MIENTRAS LA CIUDAD DUERME

Ceuta, 13  de octubre de 2017.

He salido de casa a las 7:30 h. El día está nublado. La temperatura es agradable, aunque la humedad es palpable en el ambiente y en las hojas de las plantas. Esta humedad incrementa la fragancia de las hojas y las plantas. El olor que desprende un ricino me retrotrae a mi primera juventud. Por aquel entonces, con apenas catorce años, iba todos los días a la Gran Vía a rebuscar entre la tierra objetos arqueológicos que me unieron al espíritu de Ceuta. Es increíble la memoria de nuestros sentidos. En este instante, después de tantos años, he asociado el olor del ricino con el que percibía cuando excavaba en los perfiles de la Gran Vía. Se me ha venido a la mente un ricino que crecía entre las removidas tierras de istmo.

DSCF9024

No tenía decidido adonde vendría a contemplar el amanecer. Me he dejado llevar por mi instinto, que me ha conducido hasta las antiguas minas del Cardenillo. He comprobado con alegría que han limpiado el camino que lleva a este bello, sagrado y mágico lugar. Nada más llegar he montado el trípode y situado la cámara de fotos para captar el amanecer. Las nubes están entreabiertas para que pueda entrar el sol e iluminar este día. El mar está en calma. No obstante, el levante crea esas onduladas y suaves olas que caracterizan a los días en los que el mar es influido por el aliento de Euro. Algo debe contribuir al aspecto del mar la presencia disminuida de la luna.

El sonido de la naturaleza es sinfónica. La melodía del tambor me llega de la entrada del mar en una galería natural y los agudos provienen de los graznidos de las gaviotas. De fondo se escucha el batir de las olas entre las piedras de los acantilados.

Justo a la hora prevista para la salida del sol, las 8:26 h, las puertas del cielo se han cerrado. Unas densas nubes taponan la visión del sol. El reflejo de las nubes sobre el mar le aporta una intensidad tonalidad gris azulada. Podría ser que están nubes vengan cargadas de un agua que bien le vendría a nuestro reseco campo.

DSCF9030

Cuando pensaba que hoy no vería el rostro incandescente del sol éste se ha asomados por la estrecha franja abierta entre el horizonte y la masa de nubes. El espectáculo apenas ha durado dos minutos, tiempo suficiente para fotografiarlo y deleitarme ante tanta belleza.

DSCF9039

La ciudad dormida

Mientras tanto Ceuta duerme tapada por una tupida sábana de nubes blancas. Hoy es un día laboral, pero en los centros escolares han aprovechado la festividad de la hispanidad para hacer un puente festivo.

DSCF9040

Quienes duermen, aun estando de vigilia, se pierden toda la belleza que contemplo en este instante. Las nubes se han vuelto algodonosas y entre ellas se cuelan los rayos solares. Una tonalidad rosácea envuelve al paisaje. Estos rayos se proyectan sobre el mar creando la sensación de que hay más de un sol en el cielo.

Percibo una sugerente y agradable mezcla de olores, en la que es posible distinguir el salitre del mar y el perfume de las chumberas que pueblan los acantilados del Hacho.

DSCF9043

Voy sintiendo el gradual incremento de la luz que corre paralelo a la elevación de mi ánimo. El sol también se ha elevado y cuando vuelvo a verlo ya ha perdido su color rojizo. Ahora es de un intenso color blanco y de una fuerza cegadora. El haz de luz proyectado sobre el mar avanza, como la lanza de Longino, para atravesar mi alma. La reciba en pie y con los brazos abiertos para beneficiarme de la fuerza que emana de la naturaleza.

DSCF9048

En la base del ancho haz de luz solar observo que se concentran una enorme cantidad de gaviotas que graznan enloquecidas. No tardo en comprobar que no están solas. Entre ellas nadan un nutrido grupo de delfines. Se sirven de esta luz primigenia para pescar, trabajo del que se aprovechan las gaviotas.

DSCF9061

Ha resultado una sorpresa inesperada contemplar esta manada de delfines. Algunos de ellos se han acercado bastante a la costa y esto me ha permitido disfrutar de sus hermosas siluetas y sus acrobáticos saltos sobre la superficie del mar.

DSCF9067

Las gaviotas y los delfines, poco a poco, se han ido desplazando hacia la bahía meridional de Ceuta. Al abandonar el lugar donde me encuentro ha regresado la calma y el silencio. Este silencio me ayuda a escuchar con más nitidez mi voz interior. Tomo conciencia de que es la naturaleza y el cosmos el que habla a través mía. Cada cambio que observo en el paisaje es una llamada de atención hacia los detalles con los que se viste la naturaleza.

DSCF9066

DSCF9074

Siento curiosidad por la franja de color verde que aparece de manera fugaz sobre el horizonte. Es de una tonalidad similar a las manchas de cobre que son apreciables en las rocas sobre la que estoy sentado escribiendo. De igual modo, el color ocre del cielo guarda cierta semejanza con la tonalidad de las piedras de este saliente rocoso. Todo está conectado de una manera mágica.

DSCF9068

El viento, hasta ahora inexistente, empieza a soplar  de levante con cierta intensidad. Trae un aire fresco y húmedo, lo que me obliga a abrigarme con otra camiseta que he traído de casa. Los días de otoño son así de inestables. Todo puede cambiar de un momento a otro. El verano ha quedado atrás con su calor a veces asfixiante. Los limoniums están achicharrados por el sol. Han perdido sus bellas flores lilas, aunque conservan algunas de sus verdes hojas. Este color aún es visible en el paisaje gracias a las chumberas, los cañizales y el pequeño bosque de alcornoques y eucalipto del antiguo cortijo Morejón. El resto del Monte Hacho ha adquirido una monocroma tonalidad marrón.

DSCF9071

A las 9:45 h asoma con fuerza el sol. Los colores de los que les hablo recuperan toda su fuerza perdida durante la noche. Todo está impregnado de una tonalidad dorada, menos el mar que presenta un oscuro azul que presagia la profundidad de sus fondos. Sobre su superficie se desplazan cardúmenes de peces y se mueven los plásticos y botellas arrojados por los ignorantes seres humanos. Pensaba esta mañana que buena parte del daño que le infringimos a la naturaleza tiene que ver con la ignorancia generalizada sobre la propia condición humana. A muchos se le ha hecho creer que la naturaleza está a nuestro servicio, cuando es justo al revés. Somos nosotros los que debemos ponernos al servicio de la naturaleza. Somos la consciencia del cosmos, el órgano del que se sirve la naturaleza para expresarse y dar forma a su plan divino. Ella es nuestra inspiración y nosotros su más excelsa obra. Estamos aquí para contribuir al despliegue de un propósito que trasciende a nuestra limitada comprensión de lo que nos rodea.

DSCF9069

No me siento con más derecho sobre la tierra que los peces que observo nadando sobre la superficie marina. Ellos tienen el mismo derecho que yo, o cualquiera de nosotros, a nacer, vivir y reproducirse para que la vida no se detenga y se transmita de una generación a otra en su imparable evolución. Somos el fruto de una chispa de vida que se encendió sobre la tierra y que ha dado lugar a multitud de distintas formas de vida. Todas y cada una de ellas ha jugado y juega un papel en el aludido plan cósmico. Eliminar alguna de estas formas de vida supone poner en peligro el propio desarrollo y continuidad de la vida.

DSCF9072

Los peces de los que les hablo, y ahora son mi inspiración, tienen sus derechos y sus deberes, como también los tienen los delfines, las gaviotas y los limoniums. Nosotros tenemos derechos y deberes propios de nuestra especie. Contamos con el derecho de nacer, de alimentarnos con los frutos de la naturaleza, de crecer y reproducirnos, como el resto de seres de la naturaleza. Pero a estos derechos universales de los seres vivos hay que añadirles los derechos de la percepción sensitiva consciente, el de las emociones, el del pensamiento y la expresión artística. Somos capaces de pensar, sentir, actuar y expresarnos como ninguna otra criatura de la naturaleza. Esto hace que nuestros deberes sean también superiores. No podemos tratar a la naturaleza, y a nosotros mismos, como lo estamos haciendo. Puede que la toma de conciencia del daño que le causamos al medio ambiente constituya un paso previsto y necesario en la evolución de la consciencia humana.

La ciudad despierta

La ciudad despierta

Ya va siendo hora de que despertemos y dejemos atrás la pesadilla de la destrucción de la tierra, las guerras, el hambre, la pobreza, las desigualdades sociales, el terrorismo y el fanatismo religioso e ideológico. Es hora de que abramos los ojos y contemplemos gozosos y admirados la belleza de todo cuanto nos rodea. Tenemos que levantarnos para ver el mundo en toda su majestuosidad y emocionarnos ante toda su bondad, verdad y belleza.

Una vez recuperada la conciencia de lo que somos, y asumido nuestro papel en la tierra, es necesario emprender cuanto antes la restauración y reparación de todo el daño que le hemos causado a la naturaleza. Tenemos por delante una ardua tarea que no podemos demorar por más tiempo. Nos va en ello la propia continuidad de la vida.

PASEO OTOÑAL

Ceuta, 9 de octubre de 2017.

El verano quedó atrás. Ha sido una estación muy provechosa para mí. Guardo en la memoria las largas excursiones por Ceuta. Durante unas semanas dejé de salir a la naturaleza. Entre el trabajo y la familia nos dispuse de la serenidad suficiente para mis aventuras. Necesitaba también avanzar en mis estudios sobre la diosa luna. Pero este fin de semana tomé la decisión de retomar mis paseos. A ello ha contribuido, de manera notable, la lectura del primer volumen del diario de Henry David Thoreau. Ya que estaba leyendo el primer volumen he aprovechado para releerme el segundo. Mientras lo hacía sentía esa satisfacción íntima de estar conectado mediante un hilo dorado con Henry.

DSCF8949

Torvisco en flor

Torvisco en flor

DSCF8955

Después de dejar a los niños en el colegio he subido a casa para preparar mis bártulos. A las 10:00 h estaba ya en el arroyo de Calamocarro. El paisaje ha cambiado mucho desde que visité este lugar a mediados de verano. El cauce está seco y dominado por el verde de los tallos y el amarillo de las flores de la albahaca. Las adelfas han perdido sus bellas flores rosas. Noto un incremento significativo de estas extrañas plantas de vainas almendradas y peludas. También llaman mi atención las pequeñas flores blancas de los torviscos.

DSCF8959

DSCF8960

Me siento bajo el alcornoque en el que este verano estuve acompañado de un hermoso sapo moruno. Sentado sobre su acorchado tronco he desayuno un bocadillo que me he traído de casa. El postre me lo ha ofrecido el propio alcornoque. Alrededor mío ha dejado una gran cantidad de bellotas, algunas de las cuales he comido y otras he guardado para mi mujer y mis hijos.

DSCF8982

DSCF8976

Con el estómago lleno he subido hasta los castaños centenarios que quedan del primitivo bosque mediterráneo que tuvo Ceuta. Uno a uno he ido abrazándolos y besando para demostrarles mi amor y mi afecto. Me preocupa la mala salud de algunos de ellos. No creo que aguanten muchos más inviernos. De los más sanos he recogido algunas castañas tiradas en el suelo que aún conservan sus pinchudas envolturas. En casa las comeré con mis hijos.

DSCF8988

DSCF8986

Un camino se abre al lado de uno de estos castaños con más de cuatrocientos años de antigüedad. Acepto la invitación que me hace y me adentro confiado por esta senda. Termino a los pies de un bello castaño que luce toda su majestuosa presencia. Unos metros más arriba contemplo un vetusto muro coronado con un frondoso cañaveral. Llego hasta allí para descubrir que se trata de una amplia plataforma rectangular relacionada con la antigua finca de la Fuente de la Higuera. Uno de estos árboles frutales que da nombre a esta desaparecida explotación agrícola disimula la existencia de una antigua construcción. Me encanta el olor que desprende la higuera.

Fuente de la Higuera

Fuente de la Higuera

Tras dar varios rodeos salgo a la torre medieval de la fuente de la Higuera. Este manantial presenta un aspecto deplorable. Han acumulado un montón de piedras sin ton ni son y una mensaje escrito a brocha gorda que el agua no es potable. Aun así la gente sigue viniendo hasta aquí a coger agua.

DSCF9004

Junto a la fuente encuentro un palo pelado que es perfecto para ayudarme a subir por los cerros. Tenía ganas de tener un bastón tallado por la naturaleza, pero hasta ahora no había hallado ninguno que llamara mi atención. Puede que haya pertenecido a otro caminante. Con su ayuda subo por un empinado camino situado a un lado de la fuente. Me siento atraído por un extraño zumbido parecido al de los grillos, pero algo diferente. Desconozco su origen. A mitad de la cuesta percibo una embriagadora mezcla de olores en la que participan los majuelos y el perfume de los helechos secos, junto a las hojas caídas de los alcornoques. No podría haber encontrado una mejor composición para ilustrar una estampa otoñal.

DSCF9001

DSCF9007

Disfruto del entrecruzamiento de colores en los que predominan el marrón oscuro de los alcornoques, el verde apagado de las hojas que aún cuelgan en las ramas y el amarillo de las que se acumulan en el suelo. El toque de alegría lo aporta el intenso color de rojo de los frutos de los majuelos. Aunque el cielo está hoy nuboso, en el momento que ahora escribo las nubes se abren para que los rayos del sol penetren entre las ramas de los pinos y las hojas de los alcornoques.

DSCF9002

El viento acaricia las hojas de los helechos con la misma dulzura que una madre lo hace con el rostro de su bebé mientras le da el pecho. Este mismo candor lo siento en este instante por parte de la naturaleza. Me acoge como a un hijo que hace tiempo que no ve.

DSCF9009

DSCF9005

De vez en cuando deja caer junto a mí alguna que otra bellota, como un presente que agradezco sinceramente. La naturaleza es de una generosidad extraordinaria. Nos regala el aire que respiramos, el agua que bebemos y las plantas y frutos que comemos. Y esto sólo es lo que se refiere al mantenimiento de nuestro cuerpo. Pero también nos ofrece un alimento mucho más importante: el que nutre nuestra alma. Cada vez que acudo a la naturaleza recupero mi fuerza vital, mi manantial interior vuelve a brotar y deja un surco de palabras en mi libreta. Siento esa emoción profunda que despierta mis sentidos sutiles. Vuelvo a ser yo mismo. Recupero mi ansia de vivir, de cumplir con mi destino. Mis palabras caen como los frutos de los árboles sobre una libreta yerma, pero que, tarde o temprano, nutrirán el alma de quienes las lean.

DSCF9010

Hoy no vuelvo con la mochila vacía. Regresa llena de los frutos del bosque otoñal y de experiencias significativas y trascendentes.

LA TIERRA DEVASTADA

El rey herido o mutilado

El rey herido o mutilado

Cuenta la leyenda del Santo Grial que José de Arimatea recogió un poco de sangre de Jesús mientras lavaba su cuerpo en la misma copa en la que bebió Jesucristo en la Última Cena. Este sacerdote, antes conocido como el Rey Pescador, fue herido por la lanza de Longinos que atravesó el costado de Cristo en la cruz y pasó a llamarse el Rey Herido o Mutilado. Su reino quedó yermo y baldío y pasó a llamarse la Tierra Devastada. La desertización de la tierra y la herida del rey estaban íntimamente relacionadas.

King_Arthur_and_the_Knights_of_the_Round_Table

Tiempo después, mientras la tierra seguía en su imparable degradación ambiental, el mago Merlín construyó en la corte del rey Arturo una mesa, la Tabla Redonda. En torno a esta mesa se sentaban el rey Arturo y sus caballeros. Estando reunidos un día de Pentecostés se les presentó el Grial y todos prometieron salir en su búsqueda por rutas distintas. La mayoría de los Caballeros fracasaron. Sólo uno de ellos, Parsifal, -que tenía el apodo de Perfect Fool, perfecto imbécil, por su inocencia-, consiguió, después de un primer fracaso, llegar al castillo del Rey Herido  y formular la pregunta ritual prescrita y así logró curar al rey. La pregunta era: ¿A quién sirve el Grial? o ¿Qué te aflige? Curado al fin, el rey pudo morir ya. Y la Tierra Devastada recobró la fertilidad.

Carl Gustav Jung

Carl Gustav Jung

La psicología analítica iniciada por Carl Gustav Jung y la mitología comparada encabezada por autores como Joseph Campbell y Mircea Eliade nos han permitido descifrar los misterios y mensajes que se ocultan tras muchas leyendas y mitos, como el de Grial. Esta misma semana se publicó en “El País” un artículo sobre la disputa entre Valencia y León sobre quién custodia el verdadero cáliz sagrado. Realmente, el objeto material no es lo más importante. Lo trascendente es su valor simbólico y su significado psicológico. Autores como el psicólogo junguiano Edward C.Whitmont sostienen que  en realidad la Tierra Devastada y la herida en la creatividad masculina (la herida del rey Pescador) se deben al menosprecio de lo femenino, representado por el grial. La restauración de la tierra y del hombre dependen de que se vuelva a rendir homenaje a la mujer y lo que ella representa.

PARSIFAL

Llevamos muchos milenios de predomino del patriarcado y de lo que éste lleva asociado: el materialismo, la insensibilidad, la contención de las emociones, el rigorismo doctrinario, el desprecio de la imaginación y la parte subjetiva del ser humano, el dualismo irreconciliable, el individualismo, la falta de empatía, el afán de domar la indómita fuerza de la naturaleza, etc…Mientras tanto una parte importante de nuestro ser, la intuición, la ambivalencia de los sentimientos, la sensibilidad humana, la solidaridad, el amor, la sabiduría y la creatividad, entre otras facetas asociadas al principio femenino, han sido reprimidas y despreciadas como inútiles e incompatibles con el “progreso”. Este cisma del alma interna, como lo denominó el historiador A.Toynbee, provoca un desmoronamiento de la clave de toda significación. Por este motivo es muy importante que respondamos, nosotros mismos, a las preguntas curativas que el héroe Parsifal planteó al sufriente Rey Herido o Mutilado: ¿A quién sirven nuestros actos? ¿Qué me produce este malestar interior que me aflige? ¿Cuál es el significado de mi vida? ¿Quién soy? Hasta que no consigamos obtener una respuesta adecuada a estas cuestiones seguiremos sufriendo nosotros y la vida no regresará a la Tierra Devastada.

DSC_0010

Lewis Mumford, en su obra “La condición humana”, llevó a cabo una revisión histórica de la evolución espiritual del ser humano. Las últimas páginas de este libro contienen una actualización de las preguntas que sirvieron a Parsifal para sanar al Rey Herido y, de camino,  a la vida en la tierra. Según Mumford, debemos aportar a cada actividad y a cada plan un nuevo criterio de juicio: debemos preguntar en qué medidas las acciones que promueven los poderes tienden a la realización de la vida y cuánto respeto guardan a las necesidades del hombre. Las preguntas que debemos tener siempre en la cabeza pueden agruparse en dos bloques. En el primero de ellos, hay que preguntarse: ¿Cuál es el objetivo de cada nueva medida política y económica? ¿Busca la antigua meta de la expansión y el crecimiento o la nueva del equilibrio? ¿Trabaja para la conquista y la acaparación del poder o para la cooperación y el apoyo mutuo?

Lewis Mumford (1895-1990)

Lewis Mumford (1895-1990)

En la misma línea debemos cuestionarnos: ¿Cuál es la naturaleza de ésta o aquella realización industrial o social? ¿Produce bienes materiales solamente o también bienes humanos y hombres buenos?

A sendos bloques de preguntas se añaden otras dos referentes, respectivamente, a nuestros propósitos individuales y planes públicos. Respecto al aspecto individual esta es la pregunta: ¿Concurren nuestros planes de vida individuales a una sociedad universal, en la que el arte y la ciencia, la verdad y la belleza, la religión y la santidad enriquecen a la sociedad?

En cuanto a los proyectos ideados en el ámbito público ésta es la cuestión a dilucidar: ¿Concurren nuestras planes de vida públicos a la satisfacción y renovación de la persona humana, para que fructifique en una vida abundante, cada vez más significativa, cada vez más valiosa, cada vez más profundamente experimentada y más ampliamente compartida?.

Si mantenemos constantemente estas preguntas en nuestra mente, comentaba L.Mumford, tendremos tanto una medida de lo que debemos rechazar como una meta de lo que debe alcanzarse. Todas estas preguntas son un medio útil para discriminar nuestra acción individual y la de la propia sociedad. En su conjunto subyace la idea de que el primer paso es personal: un cambio de dirección del interés hacia la persona. Sin ese cambio no se logrará gran mejoramiento en el orden social. Una vez que empiece ese cambio, todo es posible.

Este autocuestionamiento personal requiere un denodado esfuerzo y también el padecimiento de un dolor semejante al que sufrió el Rey Herido. La herida abierta en nuestro orgullo y vanidad permanecerá abierta hasta que le apliquemos el agua eterna que contiene el Grial. Esta copa sagrada está custodiada por la diosa apresada por el malvado Amargón.  El camino para llegar hasta el castillo del Grial está lleno de peligros y duras pruebas, entre ellas la aceptación del conflicto interno, emotivo y psicológico, -desde una posición de lealtad y fuerza-, así como la escucha atenta de la voz que nos habla desde nuestro mundo de adentro. El buscador del Santo Grial ha de ser valeroso, leal y devolver en forma de actos y hechos los dones entregados por la diosa.

santo grial

El buscador, como Gawain, en un primer momento, “actúa, pero no expresa”: “al beber las aguas de la diosa, el ego renuncia a su pretensión personal de poder. De hecho, el ego se reconoce sólo como recipiente y canal de un destino que fluye desde una tierra profunda y misteriosa del ser, que es la fuente del terror y de la repugnancia, así como del hermoso juego de la vida. Para obtener la protección de la diosa ha de manejarse con respeto este poder que fluye de la soberanía de la vida. “La armadura de la diosa” y la cinta verde de la dama del castillo simbolizan esa protección” (E. C. Whitmont: El retorno de la diosa, Paidós, 1984).

Mientras que la diosa está en manos del rey Amargón la bondad, la verdad y la belleza no volverán a la tierra. Este dios representa el dominio del pensamiento patriarcal, tecnocrático, mecanicista y excesivamente racional, frío y calculador. Autores como Lewis Mumford nos advirtieron, con un lenguaje menos poético, sobre las consecuencias del ascenso del mito de la máquina, intrínsecamente unido al monoteísmo ya sea religioso o profano (la adoración a la máquina y a la idea del progreso). El mito de la diosa es la contraparte del mito de la máquina. Ambos mitos, en sus aspectos positivos, deben converger en un nuevo mito: el de la vida.

LA BÚSQUEDA DEL GRIAL

Un mito relacionado con la fuente de la eterna juventud y el axis mundi  es el del Santo Grial. En la obra “El retorno de la diosa. El aspecto femenino de la personalidad” (1984), del psicólogo junguiano Edward C.Whitmont, se explica que estamos en el umbral de una nueva era: la de Acuario, “el que porta el agua y restaura el flujo de las aguas”. Su llegada supondrá la renovación de la vida y el espíritu. Según E.C. Whitmont (1984: 266), en esta nueva etapa “se recuperarán la paz, la felicidad, el amor y la sabiduría. El camino que lleva a esta nueva era es el objeto de la búsqueda del hombre. Hemos de hallarlo aumentando la búsqueda y la investigación de los secretos ocultos de la naturaleza y de la mente”. Esta búsqueda de la Suprema Sabiduría y la iluminación está asociada a la inmortalidad. Pues puede que todo se resuma en percibir el tiempo en la eternidad y la eternidad en el tiempo. Los buscadores del árbol de la vida (Gilgamesh), de la fuente de la eterna juventud (Moisés, Alejandro Magno, etc…), del Santo Grial (los Caballeros de la Mesa Redonda) comparten un mismo fin: el conocimiento del significado de la vida y la unión con la Divina Base (A.Huxley, philosophia perenne). El buscador del Santo Grial debe formular la pregunta que hace posible que las aguas fluyan de nuevo: ¿A quién o a qué sirve el grial, qué hay detrás del misterio de la herida y el dolor? Según Whitmont (1984: 302), “hemos de formular la pregunta nosotros mismos e intentar descubrir por nuestras vías individuales, mediante nuestras pruebas y experimentos, cómo y cuándo se revela a nuestro yo individual el misterio de la vocación o el destino de nuestra vida. Así, como indicó Campbell, los caballeros del rey Arturo salen juntos en busca del Grial, pero cada uno de ellos elige un camino individual e independiente en el bosque”.

King_Arthur_and_the_Knights_of_the_Round_Table

 

La respuesta correcta a la pregunta formulada es que el grial sirve a la diosa que, a su vez, representa a “la propia vida; que hay que aceptar tal cual es, en sus tinieblas y en su luz, con sus altibajos, con los vaivenes del destino. No sólo hay que aceptarla, sino que hay que responder también a ella” (Whitmont, 1984: 302). Sin perder nuestra integridad, debemos responder a la llamada de la diosa y aceptar su juego. Todo lo que recibimos de la diosa hay que devolver “al caballero verde, al poder chamánico y dionisíaco de la muerte y la renovación” (Whitmont, 1984: 303). Los dones, el afecto y la protección de la diosa que nos brinda la diosa son intercambiadas por la sensibilidad lúdica y juvenil, la fuerza y el poder de la madurez y la astucia y sabiduría de la edad avanzada. Estos regalos de la diosa no son propiedad nuestra ni motivo de orgullo y complacencia, sino medios para el cambio, el crecimiento, la transformación y la experiencia. “Han de ofrendarse a los dioses, al poder de la vida” (Whitmont, 1984: 303).

Galahad_grail

El buscador del Grial establece una relación de amor cortés con la diosa en la que debe contener su deseo y pasar las pruebas que le impone al pretendiente. Está obligado a demostrar su fidelidad, su discreción y refinamiento. Estas pruebas también le sirven para valorar si el amor del adepto hacia ella es pasajero o leal. Tiene que ganarse su confianza antes de poder acceder a su alcoba (Whitmont, 1984: 305). Se trata de una relación sexual no dirigido a la procreación o el placer físico, sino a la transformación psíquica y del cuerpo sutil (Whitmont, 1984: 306). Lo masculino y lo femenino se unen para hacer posible el mysterium coniunctionis.

union hombre mujer

DSCF3281

El hecho de que muchos de estos mitos tengan como escenario el Estrecho de Gibraltar, y Ceuta, son buena prueba del carácter mágico y mítico de un lugar de unión de opuestos. El héroe debe superar la dura prueba de la conjunción entre lo masculino y lo femenino en su propio interior. Para ello debe emprender la marcha para reencontrarse con la diosa. El camino está lleno de peligros y duras pruebas, entre ellas la aceptación de conflicto interno, emotivo y psicológico, -desde una posición de lealtad y fuerza-, así como la escucha atenta de la voz que nos habla desde nuestro mundo de adentro (Whitmont, 1984: 300). El buscador del Santo Grial ha de ser valeroso, leal y devolver en forma de actos y hechos los dones entregados por la diosa. El buscador, como Gawain, en un primer momento, “actúa, pero no expresa” (Whitmont, 1984: 300):

al beber las aguas de la diosa, el ego renuncia a su pretensión personal de poder. De hecho, el ego se reconoce sólo como recipiente y canal de un destino que fluye desde una tierra profunda y misteriosa del ser, que es la fuente del terror y de la repugnancia, así como del hermoso juego de la vida. Para obtener la protección de la diosa ha de manejarse con respeto este poder que fluye de la soberanía de la vida. “La armadura de la diosa” y la cinta verde de la dama del castillo simbolizan esa protección” (Whitmont, 1984: 301).

santo grial

Mientras que la diosa está en manos del rey Amargón la bondad, la verdad y la belleza no volverán a la tierra. Este dios representa el dominio del pensamiento patriarcal, tecnocrático, mecanicista y excesivamente racional, frío y calculador. Autores como Lewis Mumford nos advirtieron, con un lenguaje menos poético, sobre las consecuencias del ascenso del mito de la máquina, intrínsecamente unido al monoteísmo ya sea religioso o profano (la adoración a la máquina y a la idea del progreso). El mito de la diosa es la contraparte del mito de la máquina. Ambos mitos, en sus aspectos positivos, deben convergen en un nuevo mito: el de la vida, tal y como propone Mumford en el epílogo de su obra “El Pentágono del Poder”, titulado “el avance de la vida” (Mumford, 2011: 673-708).

HACE CUATRO AÑOS

Ceuta, 18 de septiembre de 2017.

Llevo casi un mes sin escribir en esta libreta. El viaje a Granada para recoger a la familia y la recuperación de la rutina son algunos de los motivos que explican esta pequeña pausa en mi labor de escritor. Tengo también que reconocer cierta pérdida de fe en el valor de mis escritos, así como una sensación de fracaso general sobre mi vida. Dentro de una semana cumpliré cuarenta y ocho años y el balance de mi trabajo no es demasiado positivo. Sigo sin tener un trabajo estable y el que ahora tengo nada tiene que ver con mi profesión de arqueólogo.

He dedicado mucho tiempo a la defensa del patrimonio natural y cultural de Ceuta y aquí tampoco me siento especialmente satisfecho. Los problemas ambientales que padece mi ciudad siguen sin solucionarse y, en muchos casos, se han agravado con el tiempo. De igual modo todo el esfuerzo encaminado a despertar la conciencia cívica y movilizar a la ciudadanía ha resultado infructuoso. Nadie quiere dedicar parte de su tiempo al cuidado de esta tierra sagrada y mágica. Tampoco he tenido fortuna con ciertas iniciativas como la “Escuela de la Vida”, Ceuta Dreams o el proyecto sobre las salazones. La coyuntura económica, política y cultural de la ciudad no era favorable para que estos proyectos echaran raíces y crecieran.

Sin embargo, y a pesar de estos fracasos (o gracias a ellos), he logrado madurar en los aspectos sensitivos, emotivos, creativos, intelectuales y creativos. La madurez exterior, -propia de los años que voy a cumplir-, e interior obtenida gracias a mis experiencias significativas, mis lecturas y mis actos me han hecho entender mi existencia con el despliegue de un plan preconcebido. Mi temprana vocación como arqueólogo no me fue inculcada para que me dedicara a la “cacharrología”, sino a un fin más trascendente como es el resurgimiento de la diosa. Ella puso en mis manos la inscripción de Isis, el exvoto de la diosa hallado en la calle Galea, el descubrimiento de las minas de Hacho, los libros de Thoreau, Emerson, Whitman, Geddes y Mumford, entre muchos autores que han marcado mi pensamiento.

DSCF8900

Llevo varios días pensando sobre el sentido final de todo este plan y mientras he subido a este lugar, donde hace justo hoy cuatro años empecé a escribir, ha surgido en mi mente la idea de que mi destino era despertar en mí a la Gran Diosa y, gracias a ello, contribuir a que otras personas consiguieran reconciliar su lado masculino y femenino. Yo he conseguido ver la geografía de Ceuta una metáfora perfecta del mysterium coniunctionis. Aquí se reencuentran los mares y dos continentes de signos opuestos, pero complementarios.

DSCF8901

Justo desde donde me encuentro observo las corrientes marinas que se generan en las cercanías de la Punta del Desnarigado al entrar en contacto las cálidas aguas del Mediterráneo y las gélidas del Océano Atlántico. Es una combinación que genera un poder visible. No obstante, esta energía está siempre allí que los principios masculinos y femeninos se armonizan, aunque pase desapercibida para la mayor parte de la gente. Yo siento esa fuerza inmanente y trascendente cuando mi alma se reintegra, de manera momentánea, en el anima mundi. Entonces el tiempo y el espacio se ensanchan tanto que se difuminan y sólo permanecen la eternidad y el infinito. Mi cuerpo y mi mente actúan como anclas para evitar que el viento divino me arrastre como lo hacen las ráfagas que ahora siento con las hojas de los árboles entre los que estoy sentado escribiendo.

DSCF8913

He aprendido a navegar sin un rumbo fijo. La única carta de navegación que utilizo es mi propia intuición. Acepto mi destino, en lo bueno y en lo malo, expectante ante lo que pueda ocurrir. Esta actitud me aporta paz y serenidad.

DSCF8905

La soledad en la naturaleza actúa como un bálsamo para mi cuerpo y para mi mente. Aquí disfruto de la amplitud del mar y del cielo, de la sombra de los árboles, del olor de las hojas secas, del sonido de las aves y del ligero calor del sol otoñal, suavizado hoy por el fresco viento de poniente. Se trata de una soledad compartida con los árboles, las plantas y las aves, como el cernícalo que acaba de posarse sobre la copa de una pita.

DSCF8904

Está tan cerca que no tengo duda que sabe de mi presencia, pero no le inquieta. Entre nosotros se ha  establecido una relación de mutuo respeto. Disfruto mucho viendo cómo se balancea el tronco de la pita con el movimiento intencionado de su cuerpo, como si fuera un columpio.

DSCF8919

La naturaleza es muy acogedora conmigo. No me siento solo en su compañía. Este bosquecillo está plagado de vida. El crujir de las hojas secas marca los sigilos pasos de las criaturas que lo habitan. Siguiendo este sonido doy con un camaleón que anda lentamente entre las piedras y ramas. Me gusta su lento desplazamiento, la elegancia de su cuerpo y sus vivos colores. Verlo ha sido un regalo inesperado en este cuarto aniversario del inicio de mis escritos.

MENSAJE DESDE EL MONTE HACHO

Ceuta, 20 de agosto de 2017.

De improviso he sentido una indescriptible sensación de placer y fuerza al llegar al portal de mi casa. Tal es la fuerza que he experimentado que al abrir la puerta el manojo de llaves se ha deshecho entre mis dedos. Me siento vital y sano, como si una súbita energía se hubiera apoderado de mi cuerpo. Algo me empuja a escribir para plasmar por escrito mis actuales impresiones.

Una sensación de calor recorre mi cuerpo concentrándose en la parte baja del vientre y elevándose hacia la garganta. Mis sentidos están despiertos como nunca antes y anhelan nuevas percepciones. Lo mismo sucede con mi mente, que llama a la puerta de más elevados niveles de conciencia.

El placer es inmenso. Mi cuerpo y mi espíritu desean unirse a su contraparte femenina. Me adentro en el terreno de lo inconfesable e íntimos. Son palabras escritas para ser leídas por la Gran Diosa. Ella me atrae ejerciendo un magnetismo del que me es imposible huir. Estoy atrapado en su red de poder y me entrego de manera fiel y leal a su voluntad. La Gran Diosa me indica que me vista y suba hasta la cima del Monte Hacho. Me ha regalado este extra de vitalidad para acudir raudo a su encuentro.

A la mágica hora de la siete salgo de casa. Nada más salir me encuentro con dos niñas que me piden les compre una pulsera. No llevo dinero encima, pero les encargo que me preparen una pulsera con el nombre de mi pequeña Sofía. A la vuelta pasaré  a recogerla.

DSCF8852

Al asomarme a la Rocha contemplo el Monte Hacho como si fuera la primera vez que lo veo. Hoy parece que está más cerca que nunca.

DSCF8854

Tardo apenas veinte minutos en alcanzar la cima de este mítico promontorio. No he sentido nada de cansancio ni esa pesadez en las piernas que a veces sufro al subir una empinada cuesta o al estar mucho tiempo de pie. Lo que sí he sentido es el calor pegajoso del levante. Tengo el pelo chorreando de sudor y sus gotas caen sobre mis brazos y las páginas  de la libreta.

DSCF8862

Me he sentado sobre el saliente rocoso en el que se erige el baluarte de San Amaro de la fortaleza del Hacho. En él ondea, a media asta, la bandera de España. Esta rota por el viento y también por el dolor de un país que llora por la muerte y el sufrimiento de las víctimas de los actos terroristas cometidos en Cataluña.

DSCF8858

La bandera de España simboliza los valores de una nación forjada en el yunque del tiempo. Esta muralla y esta bandera representan la lucha de un pueblo por mantener intactas sus señas de identidad y la posesión de una tierra sagrada, mítica y mágica. Nuestros antepasados tuvieron que hacer frente a muchas vicisitudes y enfrentamientos para lograr que hoy Ceuta sea una ciudad en la que reinen los ideales democráticos y domine la libertad para pensar y expresar lo que cada uno opine y crea. Una ciudad en la que todos tenemos la oportunidad de desarrollarnos con personas y cumplir nuestros particulares objetivos vitales. Estos logros, insisto, han costado sangre, sudor y lágrimas y no podemos dejar que ser pierdan por culpa del fanatismo, el odio, la violencia, el miedo y la desconfianza entre las distintas culturas que habitamos Ceuta en el presente. Cada uno de ellas aporta los rasgos de su idiosincrasia a un cuerpo social y cultural diverso y rico, como la propia naturaleza que ahora me rodea. Esta mezcolanza civilizatoria resulta inestable y sumamente frágil. Requiere de la buena voluntad de todos las partes para que podamos disfrutar de una convivencia pacífica y gratificante.

La empatía y la misericordia son las formas de amor más elementales para alcanzar el objetivo de la comunión entre los ciudadanos de cualquier pueblo, ciudad o nación. Esta unión amorosa entre los ciudadanos es imposible de lograr cuando algunos se proclaman poseedores únicos de la verdad considerando hermanos a sus iguales y viles animales a los demás.

DSCF8866

La bandera y los árboles cercanos, junto a las aves, unen sus voces aquí donde me encuentro para decirnos que el sol que ahora cae y se oculta tras las nubes ilumina y calienta por igual a todas las criaturas que habitan la tierra. Una fuerza, al mismo tiempo inmanente y trascendente es creada por la vida y la hace crecer. Esta energía está en el todo y en las partes, y mantiene aglutinado al mundo. Siento la fuerza a mi alrededor, y esta tarde con especial fuerza en mi interior.

Los seres humanos no somos simple materia perecedera. Además de cuerpo poseemos mente y espíritu. Una pequeña chispa de energía cósmica reside en nuestro interior y sobrevive a nuestro cuerpo. Gracias a esta fuerza y a la mente que se alimenta de ella somos seres autoconscientes y expresivos, capaces de maravillarse ante la sacralidad, la magia y la belleza de la naturaleza y el cosmos. Aquel en cuyo corazón reside esta visión del mundo no puede albergar odio y deseo de muerte para ellos mismos, sus semejantes y cualquier criatura que forme parte de la naturaleza. No existen animales impuros. La impureza está en la mente del que piensa así. Hemos venido a este mundo para amar y no para odiar. Yo amo a la bandera que se agita sobre mi cabeza. Amo a las piedras que dan forma a esta muralla. Amo a las que con denodado esfuerzo las levantaron. Amo a la ciudad que contemplo desde la lejanía. Amo el sonido de las campanas que anuncian, en este instante, las nueve de la noche. Amo a los árboles cuyas ramas son agitadas por el viento de levante. Amo el canto de las aves que despiden al sol. Amo al día que se va y a la noche que llega. Amo, en definitiva, a la fuerza vital que lo inunda todo.

SUMIDO EN LA NIEBLA

Ceuta, 16 de agosto de 2017.

Al asomarme por la ventana a las 6:30 h he comprobado que las predicciones meteorológicas no se han equivocado. El cielo está completamente cubierto con una densa niebla. La humedad es del 100 %, lo que explica que las aceras y los coches estén mojados. La temperatura es muy suave, 21º C y el viento sopla del sur, aunque en pocos minutos rolará a levante.

DSCF8838

Apenas he tardado cinco minutos en bajar a la playa Hermosa. Ahora estoy sentado sobre los peldaños finales de la escalera que conecta el litoral con el Recinto. Por la hora que es hora, las 7:45 h, el sol ha debido emerger del mar. Ha sido imposible verlo con la tupida niebla que domina el paisaje. No obstante, la luz que nos trae ya es apreciable.

DSCF8833

La escena resulta, sin lugar a dudas, misteriosa. El color dominante es el gris y el campo visual muy reducido. El rumor del mar va apaciguándose según pasan los minutos. Parece que ha decidido darnos una tregua después de una semana de fuerte viento de levante.

DSCF8837

Entre la niebla se asoman las gaviotas con sus peculiares graznidos. Casi todas toman camino hacia Oriente, como si fueran a comprobar que el sol realmente ha salido. Los gallos también preguntan por el astro rey.

DSCF8840

Mientras esperamos a ver el rostro del sol, yo me siento a escribir entre las rocas mirando al mar. Oteo un horizonte sin su habitual marcada línea y tan estrecho que mi mundo se reduce a una circunferencia de no más de veinticinco metros. Todo llega de improviso. Una ola muere entre las rocas sin que sea posible adivinar su origen ni la causa que la ha provocado. A las gaviotas las veo cuando las tengo encima de mí. Es un ambiente propicio para la llegada de un mensajero de los dioses. Podría adoptar la forma de un ave, de un delfín, incluso de un ser humano. Me mantengo expectante y con todos los sentidos alertas.

DSCF8842

Levanto la mirada y aparece ante mi mirada un hombre de algo más de cincuenta años con una mochila en la espalda y unas bolsas de plásticos en las manos. Le pregunto si viene de pescar y me contesta que no, que ha pasado la noche durmiendo entre las rocas. “Mucha humedad”, le digo. “Sí, mucha humedad…Me he tenido que cubrir con unos plásticos”. No detiene sus pasos y lentamente asciende por las escaleras. Me gustaría haber conversado con él más tiempo, pero no parece que tuviera muchas ganas de hablar después de una noche en la que la humedad le ha debido calar hasta los huesos.

DSCF8846

DSCF8841

La niebla, lejos de disiparse, da la impresión de que aumenta cada minuto que pasa. Los cristales las gafas se llenan de diminutas gotas de agua. Esta agua vaporizada humedece todo lo que toca. Lo noto en las mismas hojas de este cuaderno, en el peldaño de madera en el que ahora me siento, en mi rostro, en mi pelo y en piernas. También es perceptible en las rocas y en las plantas. El grupo de hinojo marino (Crithmum maritimum) que tengo a mi lado huele de manera intensa gracias a esta humedad añadida. Lo toco y está completamente mojado. He hecho bien en ponerme una rebeca para evitar que la humedad afecte a la parte más sensible del cuerpo.

DSCF8830

En Ceuta siempre decimos que gozamos de un clima muy bueno, excepto por la intensa humedad. Ésta afecta a los huesos y a las articulaciones. En lo que se refiere a las posesiones materiales, la humedad perjudica la conservación de los objetos metálicos y del papel, así como de la ropa y las pieles. Enseguida se enmohecen y si no se actúa a tiempo hay tirarlas a la basura. Los aparatos electrónicos también son víctimas de la humedad.

DSCF8834

Sé que esta humedad la trae el levante, pues el cristal de las gafas que mira a Oriente es el más rápido se empaña. Son las 9:00 h. Lejos de disiparse la niebla parece que se hace más densa a cada instante. El sol no consigue penetrarla y disiparla. Debo de tener paciencia y confiar en el efecto de los rayos solares. Mientras tanto creo que es buen momento para reflexionar sobre todo aquello que la realidad cotidiana no nos deja ver.

DSCF8836

Al igual que la niebla que esta mañana envuelve a Ceuta, muchos viven en un mundo de estrecha mirada. Como consecuencia de la niebla yo ahora no veo más allá de quince metros. Sin embargo, mis recuerdos y mi imaginación son capaces de recrear todo aquello que mis ojos no pueden ver. El hecho de que no contemple el sol, ni los acantilados de la Almina ni el fuerte del Sarchal no implica que no existan. Están ahí y seguirán allí, aunque no pueda verlos. Lo mismo sucede con el resto de la tierra y con todos los planetas que componen el sistema solar. Si nos vamos aún más lejos y tomamos una perspectiva distanciada nos daríamos cuenta de que nuestro sistema planetario es un diminuto punto en una galaxia entre miles de otras galaxias que se mueven y expanden en un cosmos infinito. Todo esto lo veo con mi ojo interior y lo percibo con mis sentidos sutiles. Nuestra mente, al igual que el universo, tiene una enorme capacidad de expansión y de concentración. Sucede a veces que nos concretamos tanto en nuestra mente que experimentamos un big bang interior que nos hace expandirnos y abarcar la totalidad. Sin embargo, la mayor parte del tiempo nuestro pensamiento está dedicado a asuntos más mundanos. Nos preocupa nuestra salud, el trabajo o la falta de él, la discusión con nuestra pareja o amigo, incluso perdemos el tiempo en temas intrascendentes como el fútbol o la ropa que hoy nos pondremos.

DSCF8845

Con las nuevas tecnológicas que portamos todo el día con nosotros recibimos una continua llamada de atención que nos distraen de nuestras ocupaciones. El resultado es que la mayor parte de las personas dedican muy poco tiempo al autocultivo y al cuidado de los frutos que nacen y crecen en su mundo de adentro. Muchos no llegan a conocerse ni a saber para qué vinieron a este mundo.

Nosotros somos los únicos que podemos recoger nuestra propia cosecha. Como comentó Patrick Geddes a sus hijos, existe un undécimo mandamiento no escrito: “cultiva tu jardín y cuídalo”.

Mis frutos más apreciados, además de mis hijos, son mis escritos y mis iniciativas a favor de la conservación y difusión del patrimonio natural y cultural de Ceuta. Los ofrezco a quienes deseen probarlos con la esperanza de que  sirvan para alimentar sus almas. Estos frutos han sido cultivados con el abono que ha dejado en mi interior la lectura de muchos libros y regados con el agua de la fuente de la eterna juventud. Tales nutrientes aseguran que estos frutos permanecerán frescos y que, aunque maduren, nunca lleguen a pudrirse. Si lo hicieran tampoco me preocupa, ya que la semilla que contienen son las garantía para una nueva cosecha en el futuro.

DSCF8848

…Son las 10:00 h. El sol ha tomado altura y puedo ver su silueta. Creo que va siendo hora de regresar a casa.

MAGMA MARINO

Ceuta, 13 de agosto de 2017.

Después  de comer y descansar un rato en casa de mis padres me ha apetecido ir a tomar un té a Benzú. Lo he hecho en el cafetín de mi amigo Mohamed. Hemos conversado sobre los secretos de la elaboración del té moruno, que él prepara como nadie en Ceuta.

DSCF8799

DSCF8806

A la vuelta me he parado a pasear por la playa de Calamocarro. Sopla un fuerte viento de levante, lo que hace que las olas batan con gran poder en la orilla. Este viento es aprovechado por una pareja de aficionados al vuelo de las cometas. Hacía mucho tiempo que no veía una de ellas volando en cielo de Ceuta. Es una manera de sentir la fuerza del viento y echarle un pulso al aliento de Euro.

DSCF8742

DSCF8775 DSCF8753

Unos metros más en dirección a Ceuta he dado con una enorme ribazón de algas. Su presencia espesa el agua que adopta una textura y densidad similar a la lava volcánica. Las olas hacen de cono volcánico desde el que salpica magma marino. Este pseudolava alcanza varios metros de altura. Me acerco sin miedo, pues lo más que me puede pasar es mojarme y terminar perdido de algas. Disfruto de un fenómeno poco habitual, ya que, aunque las algas se han convertido en una presencia constante en el litoral de la bahía norte, no es tan frecuente verlas transformadas en lava marina.

DSCF8817

Ahora estoy sentado entre las piedras del cantil de la carretera. Aquí me encuentro protegido del viento y a suficiente distancia de las olas. No obstante, no las pierdo de vista, pues en varias ocasiones sus blancos dedos han acariciado la arena sobre la que me siento. Asoma su mano enguatada por una colina que ella misma ha esculpido.

DSCF8808

Presenciando el espectáculo que esta oscura tarde ofrece el mar recupero la conciencia de la fuerza de la naturaleza y de sus  inmutables leyes. Repasando mis notas he descubierto que hace dos años, en esta misma fecha, tuvo lugar un levante de las mismas características al que hoy asisto. Hace un rato me comentaba mi amigo Mohamed que el mar es muy sabio y que siempre por estos días el mar limpia sus fondos y lo que no quiere lo arroja en la orilla. Recuerdo también que Henry D. Thoreau, en sus excursiones a Cape Cod, se refiere a la recogida de algas que hacían los habitantes de estas costas para utilizarlas como nutrientes de sus empobrecidos suelos. En Ceuta, este año, se están acumulando en una parcela cercana para trasladarlas a la península con el objetivo de prepararlas como fertilizante agrícola.

DSCF8779

Es curioso comprobar cómo la flora marina contribuye al enriquecimiento del suelo y al crecimiento de sus hermanas terrestres.

DSCF8814

DSCF8782

La sensación que experimento presenciando las olas es de sobrecogimiento. Las olas se elevan altivas y valientes mostrando su cuerpo traslucido y su tonalidad verdiazul. Avanzan hasta la orilla desmoronándose y dejando una agitada espuma blanca que, durante unos segundos, moja la arena negra de Calamocarro. Descarga una fuerza intangible que llega hasta mi cuerpo y me revitaliza. El estruendo sonoro que emite esta energía hace vibrar mi mar interior y ambos se sincronizan. En este momento vuelve a mí el conocimiento de que el origen de la vida comenzó en el mar que tengo delante. Yo he sido arrojado a la orilla para que ahora pueda escribir sobre la Madre Tierra, o más bien deberíamos decir la Madre Mar.

DSCF8827

Observando el mar, los árboles, las plantas, las aves que entran dentro de mi campo visual percibo la fuerza profunda que hace posible la renovación de la vida. Está en el todo y en cada una de las partes. Adopta infinitas formas, siempre cambiantes y en continua evolución. Esta fuerza es fruto de la vida.  Nos rodea y penetra hasta los estratos más profundos de la tierra y las más hondas profundidades del mar. Ella consigue aglutinar todo lo viviente en una sustancia eterna: el Anima Mundi.

DSCF8826

MERIDIÓN SEPTENSE (I)

Ceuta, 6 de agosto de 2017.

Acantilados entre Puntas de las Cuevas y Punta Almina

Acantilados entre Puntas de las Cuevas y Punta Almina

Las previsiones meteorológicas para hoy no eran muy favorables. El día iba a amanecer nublado, así que me he ahorrado el madrugón  y he salido de casa a las 9:05 h. Para esa hora los rayos del sol habían logrado disipar parte de la bruma matinal y me he dirigido a Punta Almina. He tardado lo acostumbrado, tres cuarto de hora hasta llegar aquí. El viento sopla flojo de levante. La sensación de humedad es intensa. Mi intención es completar el proyecto de inventario somero de los bienes culturales y natural del litoral de Ceuta. Hace unos días recorrí la bahía norte y hoy voy a hacer lo mismo en parte de la fachada meridional.

Sirena de Punta Almina

Sirena de Punta Almina

Mar Mediterráneo desde el mirador del faro de Ceuta

Mar Mediterráneo desde el mirador del faro de Ceuta

Recolección de chumbos en el faro de Ceuta

Recolección de chumbos en el faro de Ceuta

El faro de Ceuta

El faro de Ceuta

Tomando como punto de partida la batería y sirena de Punta Almina doy comienzo a mi aventura dominical. El mar está en calma y por efecto de los rayos del sol y las nubes su superficie brilla como la plata bruñida. No hay mucha gente a estas horas de la mañana. Además de ser domingo, ayer fue el día fuerte de la feria. Me cruzo con algunos deportistas y observo a un señor mayor recolectando chumbo en las escarpadas laderas en la que se erige el faro de Ceuta. Por el gesto de su cara resulta evidente que no le ha gustado que le fotografíe. Nos hemos vuelto demasiado desconfiados. Yo le saludo con la mano y el “chumbero” me devuelve el gesto de mala gana.

El fuerte del Desnarigado

El fuerte del Desnarigado

Fortaleza del Monte Hacho

Fortaleza del Monte Hacho

 

Las vistas del mirador del faro son extraordinarias. El castillo del Desnarigado está tan bien integrado en el paisaje que realza su belleza. Desde aquí el mar de la bahía sur luce en todo su esplendor. Sobre la cúspide del Hacho discurre las murallas de la ciudadela dieciochesca. La llamada puerta de Málaga es perfecta visible desde esta posición. Llama la atención la falta de cobertura forestal de la ladera oriental del Monte Hacho. Algunos pinos sueltos son lo que han quedado del bosque que antaño existió en este emblemático promontorio. Veo también desde aquí el camino de ronda que transitaré a lo largo de esta mañana.

Océano Atlántico

Océano Atlántico

Mar Mediterráneo

Mar Mediterráneo

Avanzo en dirección al camino que conduce al mencionado fuerte del Desnarigado. Doy con un sitio desde el que es posible contemplar, al mismo tiempo, el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico. Pocos lugares en el mundo pueden presumir de contar con dos bahías bañadas por mares de personalidad tan diferente.

Batería de Cuatro Caminos

Batería de Cuatro Caminos

la fortaleza del Hacho vista entre pinos

la fortaleza del Hacho vista entre pinos

Playa de la Torrecilla

Playa de la Torrecilla

Llego al cruce de “Cuatro caminos”, donde se ubica la batería del mismo nombre. De las cuatro sendas yo tomo la del Desnarigado. Me introduzco en un camino perfumado por los pinos y los eucaliptos. Estos árboles dibujan unos paisajes bellísimos con  sus copas verdes y sus ramas marronáceas. Esta misma tonalidad la atisbamos en la fortaleza del Hacho que aparece entre los pinos.   Al descender empiezo a ver la playa del Desnarigado o de la Torrecilla.

DSCF8582

La fuerza de la vida ha echado raíces en el Monte Hacho, como reflejan las ansias de sobrevivir de un vetusto pino. Resulta paradójico que la propia vida contribuya a la disgregación de las rocas sobre la que asientan los árboles y que, como pueden, también sostienen. Algunas raíces son auténticas obras de arte que no resultan fácil ver.

Sátiro sosteniendo en sus brazos al cuerpo tendido de la moribunda Procris

Sátiro sosteniendo en sus brazos al cuerpo tendido de la moribunda Procris

Detalle del rostro del sátiro

Detalle del rostro del sátiro

Dejo correr la imaginación y lo que veo es a un sátiro que llora a una ninfa muerte entre sus brazos. Viene entonces a mi memoria unos versos de Garcilaso:

“Todas con el cabello desparecido

Lloraban a una ninfa delicada,

Cuya vida mostraba que había sido

Antes de tiempo y casi en flor cortada.

Cerca del agua en el lugar florido

Estaba entre las hierbas degollada,

Cual queda el blanco cisne cuando pierde

La dulce vida entre la hierba verde.

(Garcilaso, Égloga III, 225-232).

Ella es Procris, la esposa de Céfalo, que ha sido muerta por los celos que siente por un marido Céfalo, raptado por la bella Aurora. Ella muere atravesada por lanza de Céfalo que la confunde con una fiera salvaje.

Muerte de Procris por Piero di Cosimo (1486–1510)

Muerte de Procris por Piero di Cosimo (1486–1510)

Quien la sostiene en sus últimos suspiros es una criatura del bosque, que la observa lleno de ternura y compasión. A los pocos metros está también el perro de caza que ella había regalado a su marido, Lélaps, un fiel podenco que  siempre acompañaba a Céfalo. Esta escena fue figura en una tabla de Pierro di Cosimo  (1486–1510) expuesta en Florencia y en una obra, algo más tardía, de Joachem Wtewael (circa 1595-1600).

Muerte de Procris por Joachem Wtewael (circa 1595-1600)

Muerte de Procris por Joachem Wtewael (circa 1595-1600)

Ovidio, en el libro tercero de El Arte de Amar, nos describe el lugar donde tuvo lugar la trágica muerte de la ninfa Procris, y lo que allí sucedió:

“Cerca de los collados que matizan de púrpura las flores de Himeto, mana una fuente sagrada cuyas márgenes están cubiertas de césped; los árboles y arbustos, sin formar bosque, defienden del sol, y esparcen su perfume el laurel, el romero y el oscuro mirto; crecen allí los bojes recios, las frágiles retamas, el humilde cantueso y el altivo pino, y las flexibles ramas con las altas hierbas se balancean al blando impulso del céfiro y las auras saludables. Allí holgaba el joven Céfalo, lejos de los criados y sabuesos, y extendiendo en el suelo los miembros fatigados, solía decir: Aura voladora, ven, alivia mi calor y refresca mi ardiente pecho. Un malintencionado que oyó sus inocentes palabras, corre y advierte a la suspicaz Procris, su esposa, la cual, tomando el nombre de Aura por el de una concubina, se desploma abrumada bajo el peso de tan súbito dolor (…) Precipitada, furibunda, con los cabellos sueltos, corre a través del campo (…) y penetra decidida en la selva evitando que se sienta el rumor de sus pasos (…) cuando he aquí que Céfalo, el hijo de Cileno, vuelve a descansar en la selva y apaga la sed que le devora en la fuente vecina. Procris, escondida y llena de ansiedad, le ve tenderse en la hierba y oye que llama de nuevo al Aura y los blandos Céfiros: entonces se da cuenta la mísera del error a que la indujo aquel nombre (…) y corre a precipitarse en los brazos del esposo; y éste, creyendo que se le acerca una fiera, coge con presteza el arco y toma en la diestra el venablo fatal, que hunde sin saberlo en el pecho de su amante y esposa”.

El podenco Lélaps

El podenco Lélaps

Lélaps aparece igualmente inmortalizado a los pies de la desdichada Procris que es la ninfa principal del bosque de pinos del Desnarigado. Un bosque que muere, como la misma Procris, junto al resto de las criaturas que habitan en este lugar mágico.

Atalaya del Palmar

Atalaya del Palmar

Atalaya del Palmar

Atalaya del Palmar

Tras mi mágico encuentro con Procris y el sátiro desciendo hasta el fuerte del Desnarigado. Antes de llegar al castillo me asomo a los profundos acantilados del Hacho para ver la torre-vigía de la Atalaya del Palmar. Es una fortificación solitaria, desconocida y de muy difícil acceso. Todo un desafío para quienes la construyeron y desde allí vigilaron la costa ante posibles ataques enemigos.

Fuerte del Desnarigado

Fuerte del Desnarigado

Restos del reducto antiguo del fuerte del Desnarigado

Restos del reducto antiguo del fuerte del Desnarigado

El fuerte del Desnarigado es llamado así por el pirata conocido bajo este apelativo. Al parecer le amputaron la nariz en una cárcel de Orán donde estuvo preso por sus actividades de piratería. Según cuentan las crónicas históricas, en 1417 el “Desnarigado” estableció su base corsaria en esta bella y pequeña bahía. Se trata de un lugar de fácil acceso desde el mar lo que motivó que a finales del siglo XVII se construyera un fuerte y se cerrara la playa con una alta muralla y una torre central, la torrecilla, que le da nombre a esta playa. De este primer fuerte quedan algunos restos, sobre lo que se ha instalado una antigua pieza de artillería. El edificio que ahora sirve de museo militar fue erigido en el siglo XIX.

DSCF8618

Aprovechando la sombra que proyecta el castillo me siento a beber un poco de agua y a consultar el plano de Ceuta dibujado por Francisco Coello en 1850. Este plano constituye una referencia ineludible para el conocimiento de las fortificaciones de la ciudad por su minuciosidad y detallismo. De hecho sirvió de base para la redacción de la propuesta de declaración como Bien de Interés Culturales del centenar de elementos patrimoniales que actualmente gozan de esta protección jurídica.

DSCF8620

Cardumen de peces

Cardumen de peces

Cardumen de peces

Cardumen de peces

DSCF8625

Desde esta posición diviso unos paisajes espectaculares. El mar está en perfecta calma y con una transparencia indescriptible. Su color predominante es el azul radiante, pero allí donde se observan los arrecifes sumergidos su tonalidad es verdosa. El mar chispetea de vida. Un gran cardumen de peces es visible en la entrada de la ensenada. Sus bordes son fácilmente reconocibles por la aludida calma de la superficie marina. Saltan por encima del agua, como si fueran “volaores”. Aquí están a salvo de los delfines, que no hace muchos días los bañistas observaron en este mismo lugar. Los únicos depredadores de estos peces son un par de pescadores que prueban suerte en este mar de rebosante vida.

DSCF8626

Fragmento ce cerámica medieval

Fragmento ce cerámica medieval

Roca con alta presencia de mineral de hierro

Roca con alta presencia de mineral de hierro

No puedo dejar de tomar fotografías de la ensenada del Desnarigado y de los acantilados del Hacho. Bajo despacio las escaleras que conducen a la playa de la Torrecilla. He bajado muchas veces por este lugar, pero no me había fijado hasta ahora en la gran cantidad de restos de cerámica medieval esparcida por esta empinada ladera. También encuentro algunos fragmentos de roca llenos de mineral de hierro. Este explicaría la existencia de abundantes escorias en la playa, así como la presencia de marcas de cantería en la pared vertical del extremo occidental de la coqueta bahía del Desnarigado.

DSCF8642

Cuando llego a la playa son las 10:30 h. Tengo costumbre de asomarme al espigón oriental para deleitarme con la belleza de este lugar. Allí me encuentro con un par de chicos jóvenes con los que converso unos minutos. Les pregunto si hay medusas y me contestan que algunas han visto, pero que no son muy abundantes. La marea está muy baja y la bahía no se ha llenado con el agua del Mediterráneo cargada de estas molestas criaturas. Con estas buenas perspectivas me instaló en la parte oriental de la playa, que es mi preferida.

Aguas en las que me baño

Aguas en las que me baño

Después de una caminata de casi dos horas el baño me sienta fenomenal. La temperatura del agua es un tanto fría, lo que ayuda a tonificar mis músculos. Entro y salgo del agua en función del calor que voy sintiendo. En los intervalos en los que estoy en la orilla aprovecho para escribir sobre mi experiencia de ayer durante la procesión de la Virgen de África. Con este relato termina de rellenar mi noveno cuaderno de notas. Lo comencé a garabatear el 14 de mayo, en el día del segundo aniversario del hallazgo del exvoto de la diosa. Se puede decir, por tanto, que esta libreta empieza y acaba hablando de la Gran Diosa. Nada es casual. Todo tiene un sentido que, normalmente, tarda su tiempo en manifestarse. La vida me ha enseñado a asumir las circunstancias con serenidad, como parte de una plan divino cuyas claves van despejando según avanza mi vida. He aprendido a dejarme llevar por la vida, a soltar amarras y que sea la corriente del destino la que me conduzca a los puertos que debo recorrer en un periplo por la existencia mundana. No tengo otra carta de derrotero que la que está impresa en mi interior.

DSCF8649

Poza al pie del "Salto del Tambor"

Poza al pie del “Salto del Tambor”

Chicharra entonando su canto

Chicharra entonando su canto

Son las 12:50 h. Es hora de tomar el camino de regreso a casa. Lo hago por el Camino de Ronda, un antiguo sendero trazado en 1719 que conectaba el fuerte del Desnarigado con el del Sarchal. Desde esta altura disfruto de unas vistas estupendas de la playa de la Torrecilla y de la poza existente a los pies del conocido “Salto del Tambor”. Un grupo de bañistas se preparan para zambullirse en estas aguas de color esmeralda. Siento sana envidia de ellos, sobre todo en estos momentos en el que sol pega con fuerza. Hasta las chicharras se quejan del intenso calor con su quejoso canto.

Garitón de Alfonso Diaz

Garitón de Alfonso Díaz

Fuerte de la Palmera

Fuerte de la Palmera

Vista desde el fuerte de la Palmera

Vista desde el fuerte de la Palmera

Cernícalo posado en una pita

Cernícalo posado en una pita

Apenas perceptible por su mimetismo contempló el llamado “Garitón de Alfonso Díaz”. Unos metros hacia el Oeste me encuentro con el fuerte de la Palmera, sobre la que sobrevuela un magnífico ejemplar de cernícalo. Éste se posa sobre las ramas de una pita y deja que la fotografíe. Es un viejo amigo que está harto de verme deambulando por estos parajes del Monte Hacho.

DSCF8670

Santuario de Sidi bel Abbas al Sabti

Santuario de Sidi bel Abbas al Sabti

Portillo de Fuentecubierta

Portillo de Fuentecubierta

Cala del Amor

Cala del Amor

Torre del Cardenillo

Torre del Cardenillo

En las cercanías del Santuario del Sidi bel Abbas Sabti me paro unos minutos para contemplar la belleza de los arrecifes costeros. La imaginación me ayuda a imaginar a las grandes placas de gneis coger profundidad y perderse bajo el curvo e impresionante mar azul que tengo delante. No menos emoción me produce atisbar la cala del amor, con sus afloramientos de hierro y cobre y sus cuevas sagradas. Cada uno de estos entrantes del mar en la tierra está cargado de fuerza, sacralidad y magia. No debe extrañarnos la ubicación en esta rambla de fuente cubierta del mencionado santuario islámico desde el que diviso otra torre perfectamente integrada en el paisaje, la del Cardenillo.

Batería del Quemadero

Batería del Quemadero

Fuerte del Sarchal

Fuerte del Sarchal

El paso por el fuerte del Quemadero me llena de tristeza. Su estado de abandono es deplorable, a pesar de estar declarado Bien de Interés Cultural. Bien restaurado y adecuado para su visita sería un atractivo interesante para la popular barriada del Sarchal. Un núcleo de población que debe su nombre al fuerte del mismo nombre que ocupa la amplia bahía que se abre a los pies de los acantilados de la Rocha.

Dragos del Sarchal

Dragos del Sarchal

Punta de la Goraza

Punta de la Goraza

En mi avance hacia mi casa dedico un instante a contemplar la magia de los dragos que se conservan en lo que en la época medieval fue el principal cementerio de la Ceuta hispanomusulmana. También disfruto de los elegantes vuelos de las golondrinas que durante la primavera y el verano se alojan en Ceuta. Son aves de costumbres y siempre vuelven al mismo lugar. Yo veo observando a este grupo de golondrinas año tras año. Me fascina ver su parte superior de azul metálico iluminado por los rayos del sol. Se podría escribir un libro describiendo, de manera poética, el vuelo de las golondrinas. Queramos o no, el ser humano tiende hacia la poesía. Consulta un plano geográfico y estudiar la toponimia es un ejercicio de poesía popular. Cada una de las puntas e islotes de la poéticamente llamada Playa Hermosa tiene su nombre. Así nos encontramos con la Punta de la Goraza, por su forma de escudo cordiforme; el islote de la Pirámide, en alusión a la triangulación de sus rocas; el islote de la Resbalosa, nos imaginamos por la de vez que los bañistas han  terminado en el suelo; la Peña de la Muerte, no sabemos si por las accidentes marítimos o por las personas que en el pasado decidieron terminar su vida arrojándose por estos acantilados.

Batería Nueva

Batería Nueva

La llamada Batería Nueva lleva muchos años en un penoso estado de conservación. Si no se toman medidas urgentes cualquier día sus restos terminan en la playa. A partir de este punto se concentran los restos de antiguas garitas y baterías, pero de éstas les hablaré en la próxima entrega de mis peripecias por el litoral de Ceuta.

LA MUERTE DE PROCRIS Y CEUTA

Ceuta, 6 de enero de 2017.

La fuerza de la vida ha echado raíces en el Monte Hacho, como reflejan las ansias de sobrevivir de un vetusto pino. Resulta paradójico que la propia vida contribuya a la disgregación de las rocas sobre la que asientan los árboles y que, como pueden, también sostienen. Algunas raíces son auténticas obras de arte que no resultan fácil ver.

Sátiro sosteniendo en sus brazos al cuerpo tendido de la moribunda Procris

Sátiro sosteniendo en sus brazos al cuerpo tendido de la moribunda Procris

Detalle del rostro del sátiro

Detalle del rostro del sátiro

Dejo correr la imaginación y lo que veo es a un sátiro que llora a una ninfa muerte entre sus brazos. Viene entonces a mi memoria unos versos de Garcilaso:

“Todas con el cabello desparecido

Lloraban a una ninfa delicada,

Cuya vida mostraba que había sido

Antes de tiempo y casi en flor cortada.

Cerca del agua en el lugar florido

Estaba entre las hierbas degollada,

Cual queda el blanco cisne cuando pierde

La dulce vida entre la hierba verde.

(Garcilaso, Égloga III, 225-232).

Ella es Procris, la esposa de Céfalo, que ha sido muerta por los celos que siente por un marido Céfalo, raptado por la bella Aurora. Ella muere atravesada por lanza de Céfalo que la confunde con una fiera salvaje.

Muerte de Procris por Piero di Cosimo (1486–1510)

Muerte de Procris por Piero di Cosimo (1486–1510)

Quien la sostiene en sus últimos suspiros es una criatura del bosque, que la observa lleno de ternura y compasión. A los pocos metros está también el perro de caza que ella había regalado a su marido, Lélaps, un fiel podenco que  siempre acompañaba a Céfalo. Esta escena fue figura en una tabla de Pierro di Cosimo  (1486–1510) expuesta en Florencia y en una obra, algo más tardía, de Joachem Wtewael (circa 1595-1600).

Muerte de Procris por Joachem Wtewael (circa 1595-1600)

Muerte de Procris por Joachem Wtewael (circa 1595-1600)

Ovidio, en el libro tercero de El Arte de Amar, nos describe el lugar donde tuvo lugar la trágica muerte de la ninfa Procris, y lo que allí sucedió:

“Cerca de los collados que matizan de púrpura las flores de Himeto, mana una fuente sagrada cuyas márgenes están cubiertas de césped; los árboles y arbustos, sin formar bosque, defienden del sol, y esparcen su perfume el laurel, el romero y el oscuro mirto; crecen allí los bojes recios, las frágiles retamas, el humilde cantueso y el altivo pino, y las flexibles ramas con las altas hierbas se balancean al blando impulso del céfiro y las auras saludables. Allí holgaba el joven Céfalo, lejos de los criados y sabuesos, y extendiendo en el suelo los miembros fatigados, solía decir: Aura voladora, ven, alivia mi calor y refresca mi ardiente pecho. Un malintencionado que oyó sus inocentes palabras, corre y advierte a la suspicaz Procris, su esposa, la cual, tomando el nombre de Aura por el de una concubina, se desploma abrumada bajo el peso de tan súbito dolor (…) Precipitada, furibunda, con los cabellos sueltos, corre a través del campo (…) y penetra decidida en la selva evitando que se sienta el rumor de sus pasos (…) cuando he aquí que Céfalo, el hijo de Cileno, vuelve a descansar en la selva y apaga la sed que le devora en la fuente vecina. Procris, escondida y llena de ansiedad, le ve tenderse en la hierba y oye que llama de nuevo al Aura y los blandos Céfiros: entonces se da cuenta la mísera del error a que la indujo aquel nombre (…) y corre a precipitarse en los brazos del esposo; y éste, creyendo que se le acerca una fiera, coge con presteza el arco y toma en la diestra el venablo fatal, que hunde sin saberlo en el pecho de su amante y esposa”.

El podenco Lélaps

El podenco Lélaps

Lélaps aparece igualmente inmortalizado a los pies de la desdichada Procris que es la ninfa principal del bosque de pinos del Desnarigado. Un bosque que muere, como la misma Procris, junto al resto de las criaturas que habitan en este lugar mágico.