LECCIÓN DE UNA SEMILLA

La germinación de una semilla nos aporta valiosas lecciones sobre la vida y la actividad creativa del ser humano. La primera es la paciencia. Las ideas necesitan tiempo para que maduren y se transformen en proyectos y planes concretos. Además exigen, como las semillas, unas óptimas condiciones internas y externas. Reclaman la Luz del conocimiento y requieren ser regadas con abundantes experiencias sensoriales y sentimentales. El abono que las hace crecer son nuestros ideales políticos, sociales y económicos. En estas condiciones florecen la ethopolítica, la cultura y el arte.

La vida está continuamente surgiendo a nuestro alrededor sin que le prestemos demasiada atención. Sin embargo, lo que nos resulta gratificante, estimulante y emocionante es participar como agente activo en la conservación y potenciación de la vida, aunque sea con un gesto tan sencillo y humilde como plantar una semilla y verla germinar. Desde que emerge se convierte en algo nuestro que amamos y nos sentimos comprometidos con su cuidado.

Estos primeros brotes en el semillero que hemos creado mi hijo y yo emergen al mismo tiempo que este ilusionante proyecto de la Escuela de la Vida “Vivendo Discimus”.

primeros brotes 1903

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *