ABRAZADO A UN DRAGO SAGRADO

Ceuta, 6 de enero de 2017.

Cuando el otro día salí a pasear me quedé mirando los dragos existentes tras las Torres del Sarchal. Desconozco el motivo, pero sentí unas enormes ganas de ir a verlos y abrazarlos. Todo el día estuve pensando en este deseo que ayer hice realidad. Me acerque a la zona y hablé con los inquilinos de las casas en los que están situados los dragos. Amablemente me acompañaron hasta un abandonado y sucio jardín.

dscf7893

Todo el suelo está repleto de botellas, plásticos, latas y restos de madera. No sabía dónde pisaba, dado la altura de la hierba, así que fui con sumo cuidado para no tropezar y caerme, o lo que podría ser peor: cortarme con algunas de las oxidadas latas que había por toda la zona. Al llegar a la base de los dragos me detuve a contemplar y fotografiar sus copas. Sus ramas  se asemejan a raíces culminadas en palmitos de frutos anaranjados.

dscf7887

dscf7896

Es como un árbol al revés que en vez de nutrirse de la tierra lo hace del cielo. Por este motivo crece tan lento y vive tantos siglos. El drago es un árbol enraizado en el firmamento, de ahí que aspire a la eternidad y no al tiempo. Al abrazarlo sentí su calor, su savia rojiza que lo une a los humanos y al resto de mamíferos. Su sangre era considerada sagrada, mágica y curativas para los griegos, romanos y muchas otras culturas.

dscf7899

dscf7900

Yo ayer me alimenté de la esencia de los dragos que se conservan entre basura en el Monte Hacho. Me hablaron de tiempos pasados. De las tumbas de los santos que existieron en este mismo lugar en época medieval. Incluso se remontaron mucho más atrás para hablar  de un paraíso natural que ahora conocemos con el nombre de Ceuta. Con los ojos cerrados pude ver a un Monte Hacho repleto de árboles sagrados, con flores y plantas mágicas, y aves exóticas. También contemplé manantiales inagotables de agua, de los que todavía quedan huellas entre los muros de contención de las torres construidas en este lugar.

dscf7891

Estos árboles mágicos me hablaron también de un futuro posible. El de un jardín eterno y el regreso de la Gran Diosa. Este jardín ahora lleno de suciedad recuperaba su pasado esplendor y yo escribía entre estos árboles sagrados todos los días bajo su sombra e inspiración. Cumplía así mi misión de volver a darle vidas a estos dragos y a una Ceuta perdida debido a la insensibilidad de sus habitantes.

dscf7905

Miré en el suelo y tan sólo encontré dos frutos: uno para Alejandro y otro para Sofía. Por la tarde, después de la cabalgata de Reyes, compramos tierra vegetal y colocamos las semillas en el interior de dos envases de yogurt. En estas semillas, en mis hijos y el resto de niños, reside la esperanza para el mundo que vislumbre abrazado a uno de los dragos.

dscf7907

LA LLEGADA DE LOS REYES MAGOS

Ceuta, 5  de enero de 2017.

En la hora acostumbrada, entre las 7:30 y las 8:00 h, me he puesto a escribir. Antes de hacerlo me he asomado por la ventana para absorber la esencia del nuevo día que ya anuncia su llegada. Por el horizonte empieza a clarear el cielo nocturno tomando una tonalidad azul que me encandila. No hay ni una sola nube. En el firmamento aún es posible contemplar las estrellas más brillantes, como Antares y Spica, así como al imponente planeta Júpiter. En cuando les alcance la luz del día desaparecerán de nuestra mirada.

Hoy es un día muy especial para los niños. Los Reyes Magos llegan esta tarde a Ceuta y pasearán con sus carrozas y caballos por las calles de nuestra ciudad. Ver las caras de ilusión de los niños alegra el corazón. Ayer mi pequeña Sofía reclamó, muy excitada, mi atención: “Papi, papi. Mira, mira. Una estrella”, señalando la que ésta instalada junto a los muros de la fortaleza del Hacho. “Sí, Sofía. Es la estrella que anuncia la llegada de los Reyes Magos y se ha parado sobre el castillo del Hacho porque los Reyes Magos están a punto de llegar a Ceuta”, le dije.

La respuesta de Sofía me llegó al alma. Con los ojos encendidos de emoción me dijo: “¡Papá, un castillo de verdad! ¡Con princesa!”Claro, claro”, le contesté. “En su momento allí vivió una bella princesa con sus papis y sus hermanos,  pero ya no están allí”. Estoy seguro que mi hija estaba pensando en el castillo de princesas que ha pedido a los Reyes Magos.

7222_adoracion_de_los_reyes_magos

Esta conversación con mi pequeña Sofía, de tan solo cuatro años, me mostró la distinta manera que los niños tienen de mirar el mundo. Sin duda es una mirada inocente, ingenua, alejada de la cruda realidad, pero cargada de sentimientos, emociones y una desbordante imaginación. Su mundo interior está habitado por superhéroes, reyes y princesas, dinosaurios y otros seres fantásticos. Es muy importante, como aconsejó R.W. Emerson, cuidar la imaginación y quererla, sin permitir que la destierre el amor al dinero o las posesiones materiales. No debemos tampoco reprimir el entusiasmo. Como dijo Thoreau, en la madurez es fácil caer presa del desánimo. “la vida nos parece que no será más que algunos días como los que ya hemos vivido, pues no ser verá alentada por más amigos y amistas, sino, probablemente cada vez por menos…Creemos desanimados que lo que queda de la vida es esta experiencias repetida cierto número de veces, y así sería, si no fuera por la facultad de la imaginación”.

Nuestras experiencias vitales son las que alimentan y enriquecen nuestra imaginación. La naturaleza y el cosmos están repletos de símbolos con  los que construir un esplendoroso mundo interior. Un mundo en el que puede seguir viviendo ese niño que llevamos dentro. En la vigilia y en el sueño nos visitan imágenes de nuestro pasado individual, pero también del inconsciente colectivo, como lo denominó Carl Gustav Jung. Toda la memoria de la humanidad y del cosmos está incluida en nuestra mente. Llevaba razón Platón cuando afirmó que aprender es recordar. Y este día es importante que recordemos que un día nosotros también fuimos niños.

El desarrollo de la capacidad imaginativa es fundamental para la plena realización de la vida. Como dijo Lewis Mumford: “este es uno de esos periodos en que sólo los soñadores son hombres y mujeres prácticos”.

BREVE REENCUENTRO CON LA NATURALEZA

Ceuta, 4 de enero de 2017.

A las 12:00 h he salido de la casa con la meta puesta en la cala del Amor. He bajado hasta la misma entrada de la mina de cobre con la facilidad que hoy presta la bajamar. El mar está en calma y el sol pega con justicia. Su reflejo sobre el mar me impide ver con facilidad, pero me beneficio de su extraordinaria luz y su calidez.

dscf7859

Escucho el borboteo del mar entrando en la galería y el deslizamiento del agua sobre las rocas. El conjunto musical es armonioso y relajante. El viento hace de moderador del calor permitiéndome gozar de este momento de acercamiento a la naturaleza. También me trae un intenso olor a sal marina. El aroma resulta embriagador. Huele a Ceuta, a una ciudad bañada por el mar y perfumada con sal y algas.

dscf7862

Al levantarme para estirar las piernas y hablar con un trío de pequeños exploradores del litoral me he dado cuenta de que estaba sentado sobre miles de cristales de sal y de doradas calcopiritas. La geodiversidad de este lugar es impresionante.

dscf7866

dscf7863

He encontrado en este rincón del Monte Hacho un auténtico paraíso para los sentidos y la curiosidad científica que siempre me acompaña. Es un  lugar mágico y sagrado. Cuando me disponía a regresar me he detenido a escuchar la llamada del muecín desde el cercano santuario de Sidi Bel Abbas. Este tipo de experiencias sólo es posible en sitios de encuentro cultural como Ceuta.

dscf7875

En mi camino de regreso me he detenido durante algunos segundos a disfrutar de la bella imagen de los acantilados de la Rocha que aparecen cubiertos con una tupida capa de color verde. La vida misma rezuma de la tierra para recordarnos el poder revitalizador del agua traída por las lluvias otoñales.

dscf7877

UN PROPÓSITO PARA EL AÑO 2017: ESCRIBIR MI DIARIO

Me he levantado a las 9:00 h. La noche ha sido mala. La nueva almohada es demasiada alta y las sábanas demasiado calientes. Además los gases del cava me han producido molestias estomacales. Ahora estoy aquí sentado, frente a la mesa del estudio. En este preciso momento llegan hasta mí los primeros rayos de sol de este año que acaba de comenzar. Nubes blancas algodonosas son arrastradas por el viento de levante. Las gaviotas vuelan mostrando ciertos nerviosismos y la sombra de sus cuerpos entran en mi casa a través de las ventanas.

El único propósito firme que he tomado para este nuevo año es escribir mi diario. Quiero que quede constancia de los aspectos siempre cambiantes de los días de mi vida  y de los millones de matices diferentes del paisaje. Deseo que mis libretas sean un verdadero diario donde quedan reflejados mis sentimientos, pensamientos y hechos. Pienso repetir todos los días el consejo del Padre Zossima, en los Hermanos Karamazov: “cada día y cada hora, cada minuto, camina a tu alrededor y obsérvate, comprueba que tu imagen es decente”.

Este diario recogerá los asuntos concernientes a mi segunda vida, la interior. Como dijo Lewis Mumford, debemos vivir unas veces en el mundo real, y otras veces en nuestras mentes; y aunque no podemos dedicar la misma cantidad de tiempo a la segunda que a la primera, podemos usar la economía de símbolos e imágenes, -como hacemos en los sueños nocturnos-, para concentrar parte de nuestras experiencias diarias en pocos minutos.

20150426_073302

Pensamiento y acción tienen que ir de la mano, pues, como resumió en su lema personal mi maestro Patrick Geddes: “aprendemos viviendo”. “Sólo pensando las cosas a medida que se las vive y viviendo las cosas a medida que se las piensa, puede decirse de un hombre y de una sociedad que piensa o viven de verdad”. Sin este constante tejer entre la vida interior y la exterior la vida se detiene y estanca.

Es sólo por una constante reflexión y evaluación por las que nuestra vida llega a ser plenamente significativa y propositiva. A esto podría añadir que cuando prolongamos los buenos momentos, manteniendo su sabor en el paladar, alcanzamos un sentido de completitud y plenitud que no es posible lograr por ningún otro medio. En este sentido mi diario recogerá, como lo llevo haciendo de manera menos constante desde hace varios años, el testimonio de las experiencias significativas que me otorga la naturaleza cuando me acerco a ello con admiración y sincera reverencia. Dejar pruebas escritas de estas experiencias me permite recordarlas y volver a degustarlas, así como me permite ofrecerlas a todas aquellas personas que deseen disfrutarlas gracias a mis palabras.

La práctica diaria de la meditación y la reflexión nos permite comprobar que no hemos perdido el rumbo de nuestra vida y, en caso contrario, abre la posibilidad a que podamos corregirlo o tomar nuevos derroteros. Este autoexamen diario requiere una forma, un tiempo y un lugar. La forma que yo he elegido es este diario; el tiempo, el final de la jornada; y el lugar, el salón o estudio de mi cada, aunque estos dos últimos aspectos puedan variarse en función de las circunstancias. Lo importante es mantener vida esta segunda vida que da la posibilidad de transmitir lo que es valioso del pasado y dominar con éxito el futuro. Gracias a este esfuerzo seré capaz de traer a mi existencia toda la energía y el conocimiento que he ido adquiriendo a lo largo de mi vida. De igual modo, evitaré, por este sencillo método, dejarme llevar por la marea, “moviéndome impotente hacia arriba y hacia abajo como una botella cerrada con un corcho que contiene un mensaje dentro que nunca puede llegar a la costa” (Lewis Mumford, La conducta de la Vida).