciencia y el pensamiento. Estas capacidades nos abren la posibilidad de participar de manera activa, como co-creadores, en el despliegue del inabarcable plan celestial. Sin embargo, desperdiciamos esta oportunidad de traer más amor, sabiduría y belleza a este mundo, o lo que es peor, utilizamos nuestros innatos dones para destruir la naturaleza.

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El actual sistema económico ha conseguido divorciarnos de la naturaleza no para hacernos más libres, sino para atarnos a  su diabólico carro y arrastrarnos por el camino enfangado que ha trazado para nosotros. Creemos de manera ingenua que nacemos libres, pero en verdad nacemos esclavos. Somos hijos de esclavos encadenados a muros hipotecados, a coches y muebles pagados a plazos, y a trabajos en muchas ocasiones forzados. Todo para pagar aquello mismo que nos esclaviza. Desde pequeños nos vamos acostumbrando a la vida de esclavos que nos espera: horarios fijos, deberes mecánicos y aislamiento de la naturaleza por los muros de colegios e institutos. Cuanto antes nos acostumbremos a una vida rutinaria a nuestros hijos e hijas menos sufrirán ante la falta del más preciado bien que anhela el ser humano: la libertad. Necesitamos de ella para dejar fluir nuestro pensamiento, nuestra imaginación y nuestra creatividad. Necesitamos disponer de nuestra vida para poder recorrer, como dijo Thoreau, “este amplio jardín y beber de los sutiles influjos y las sublimes revelaciones de la naturaleza”.

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Nuestras cadenas más pesadas y rígidas son las que nos atan a ciertos ideales sociales, económicos y políticos alejados de la verdadera esencia del ser humano. Ciertas doctrinas religiosas y políticas son como aquellas grandes bolas de hielo que se ataban a los pies de los presos y esclavos. Su peso nos impide avanzar por los caminos de la ciencia, la filosofía y la imaginación. En estas condiciones nunca alcanzaremos la “Montaña de las Delicias” de la que hablaba Bunyan en su obra “El Progreso del Peregrino”. Esta montaña es similar a la del Parnaso: la morada de  las  Musas. Ellas son el motor de la espiral de la vida que hacen girar mientras cantan y bailan al son de la música celestial. Pocos son los oídos que captan esta melodía que sirve de banda sonora a la vida. Las aves, por vivir en las alturas y sobrevolar las montañas, conocen bien esta canción y la interpretan para los seres humanos. Pero, por desgracia, pocos saben escuchar y descifrar el lenguaje de los pájaros.  Según la mitología y tal como nos cuenta Funcanelli, “el célebre adivino Tiresias tuvo un conocimiento perfecto de la Lengua de los pájaros, que le habría enseñado Minerva, diosa de la Sabiduría. La compartió, según dicen, con Tales de Mileto, Melampo y Apolonio de Tiana”. Pienso en esta Lengua de los Pájaros, madre y decana de todas las demás, mientras escucho absorto el trinar de los vencejos que acompañan a Perséfone en su regreso desde el profundo reino del Hades.

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Creo que la naturaleza ofrece sus constantes espectáculos, como el canto de los vencejos, en agradecimiento a los pocos seguidores que contemplamos con atención y entusiasmo este maravilloso drama que es la vida. Nos sentimos orgullos y felices de dedicar nuestro tiempo a escribir la crónica de esta obra sin igual. Una representación eterna a la que todos estamos invitados a participar como actores, tramoyistas o decoradores. No podemos destruir o afear el escenario en el que discurre la vida. Debemos quererlo y respetarlo. Sobre sus tablas se han representado muchas vidas y muchas otras que vendrán. A lo más que podemos aspirar es a dejar una pequeña anotación en el margen del guion diciendo: “estuve aquí y cumplí lo mejor que puede mi papel”.

CRÓNICA DE UNA LLUVIA PRIMAVERAL. HOMENAJE A HENRY DAVID THOREAU

Ceuta, 6 de mayo de 2016.

Las gotas de lluvia caen casi verticales. No hay viento que las desplace de su natural trayectoria. Unas suceden a las otras formando hilos discontinuos de agua. Al impactar contra las persianas y el poyete de la ventana repiquetean como si fueran el badajo de una campana. Su sonido es relajante e invita a la meditación.

La lluvia parece inodora, pero no lo es. Huele a limpieza y claridad. Al humedecer la tierra desprende uno de mis aromas preferidos: el de tierra mojada. Este olor penetra en mi habitación y me trae recuerdos de mi niñez. Vienen a mi memoria aquel lejano día en el que fuimos todos los primos a recoger leña después de una tormenta para calentar el salón del chalet de nuestros abuelos “Rubios”. Al levantar los troncos humedecidos llegó hasta mis glándulas olfativas ese olor tan agradable a tierra mojada. Han pasado muchos años desde ese instante, pero aún no ha perdido este recuerdo su frescura.

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Fresco es también el que siento al escribir con la ventana entreabierta. Es un frescor húmedo que agradecen mis pulmones. Inspiro e expiro degustando entre aire fresco y limpio, y absorbiendo su esencia que sabe a nubes viajeras. Por encima de estas nubes imagino a los vencejos que han volado hasta allí para huir de la lluvia No se dejarán caer de nuevo por la tierra hasta que la lluvia no haya cesado. Creo que pasará un  buen rato antes de que vuelva a verlos haciendo acrobacias en el cielo.

Esta lluvia constante y saltarina moja los cristales de mis ventanas y nutre los suelos del jardín que observo enfrente de mi casa. Los árboles que lo delimitan están alegres por esta lluvia que rejuveneces sus hojas y sus ramas.

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La lluvia ha terminado al mismo tiempo que mi inspirada crónica. Transcurridas unas cuantas horas de la redacción de mi relato, mis amigos de Pepitas de Calabaza nos han recordado que hoy hace ciento cincuenta y cuatro falleció Henry David Thoreau. Ahora entiendo que el cielo llorara de manera tan desconsolada. Con la muerte de Henry la naturaleza perdió a una de sus criaturas más amadas.

Henry David Thoreau

Henry David Thoreau

Por fortuna, las semillas que él dejó sembrada en sus escritos empiezan a florecer en el alma de miles de personas repartidas por todos los rincones del planeta. Cada día que pasa tiene más lectores y seguidores. Por todos lados están surgiendo cronistas de la naturaleza que anuncian un Mundo Nuevo, similar al que imaginaron el propio Henry David Thoreau, Walt Whitman, Patrick Geddes o Lewis Mumford.  Esta noticia no figura en ninguna portada periodística, pero empieza a correr de boca en boca entre miles de personas por todo el mundo. Pronto este rumor se convertirá en una realidad incontrovertible y alegrará el corazón de los hombres y mujeres de buena voluntad.