ENTRE GAVIOTAS Y GRAJOS

Ceuta, 8 de diciembre de 2015.

 DSC_0012

El pasado domingo mi padre me enseñó un pequeño pinar localizado sobre una pequeña elevación del Monte Hacho. Me quedé impresionado de las extraordinarias vistas que podían captarse desde ese lugar. Hoy he venido antes de que saliera el sol, casi de noche, para tomar unas fotografías.

DSC_0042

Luego he bajado hasta un coqueto mirador para contemplar el amanecer. Justo desde el punto en el que el rojo del alba alcanza mayor intensidad, unas nubes abigarradas avanzan a gran velocidad hacia donde me encuentro. El eco hueco de los graznidos de las gaviotas se escucha de fondo, así como también se aprecia el ligero, pero constante, murmullo del mar. A esta altura suena como una cascada o fuente acaudalada.

DSC_0046

En apenas un minuto veo el sol ascender entre dos franjas de nubes para volver, de nuevo,  a su escondrijo nuboso. Ya no lo atisbo, pero su luz, hoy de tonalidades anaranjadas, colorea el mar. Las nubes se dirigen hacia Ceuta y, si continúan su trayectoria, pronto contemplaré el rostro del Dios Apolo.

DSC_0049

El dominio del cielo se disputa entre las gaviotas y los grajos. Los primeros tienen su cuartel general sobre el mar en Punta Almina. Y los grajos se arremolinan sobre los vetustos muros de la fortaleza del Hacho. Bajan hasta la cala del Desnarigado, pero no se atreven a adentrarse mucho en el mar.

DSC_0064

El sol, mientras se eleva, pinta líneas en el cielo.

DSC_0074

La sombra luminosa del sol se proyecta sobre el mar y yo decido regresar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *