Ceuta, 13 de enero de 2016.
Quiero ser escritor para dejar testimonio de mi vida.
Quiero ser escritor para describir el firmamento.
Quiero ser escritor para ser testigo de los amaneceres y atardeceres, de los días soleados y las tormentas oscuras.
Quiero ser escritor para contemplar la maduración de los frutos y la caída de las hojas.
Quiero ser escritor para seguir con la mirada el vuelo de las aves y escuchar el rumor del mar y la montaña.
Quiero ser escritor para estar atento al cambiante estado de ánimo del mar y del cielo.
Quiero ser escritor para entender el lenguaje de los pájaros y el de las miradas de los animales.
Quiero ser escritor para transcribir los mensajes de la naturaleza y hacerlos llegar a mis congéneres.
Quiero ser escritor para escribir una concisa nota en los márgenes del Libro de la Vida.
Quiero ser escritor para establecer una relación original con el universo.
Quiero ser escritor para hacer inmortal mi alma y mi morada.
Quiero ser escritor para conocerme antes de que me muera.
Quiero ser escritor para que otros puedan conocerme.
También yo quiero ser escritor. Poeta de momentos, dibujo de silencios. Abstractos retazos de vivencias y soliloquios con las estrellas en esas frías noches del «mestral» levantino. Pisar esos guijarros que no me son propios, que son de almas pasadas en el vacío de las ausencias. También quiero esa imagen en el espejo de la vida, ese niño abrumado por las luces del cielo, existir . Ser en tanto que soy. Eterno devenir del misterio creador, eses misterio del que no soy conocedor pero si parte. En definitiva: ser y estar. Abrazos. De alguna manera somos hermanos.